En el marco del fallecimiento del Sumo Pontífice, AIRE dialogó con Milagros, quien recordó la experiencia y la calificó como "transformadora", al tiempo que le permitió reafirmar su identidad como feminista y católica.
“Para mí ha sido esa experiencia un viaje de autodescubrimiento. Fue muy genuina, recién integrándome al movimiento feminista. He ido llevando más desde el lado de mi experiencia como una joven que he encontrado en el feminismo una lucha que no iba en contradicción con lo que se defiende en las iglesias, de estar y acompañar a las mujeres que lo necesitan, y a las personas disidentes. De hecho, con el Papa Francisco coincidimos en un montón de cuestiones en cuanto a la justicia social”, relató Milagros.
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La joven destacó el impacto simbólico de participar en el documental, en un momento de su vida en el que transitaba un proceso de cuestionamiento personal: “Siendo católica y feminista, eran dos polos opuestos en un momento, pero algo me decía que tenía que denunciar las cuestiones que pasaban dentro de la Iglesia o cuestiones que en las que no estaba de acuerdo, o disidente a los pensamientos de una iglesia católica, apostólica y romana”.
“En el documental se me muestra en un barrio popular con una grutita y rezando, y eso se hace en los territorios de Santiago del Estero, donde muchas veces las personas de la clase popular, de la clase trabajadora insertan su fe y es una parte muy importante para la vida de las personas creyentes”, explicó.
En su búsqueda, Acosta encontró en la organización Católicas por el Derecho a Decidir un espacio de contención y acción. “Católicas por el Derecho a Decidir es una organización civil que tiene 30 años de trayectoria y poder encontrar otras mujeres católicas con argumentos ya construidos y de pensar una nueva iglesia con libertad de conciencia para mí realmente me ha resguardado y me ha impulsado a darme cuenta de que no era la única que estaba pensando o que iba a ser menos católica si era feminista”.
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“Con el papa Francisco coincidimos en poder levantar la voz de la justicia social, de mirar la periferia, de mirar al otro, de poder reconocernos como personas humanas, volver a lo humano en un mundo donde reina el individualismo”, concluyó Milagros.