Ofelia Silva era contadora, pero dejó su antigua profesión. Ahora es coach ontológica profesional y lleva a cabo procesos terapéuticos de coaching con asistencia de caballos en la ciudad de Esperanza. Está casada con Martín y tienen dos hijas: Lucía de 12 años y Martina de 8.
El coaching con caballos es una terapia holística que comenzó a ganar adeptos en los últimos años y que busca, prioritariamente, ayudar a las personas a gestionar sus emociones. Silva asegura que la utilización de estos animales es ideal para vehiculizarlas.
Asegura que se trata de un coacheo "de alto impacto" porque los caballos "son nuestro espejo" y pueden captar el estado emocional de la persona que se les acerca en las terapias.
—AIRE: ¿Desde cuándo y por qué sos coach ontológica?
—Ofelia Silva: Mis inicios con el coaching fueron mediante un curso allá por el año 2018 donde los temas tenían que ver con el autoconocimiento y la transformación personal. Luego me interesó hacer la carrera, comencé a estudiar en Esperanza y terminé mi segundo año en la ciudad de Santa Fe donde certifique en el año 2020 y formo parte de la Asociación Argentina Coaching Profesional (AACOP).
Soy coach ontológica para acompañar y guiar a las personas al logro de objetivos, cambios, metas y una mejor calidad de vida. Como así también, cuestionar creencias y paradigmas en los cuales percibimos la realidad y situaciones actuales para habilitar la posibilidad de cambiar acciones que pudieron haber funcionado en el pasado, pero ahora es tiempo de cambiar.
—AIRE: ¿Qué es el coaching ontológico?
—O. S.: El caoching es un método de aprendizaje, es un proceso que se lleva a cabo en corto tiempo, donde tiene en cuenta las emociones, cuerpo, lenguaje y espiritualidad, propone acciones para salir de ese lugar donde ya no queremos estar. El punto de partida es el presente de cada persona, aquí y ahora, y desde ahí acompañar mediante preguntas poderosas, para que cada consultante (cliente) pueda descubrir, y alinear qué, y para qué lo quiere lograr. Es un viaje al autodescubrimiento.
La ontología es una rama de la filosofía que se define como la ciencia del SER. En este sentido se podría definir al Coaching Ontológico como entrenamiento en el Ser.
—AIRE: ¿Por qué elegiste la terapia con caballos?
—O. S.: Estábamos con la familia en vacaciones de verano en Córdoba en febrero del 2021 y mis niñas querían hacer cabalgata. Yo preferí quedarme en el campo donde había muchos caballos, en el silencio sentí una emoción muy fuerte hacia uno de ellos, tuve la necesidad de tocarlo. No entendí mucho en un principio lo que me estaba sucediendo, lo que sí recuerdo es que al tocar al caballo me dio sensación de paz y a la vez, al mirarlo, aparecieron unas lágrimas y recuerdo haber estado muy sensible. Como a todos nos pasa, siempre hay cosas por soltar, sanar, aceptar.
En ese momento recordé que alguien mientras estudiaba coaching ontológico me menciono que existía el coaching con caballos totalmente desconocido para mí en ese momento, hasta que llegué a mi cabaña y me puse a ver opciones de dónde ir a estudiar, y decidí capacitarme en Pilar, provincia de Buenos Aires, y en marzo de 2021 comencé este hermoso camino de aprendizaje con caballos.
Cuando estaba estudiando este aprendizaje con caballos, la experiencia fue maravillosa, ya que todo se pasó por el cuerpo, viví en primera persona todas las sensaciones que los caballos querían mostrarme en ese momento.
Desde ahí viendo los resultados que había logrado en mi persona, decidí aplicarlo en mi ciudad de Esperanza. El primer paso fue armar un taller abierto a todo público cuyo nombre fue: “Volver a Sentir”. Eso fue a fines del año 2021 y actualmente sigo en este camino y ofrezco sesiones de coaching con caballos.
Los caballos son animales muy nobles. La sesión se desarrolla en un campito o picadero cerrado con caballos mansos, sueltos y la persona que asiste interactúa con el caballo sin montar. Es una actividad pie a tierra. En el lugar está el consultante, los caballos y el coach, mediante la observación y preguntas acerca de lo que los caballos con su lenguaje corporal y la interacción con la manada quieren mostrarle a la persona (consultante).
