La periodista argentina Karen Marón es corresponsal de guerra y desde hace dos décadas cubre conflictos bélicos alrededor del mundo. Tenía nada más que 20 años cuando trabajó como cronista por primera vez en Medio Oriente y desde ese momento está presente para relatar lo que sucede en algunos de los combates más álgidos de la historia. Es reconocida a nivel internacional por su labor periodística también en África y Latinoamérica.
Hoy, la coyuntura la lleva a Ucrania para reportar la invasión rusa, y desde allí habló con AIRE para reflexionar en este 8 de Marzo, no solo sobre lo que significa para ella ocupar ese lugar, sino también para entender que, sin importar de qué lado caigan las bombas, "los cuerpos de las mujeres siempre se convierten en campos de batalla".
En una charla imperdible con "Ahora Venimos Nosotras", el programa conducido por Alejandra Pautasso en el marco de la transmisión especial de AIRE por el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, Karen Marón contó que tardó 12 horas en ingresar a Ucrania, intercambiando seis vehículos diferentes, y en ese periplo, en el que estuvo totalmente sola, percibió una imagen que se repite en cada guerra que cubre: mujeres de todas las edades que caminan cientos de kilómetros, en medio del frío atroz y atravesadas por el miedo, buscando salvar su vida. Lo hacen solas o con sus hijos a cuestas, porque los hombres están llamados a tomar las armas para defender al país.
"Ver ese sufrimiento que se repite en cada uno de los conflictos y con las refugiadas saliendo de sus territorios hacia la nada misma con esos ojos de dolor, de desesperanza, de angustia... en este caso se vio con mayor claridad, porque estas mujeres están absolutamente solas. El terror se ve en sus ojos, se manifiesta en sus cuerpos", contó la periodista visiblemente conmovida por sus recuerdos. Marón destacó que en esa situación extrema la sororidad entre las refugiadas se hace sentir: "Se apoyan mucho. Se trasladan desde diferentes pueblos, entonces pueden tener o no parentesco, pero observo como se apoyan, como se cuidan entre ellas".
La vasta experiencia que tiene cubriendo conflictos bélicos, hace que la cronista reconozca que, si bien hoy el foco está puesto en la crisis ruso-ucraniana, "hay millones de mujeres en este momento en el mundo que están viviendo en las mismas circunstancias. Mujeres que son detenidas, abusadas, violadas, violentadas, desplazadas, refugiadas. Muchas de ellas, en culturas donde el hombre es el que sostiene por una cuestión de idiosincracia, cultura y religión esas familias y estas mujeres se quedan absolutamente solas ante situaciones absolutamente dramáticas". Por esto, consideró que en este día de reivindicación y lucha, "el homenaje es para ellas".
"El 8 de marzo no se celebra nada. Es una fecha especial donde sucedieron hechos atroces para las mujeres, y en este momento estando en Ucrania también recuerdo a cada una de las mujeres que he visto en cada uno de los conflictos. Mujeres cuyos cuerpos se convirtieron en campos de batalla, donde la violación es utilizada como arma de guerra. No significa que tanto hombres, niñas, niños, ancianas y ancianos no sean vulnerables, pero sí siempre el cuerpo de la mujer es el arma de batalla", concluyó la periodista.
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