A un día de la sentencia, el Vaticano sigue sin expulsar a los condenados por abusos sexuales en el Instituto Próvolo. Sólo con una sentencia definitiva podrá avanzar el proceso canónico contra los sacerdotes implicados, que podría concluir con su dimisión del estado clerical, es decir, su expulsión del sacerdocio.
"No hemos podido proceder en el proceso canónico porque nunca tuvimos más información que la de los medios, ya que las autoridades judiciales argentinas no nos dieron acceso a las actas y pruebas del proceso civil", indicó una fuente del Vaticano. "Por eso esperábamos el fallo y hay expectativas de que termine en forma definitiva el proceso civil allá para poder disponer de las actas, valorar los hechos e imponer la pena canónica correspondiente", agregó.
El lunes en un fallo histórico fueron condenados los curas Nicola Corradi (83) y Horacio Corbacho Blanc (59) y el jardinero Armando Gómez (49) a 42, 45 y 18 años respectivamente por los abusos sexuales cometidos contra niños y niñas en la institución durante 12 años, desde 2004 hasta 2016.
Marcelo De Benedectis, vocero del Arzobispado de Mendoza, aseguró que "nunca hubo ni un rumor, nunca, nunca, sino no hubiéramos permitido una aberración de este tipo y se hubieran tomado las medidas correspondientes". Además añadió que a partir de este caso "todo aquel que ingresa a la diócesis tiene que tener una declaración jurada del Superior Supremo que acredite no tener causas penales y aptitud psicofísica".
El caso del Instituto Próvolo es uno de los más contundentes para entender cómo funcionaba la política de traslados mediante la cual muchas veces la Iglesia ocultó a los curas abusadores. La investigación de la Justicia de Mendoza se suma investigaciones iniciadas en La Plata y Verona (Italia), las otras sedes del Instituto, donde también hay acusaciones de abuso.
Corradi estuvo hasta 1969 en el Próvolo de Verona donde se registraron las primeras denuncias de abusos. "Había que elegir, 'a tu casa' o 'a América'", dijo Eligio Piccoli, otro de los curas acusados, en una cámara oculta del medio italiano Fanpage.it. Piccoli fue confinado a una vida de plegarias. Corradi, en cambio, llegó a la Argentina el 31 de enero de 1970 y estuvo en la sede del instituto de La Plata, donde se lo investiga por otras denuncias de abuso, hasta marzo de 1997. En esa fecha fue trasladado a la sede Mendoza del Próvolo, donde fue su director.
Francesco Zanardi, presidente de "Rete l'Abuso", asociación de sobrevivientes italianos, manifestó su enorme satisfacción por una sentencia que consideró "ejemplar" por su dureza y "síntoma de una mayor nivel cultural y jurídico de la Argentina, en comparación con Italia". "En Italia lamentablemente los curas pedófilos suelen ser condenados a penas muy bajas, luego nadie los controla, salen de prisión y vuelven a abusar", lamentó. "Pero hoy es un día para celebrar", agregó Zanardi, que contó que vio el histórico fallo en directo por el canal de YouTube del tribunal argentino.
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