Se realiza sin juicios, es un coaching de alto impacto, ya que todo se vive y se lleva al cuerpo: sensaciones, emociones, sentimientos, lenguaje.
Este tipo de coaching es de alto impacto y se diferencia del que realizo en sala, ya que los caballos devuelven a la persona en un feedback inmediato lo que presienten de ellos, está demostrado que los caballos reconocen las emociones de los seres humanos y el lenguaje no verbal y ante eso reaccionan. Los caballos son nuestros espejos, nos muestran con claridad y sin filtro nuestros reflejos, por más que muchas veces querramos ocultar nuestros sentimientos y emociones ante otras personas, con ellos esto no sucede.
En sala se debe trabajar por lo menos cuatro sesiones como para tener un norte o guía de qué le sucede a la persona o qué objetivo puede llegar a tener, por lo cual el proceso es más lento, si bien, repito, el coaching es un método de aprendizaje breve.
Cuando las personas llegan al campo y viven e interactúan con la manada me suelen preguntar algo muy habitual, que si los caballos están entrenados o como saben lo que sienten en ese momento. A lo que respondo que NO; ya que está en su esencia y energía, la manera de comunicarse con nosotros es por medio del lenguaje no verbal y cómo se relacionan con sus pares. En una sesión con caballos va a surgir lo que tenga que corresponderte saber en ese momento, en tu aquí y ahora, y los caballos te muestran todo el tiempo esto de estar presentes, y te van a traer todo lo que tengas en tu subconsciente, lo que tenga que aflorar, será.
Por supuesto que, como toda base del coaching, es el compromiso del cliente o consultante que luego está en manos de cada uno cómo valida la información y de qué manera se va a poner en acción.
—AIRE: ¿Desde hace cuánto estás en Esperanza con el coaching?
—O. S.: Me recibí en diciembre de 2020 y de ahí empecé con sesiones en Esperanza, fui un año tutora de segundo año de la carrera, y luego ofrecí mis sesiones y trabajé en lugares cercanos como San Jerónimo Norte y Franck.
Actualmente, brindo sesiones on line y presencial, de coaching en sala en la ciudad de Esperanza. Las sesiones con caballos se pueden trabajar de manera personal, individual, vincular, familias, o distintas temáticas que ofrezco con los talleres que realizo segmentado por edades.
También se realizan sesiones con caballos para empresas, emprendedores, entre otros.
—AIRE: ¿Quiénes pueden ser consultantes?
—O. S.: Coaching con caballos es abierto a todo público, desde que son niños que puedan expresar sus emociones (a partir de los 6 o 7 años en adelante). Y recordar que es una actividad pie a tierra, que en ningún momento se realiza la monta.
—AIRE: ¿Acuden por algún trauma? ¿Qué situaciones reciben?
—O. S.: Muchas personas se han acercado porque les gustan los caballos, y luego sienten curiosidad en cuanto a lo que se trabaja en el campo; otros por recomendación, por una cuestión de desconectar con las actividades diarias como tomarse un respiro, estar en contacto con la naturaleza, y también me sucedió que hubo personas muy conocecoachindoras de caballos que se han formado en otras disciplinas con ellos y han querido vivir lo que se da en el campo, el caballo desde otra perspectiva.
Se dan muchas situaciones a trabajar, tantas como la persona puede llegar a traer respecto a sus emociones, la manera de hablarse, qué tipo de lenguaje utiliza (en el caso de crear posibilidades o de restar), lo que atraviesa el cuerpo y lo que tenga que ver con la espiritualidad. Temas varios. Ejemplos; límites, comunicación, ansiedad, estrés, miedos, fobias, duelos, separación, soltar determinados asuntos, cortar o tomar decisiones, creencias limitantes, angustias, como así también para el autoconocimiento, el fortalecimiento propio y con relaciones.
—AIRE: ¿Qué recibís como respuesta luego de los coucheos?
—O. S.: Siento mucha paz y felicidad al ver cómo las personas vienen siendo de una determinada manera y cuando se está con caballos se los ve totalmente en modo reflexión. Muchas veces me asombro de lo que se logra en ese momento rodeado de naturaleza, de silencio…. Es un aprendizaje mutuo, un ida y vuelta.
Las devoluciones me aportan mucho valor, ya que, por una parte, me llenan el alma de saber el bienestar general que le provoca a la persona que estuvo con los caballos y además enriquecedor para seguir estudiando y aprendiendo todo el tiempo para brindar un mejor servicio.
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