La NASA perdió el control de un telescopio y advierten que podría caer en Argentina
Tras casi veintidós años en el espacio, el observatorio de la NASA reingresará sin control a la atmósfera y algunos fragmentos podrían alcanzar Sudamérica.
El telescopio espacial Swift, lanzado por la NASA en noviembre de 2004 para investigar los fenómenos más energéticos del universo, se encamina a un reingreso incontrolado a la Tierra. Después de casi dos décadas en órbita, la resistencia atmosférica dificulta la orientación de sus instrumentos, acelerando el fin de su misión.
Te podría interesar
Dónde caerá el telescopio de la NASA
La NASA advirtió que, si bien la mayor parte de la estructura del observatorio se desintegrará al atravesar la atmósfera, existe la posibilidad de que algunos fragmentos sobrevivan y caigan en distintas regiones del planeta. La inclinación de su órbita actual sitúa a la Argentina y amplias zonas de Sudamérica dentro de la franja de riesgo potencial.
Aunque la probabilidad de que los restos provoquen lesiones o daños materiales es considerada baja por la agencia espacial estadounidense, la trayectoria incluye también regiones oceánicas. La posibilidad de una maniobra para capturar el satélite y elevar su órbita fue descartada en agosto pasado, confirmando que el reingreso se producirá sin control.
La historia del telescopio espacial Swift
El telescopio Swift fue lanzado con una vida útil prevista de apenas dos años. Sin embargo, superó ampliamente esa meta, convirtiéndose en una herramienta crucial para el estudio de los estallidos de rayos gamma, considerados entre las explosiones más potentes del universo. Durante su trayectoria, detectó más de 2.000 de estos eventos y más de 1.400 supernovas.
La información recopilada por sus instrumentos fue fundamental para la publicación de alrededor de 7.000 artículos científicos. Además, generó un archivo público con aproximadamente 12 terabytes de datos e imágenes, que permanecerá disponible para la comunidad científica para futuros análisis.
Uno de los aportes más significativos de Swift fue su habilidad para identificar explosiones cósmicas y dirigir rápidamente sus instrumentos hacia su origen. El observatorio podía determinar la ubicación de los estallidos de rayos gamma y enviar la información a otros equipos astronómicos en aproximadamente un minuto, una velocidad esencial para estudiar fenómenos transitorios.
En 2005, el telescopio captó por primera vez el breve resplandor posterior de un estallido corto de rayos gamma, cuya emisión duró apenas 0,03 segundos. Esta observación aportó evidencia a favor de la hipótesis de que estos eventos podrían originarse por la fusión de dos estrellas de neutrones. Con el cierre de esta misión, la NASA busca mantener la capacidad de respuesta rápida ante fenómenos astronómicos fugaces.





