La ludopatía detrás del caso Jonathan Gómez: "En el casino online, una adicción puede armarse en dos años"

Débora Blanca, psicóloga especializada en ludopatía y tecnoadicciones, analizó en AIRE el caso del futbolista surgido de Rosario Central, quien contó cómo su adicción al juego afectó a su familia, sus vínculos y su carrera profesional. “Es una adicción”, remarcó.

La ludopatía detrás del caso Jonathan Gómez: En el casino online, una adicción puede armarse en dos años, dijo la psicóloga Débora Blanca.

La ludopatía detrás del caso Jonathan Gómez: "En el casino online, una adicción puede armarse en dos años", dijo la psicóloga Débora Blanca.

El caso de Jonathan Gómez, futbolista surgido de Rosario Central y con pasado en Racing, volvió a poner en el centro de la escena una problemática que atraviesa cada vez más ámbitos de la sociedad: la ludopatía y la adicción a las apuestas online.

El mediocampista, actualmente sin club, contó públicamente las consecuencias que tuvo su adicción al juego y reconoció que atraviesa un proceso personal y familiar complejo. “No sé si voy a poder volver a jugar al fútbol, que es lo que más me gusta”, expresó en una entrevista en la que también habló de las pérdidas que sufrió como consecuencia de su problema con las apuestas.

Gómez, de 36 años, tuvo dos etapas en Rosario Central y disputó 105 partidos con la camiseta del Canalla. El club confirmó su salida en mayo de 2025, cuando rescindió su contrato de común acuerdo. Además, su nombre estuvo en reiteradas oportunidades relacionado con Unión, especialmente durante el ciclo de Cristian “Kily” González, aunque finalmente el pase nunca llegó a concretarse.

“Las apuestas pueden funcionar como una droga”

En diálogo con AIRE, la psicóloga especializada en ludopatía y tecnoadicciones Débora Blanca analizó el testimonio del futbolista y destacó la importancia de que haya decidido contar públicamente lo que atraviesa.

“Es un testimonio desgarrador, que se lo cuente y que es necesario. Además, él lo está sufriendo y lo está padeciendo, pero es de mucha valentía”, sostuvo Blanca.

La especialista explicó que la ludopatía no nació con las plataformas digitales, pero que el crecimiento de las apuestas online modificó considerablemente el escenario.

“La ludopatía no la inventó el juego online, existe desde siempre. Pero es cierto que con la posibilidad de apostar desde el celular... esto es una adicción”, señaló durante la entrevista con AIRE.

Blanca también puso el foco en una diferencia fundamental respecto de otras adicciones. Mientras algunas sustancias pueden generar señales físicas evidentes, las apuestas pueden desarrollarse de manera mucho más silenciosa.

“Estas adicciones son más silenciosas”, explicó la especialista, quien remarcó que una persona puede estar apostando desde su teléfono mientras comparte una comida, está en una reunión familiar, mira un partido o incluso se encuentra en otro tipo de actividad social.

La diferencia entre apostar en un casino y hacerlo desde el celular

Para Blanca, el acceso permanente al juego online representa uno de los principales factores que complejizan la problemática.

“En el juego presencial hay un cuerpo. Es una persona que tiene que ir a un lugar”, explicó. En cambio, con las apuestas online, la persona puede hacerlo prácticamente en cualquier momento y lugar sin que quienes la rodean necesariamente lo adviertan.

La especialista aseguró que esa accesibilidad acelera los tiempos en los que una persona puede desarrollar una conducta problemática.

“En el juego presencial más o menos se calcula que ocho años puede llevar a alguien que empieza a jugar socialmente hasta armar una adicción. En el online, dos”, afirmó Blanca.

Según explicó, en ese período las deudas pueden crecer de manera considerable, al mismo tiempo que el entorno puede tardar en advertir qué está ocurriendo.

Crecen las apuestas online.

Crecen las apuestas online.

Las señales de alarma de la ludopatía

Una de las preguntas centrales que dejó el diálogo con Blanca fue cómo identificar que una persona puede estar atravesando un problema con el juego.

La especialista señaló que, en un comienzo, la vida social puede mantenerse prácticamente sin modificaciones. Sin embargo, con el avance de la adicción empiezan a aparecer diferentes señales.

Entre ellas mencionó mayor impulsividad, pedidos de dinero, deudas, cambios de comportamiento, ausencias, aislamiento y una preocupación creciente por cuestiones económicas.

“Si empieza a hablar mucho más de dinero, no se sabe muy bien dónde está, está ausente en los encuentros, aunque esté presente, uno ve que es alguien que está con la cabeza en otro lugar”, explicó.

Blanca también destacó dos elementos que aparecen en las distintas adicciones: la dependencia emocional y el aislamiento.

La persona puede necesitar apostar para sentirse bien y experimentar malestar cuando no lo hace. Al mismo tiempo, progresivamente puede comenzar a alejarse de sus vínculos y actividades habituales.

“Los chicos dejan la universidad, no terminan el secundario, dejan de salir con algunos amigos, pierden a una novia o a un novio. Todo esto va ocurriendo”, explicó.

¿Todos los que apuestan desarrollan ludopatía?

La especialista también hizo una aclaración importante: no todas las personas que apuestan desarrollan necesariamente una adicción.

Blanca comparó la situación con el consumo de alcohol: así como no todas las personas que toman alcohol desarrollan alcoholismo, no todas las personas que apuestan terminan siendo ludópatas.

Sin embargo, sostuvo que el juego constituye un terreno de riesgo y remarcó la importancia de diferenciar entre el juego legal y el ilegal.

“Que hay que diferenciar el legal del ilegal seguro”, afirmó. En el caso del juego legal, explicó, existen mecanismos de control y herramientas como la autoexclusión, mediante la cual una persona puede solicitar que no se le permita ingresar a determinados espacios de juego o utilizar determinadas plataformas.

En el ámbito clandestino, en cambio, esas herramientas de protección no existen.

El desafío para el fútbol después del caso Jonathan Gómez

El testimonio del futbolista también abrió una discusión sobre qué deberían hacer los clubes y las organizaciones deportivas frente a los casos de ludopatía.

Blanca cuestionó la posibilidad de que un deportista con una adicción quede directamente excluido del ámbito laboral sin contemplar un proceso de recuperación.

“¿Se lo deja sin trabajo a esa persona? ¿O se trata, en todo caso, de ponerle la condición de que haga un tratamiento y armar un equipo entre los profesionales tratantes y el club?”, planteó.

Para la especialista, el caso de Gómez obliga a pensar una problemática que excede al futbolista y que atraviesa al deporte profesional en un contexto donde las apuestas deportivas tienen una presencia cada vez mayor. “Estamos hablando de una adicción”, remarcó.

El caso de Jonathan Gómez vuelve así a poner sobre la mesa una discusión que va mucho más allá de un futbolista y su carrera: qué lugar ocupa la prevención, el tratamiento y el acompañamiento frente a una adicción que puede desarrollarse directamente desde un teléfono celular y permanecer invisible durante mucho tiempo.

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