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Actualidad Emprendedores | Balcarce | moscas

Dos europeos emprendedores cambiaron sus vidas para criar larvas de moscas en Balcarce

François Nolet y Julien Laurençon, están revolucionando la industria agroalimentaria en Argentina con la primera biofábrica de insectos para consumo animal.

Un belga y un francés decidieron cambiar sus vidas para crear la primera biofábrica de insectos para consumo animal de Argentina, en Balcarce. François Nolet y Julien Laurençon se embarcan en esta aventura empresarial pionera en el país, estableciendo un emprendimiento que promete revolucionar la forma en que se gestionan los desechos agroalimentarios y se producen proteínas animales.

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Dos europeos crearon la primera biofábrica de insectos en Argentina

Todo comenzó cuando ambos se conocieron en el Ministerio de Ambiente, compartiendo una visión común sobre la agroecología y el impacto ambiental. Decidieron unir fuerzas y establecerse en Colonia Caroya, Córdoba, donde iniciaron un cultivo de hongos comestibles y exploraron el potencial de la cría de insectos.

Su enfoque se centró en la mosca soldado negra, un insecto endémico de Sudamérica con una capacidad única para biodegradar desechos y convertirlos en compost. Convencidos del poder transformador de esta larva, Nolet y Laurençon apostaron por desarrollar una industria basada en la economía circular y la sostenibilidad ambiental.

Tras más de un año de investigación, lograron establecer una planta piloto en Balcarce, provincia de Buenos Aires, gracias al apoyo de inversores y alianzas estratégicas con la industria agroalimentaria local.

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La mosca soldado negra. Una vez adulta, solo se dedica a reproducirse. 

La mosca soldado negra. Una vez adulta, solo se dedica a reproducirse.

El proceso de producción es completamente natural y sostenible, sin el uso de solventes químicos, lo que garantiza un producto final rico en proteínas fácilmente digeribles y con propiedades beneficiosas para la salud animal.

Con una capacidad inicial para procesar cinco toneladas de desperdicios por día y producir 700 kilos de larvas diariamente, Procens, como se llama la empresa de Nolet y Laurençon, se encuentra en una fase inicial de expansión y desarrollo.

El potencial de la industria de insectos para consumo animal es enorme y apenas está siendo explorado en América Latina. Nolet y Laurençon vislumbran un futuro donde cada comunidad pueda contar con su propia biofábrica de insectos, contribuyendo así a la gestión sostenible de los desechos y la producción local de proteína animal.

La próxima etapa para estos emprendedores europeos será la ampliación de su planta en 2025, con el objetivo de aumentar significativamente su capacidad de producción y continuar promoviendo prácticas empresariales responsables y respetuosas con el medio ambiente.