Marcial Thomsen, padre de Máximo, uno de los rugbiers imputados por el asesinato a golpes de Fernando Báez Sosa ocurrido en 2020, se hizo presente en el juicio que se desarrolla ante el Tribunal Oral Criminal N°1 de Dolores. Allí, mantuvo una breve conversación con Infobae. Acusó a los medios de cargar en su contra.
Luego, hizo una reflexión: “Hay un dolor muy grande de ambos lados. Esto es una tragedia para todos”.
Marcial Thomsen fue históricamente el más visible de los padres de los acusados por el crimen de Fernando y ya realizó otras declaraciones en el pasado con un tono conciliador. “No son asesinos”, dijo en enero de 2020, en su primera visita al penal de Dolores, donde inicialmente estuvieron presos los ocho imputados.
El padre de Máximo Thomsen se hizo presente en el juicio de Fernando Báez Sosa
Este martes, en la segunda audiencia, se sentó en la tercera fila del lado de los imputados. Un anillo de 13 penitenciarios lo separaba de su hijo, uno de los más complicados por los testimonios. En esta jornada, donde declaran una decena de amigos de la víctima, se proyectaron varios videos de diversos momentos del ataque de aquel 18 de enero de 2020.
La proyección de esas imágenes no fue algo cómodo para él. Thomsen padre miró al piso cuando se mostraron los videos, con el codo apoyado en una de sus piernas y tomándose la cabeza con la mano. Mientras tanto, Graciela Báez, la madre de Fernando, cubría su cara.
Rosalía, la madre de Máximo, no se encuentró presente en la sala. Tampoco podría estarlo, ya que es una de las citadas como testigo para la audiencia del 16 de enero.
"Mi hijo era un ángel que trajo felicidad a nuestra familia", dijo la madre de Fernando en el juicio
María Graciela Sosa Osorio, la madre de Fernando Báez Sosa, el joven asesinado a golpes el 18 de enero de 2020 frente a un boliche de Villa Gesell, declaró hoy que su hijo "era un ángel que trajo felicidad" a su familia y que no comprende cómo chicos de su misma edad lo atacaron de esa manera, al declarar en la primera audiencia del juicio a los ocho rugbiers imputados por el crimen, que se lleva adelante en los tribunales de Dolores.
"Éramos inseparables. Éramos una familia feliz, humilde, que tratamos de inculcar los mejores valores a nuestro hijo. Era un chico muy sacrificado, desde chiquito", dijo conmovida la mujer, ante el Tribunal Oral en lo Criminal 1 de esa localidad, tras lo cual agregó: "No comprendo, y nunca aceptaré, cómo chicos de la edad de Fer le hayan hecho esto. Lo atacaron por la espalda, lo tiraron por el piso. Le reventaron la cabeza, ese cuerpito que yo lo tuve nueve meses en mi panza".
Compungida y entre lágrimas, la mujer indicó: "Fer no tenía amigos, pero ya en el segundo año en la escuela arrasó con todo, tenía muchísimos amigos. Cuando terminó la secundaria empezaba un nuevo rumbo en su vida. Fue a Gesell, le di esa posibilidad porque se lo merecía".
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