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La puerta giratoria para los empresarios que lavan dinero del narcotráfico

Los directivos de Cofyrco fueron excarcelados pero imputados por blanquear dinero del exbarra brava Coto Medrano. Los cinco jóvenes que están involucrados en este caso estuvieron detenidos menos de 48 horas y volvieron a sus mansiones y casas de lujo.

La audiencia fue breve; una simple formalidad. Porque ya estaba todo acordado de antemano - a nivel judicial-, entre el fiscal Sebastián Narvaja y el abogado Carlos Varela. Los cinco detenidos, entre ellos, los tres directivos de la financiera Cofyrco debían quedar en libertad, luego de estar tras las rejas menos de 48 horas. Están acusados de lavar dinero del narco asesinado el 10 de setiembre pasado Marcelo “Coto” Medrano, quien unas horas antes de morir compró 17.500 dólares en las oficinas de la financiera en el centro de Rosario.

En la audiencia el fiscal reveló que el único ingreso legal que tuvo Medrano en sus 45 años de vida fue “un alta del 1º de mayo de 2014 efectuada por el Ente de Cooperación Técnica y Financiera del Servicio Penitenciario Federal”. El único empleador que tuvo en toda su existencia fue la cárcel.

Patricio Carey regresó ese mismo día a su mansión en el country La Rinconada, lugar que fijó como residencia en la audiencia imputativa. Allí podrá volver a jugar al golf o cabalgar en los pura sangre del haras que hay en el predio, donde los propios efectivos de la TOE que hicieron el allanamiento a las 6 de la mañana se sorprendieron del lujo.

Eduardo Carey, el papá de Patricio, salió como garante de su excarcelación. Ese mismo día el Concejo Municipal de Rosario condonó una deuda de TGI a la agencia de turismo Free Way, afectada por la pandemia, cuyo socio gerente es el padre del joven que estuvo detenido menos de 48 horas.

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El otro socio de Cofyrco Fernando Vercesi regresó a la casona de calle Oroño al 300; lo mismo que el otro joven que integraba la sociedad Guido Garay, cuyo domicilio en Rioja al 500, en pleno centro de Rosario, también fue allanado por la TOE.

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La financiera Cofyrco fue allanada la semana pasada.

La financiera Cofyrco fue allanada la semana pasada.

Los tres salieron en libertad, pero fueron imputados de los delitos de lavado de activos y tenencia ilegítima de documentos de identidad. Cofyrco, la empresa no contaba con autorización del Banco Central para realizar operaciones de compraventa de divisas ni tomar ahorro público o hacer intermediación financiera, según explicó Narvaja.

¿Qué unía a estos chicos de la alta sociedad rosarina que nadaban en lujos con un narco pesado que estaba en el otro extremo social?: el dinero. En su breve intervención, el fiscal Narvaja delineó el perfil de Medrano, un exbarra brava y narco, que lo único que hizo en su vida fue estar en la cárcel y en la calle cometiendo delitos, una historia pesada que terminó con su ejecución en una estación de servicio en Granadero Baigorria, territorio donde se movía.

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Si la investigación avanza, como adelantó en la audiencia, el abogado de los jóvenes financistas va a pedir que la causa pase a la justicia federal. Y probablemente eso ocurra, ya que debería ser ese fuero el que investigue el lavado de activos de dinero que provenía del narcotráfico. En la justicia federal hay solo dos causas –según fuentes oficiales- en trámite por blanqueo de capitales. En cambio, se iniciaron 1.833 expedientes federales por tráfico de drogas, un promedio de cinco diarios, en 2020.

El contraste de los números dispara preguntas que nadie va a contestar. Los jóvenes empresarios deberían estar investigados en la columna de causas de lavado de dinero. Solo hay dos expedientes. Medrano fue condenado en la otra parva de causas que saturan los tribunales. A los financistas y a Medrano los une el dinero, pero lo separan otras cosas, no solo las distancias sociales, sino también de la propia justicia.

El discurso de la puerta giratoria en la justicia se aplica para casos como este. Las comisarías y cárceles que están saturadas en la provincia están habitadas por jóvenes de la escala social de la que salió Medrano.

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Este caso se originó a partir del crimen de Coto, que empezaron a investigar los fiscales Matías Edery y Luis Schiappa Pietra. En la pesquisa detectaron que Medrano había comprado 17.500 dólares horas antes de ser asesinado. Había adquirido esas divisas en Cofyrco, una financiera ubicada en pleno centro de Rosario, que tuvo un crecimiento frenético durante los últimos años. Se sospecha que adquirió más de 130.000 en los últimos meses.

A mediados de enero pasado fue detenido un policía por el crimen de Medrano. Milton B. cumplía funciones en la localidad de Aldao. Este efectivo está acusado de participar en la ejecución del exbarra. Fue quien habría interceptado a la pareja de Medrano, mientras otras dos personas abordaban a Coto para matarlo de más de diez balazos.

Patricio Carey
Patricio Carey, presidente de Cofyrco, fijó como residencia en la audiencia imputativa a su mansión en el country La Rinconada.

Patricio Carey, presidente de Cofyrco, fijó como residencia en la audiencia imputativa a su mansión en el country La Rinconada.

Medrano cargaba con una condena a seis años de prisión por narcotráfico en 2010 y otra en 2018 por tenencia ilegal de armas. Desde que salió de la cárcel el año pasado sabía que su cabeza tenía precio, según los investigadores. El móvil del crimen podría estar vinculado a esa relación que existe desde hace más de 20 años en torno a la barra de Newell’s y el narcotráfico.

En 2016, en la cancha las banderas rendían homenaje a los caídos, como la que colgaron del alambrado en honor a Matías Hernán Franchetti, conocido como Cuatrero, uno de los líderes de la barra que fue asesinado por dos sicarios en moto el 7 de junio 2016 en las inmediaciones de la puerta 6 del Coloso del Parque. En la Policía Federal tenían certezas de que Medrano fue clave en la ejecución de este hombre.

Como Coto, Cuatrero era un narco de estirpe, al llegar a ser uno de los “cadetes” de Patricio Gorosito, expresidente de Real Arroyo Seco –el club fantasma y sin hinchas que compró Rosario Central en 2008– que junto con Carlos Salvatore (ambos fallecidos) eran los capos de Carbón Blanco, la banda que protagonizó las operaciones de contrabando más grandes de la historia.

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En 2016, cuando Medrano llegó a liderar la barra, se tuvo que apartar porque se venía una guerra con Los Monos que pretendían tener la manija de la hinchada, una caja nada despreciable, siempre ligada al tráfico de drogas y sobre todo a la presencia territorial en los barrios de Rosario.

Un día después del crimen de Coto la sangre volvió a correr en Granadero Baigorria. Ezequiel Arrúa y Osvaldo Ibarra fueron ejecutados junto al paredón del cementerio de esa localidad vecina a Rosario.

El crimen de Medrano condujo a los investigadores a la financiera Cofyrco, pero también a un policía, examigo del barra, con el que tenía una disputa por el negocio narco. Ese efectivo es Gabriel Godoy, quien se sospecha que conducía la camioneta en la que se concretó el asesinato de Medrano.

Godoy fue absuelto el año pasado en la causa por la desaparición de Paula Perassi, acusado en su momento como uno de los efectivos que habría colaborado en el encubrimiento de un hecho que se produjo hace 9 años y aún no arrojó resultados sobre la aparición del cuerpo de la mujer.