El reclamo central es por los pases a planta de investigadores y personal técnico que, pese a haber sido seleccionados en septiembre de 2023, aún no han sido incorporados formalmente. “Nos dijeron que ingresábamos, pero seguimos esperando. Esto debía resolverse en menos de un año”, denunció Lina María Guerrero, integrante del grupo de física de metales en Rosario, en diálogo con Aire de Santa Fe. Como ella, 850 investigadores y más de 100 técnicos esperan desde hace meses su nombramiento oficial.
El contexto es de ajuste estructural en el sector científico, impulsado por el gobierno. La situación presupuestaria del Conicet es alarmante: los fondos asignados sólo alcanzan para sostener sus actividades hasta octubre o noviembre, según denuncian desde el organismo. “Nos dicen que nuestros sueldos no están contemplados en el presupuesto”, agregó Guerrero.
Los reclamos también apuntan a la recomposición salarial. Según datos del Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia y Tecnología, el poder adquisitivo de los salarios de investigadores cayó 34,7% desde noviembre de 2023 y se encuentra en niveles similares a los del año 2001. Las becas doctorales también están en riesgo: muchas fueron interrumpidas, dejando a un 50% de becarios sin posibilidad de terminar su formación.
El ajuste no solo afecta a los investigadores. Los salarios universitarios también sufrieron una fuerte caída. Un profesor adjunto con dedicación exclusiva y 10 años de antigüedad perdió casi un 28% de su poder adquisitivo en seis meses, y su salario real está por debajo de los valores de 2002. En relación al 2011, el año de mayor poder adquisitivo del sector, la pérdida supera el 38%.
La inversión en Ciencia y Técnica se redujo al 0,15% del PBI, la cifra más baja registrada en décadas, incluso por debajo del 0,17% de 2002. Desde que Milei asumió la presidencia, el sistema científico perdió 4148 empleos.
Con el lema “Nadie se salva solo”, los investigadores convocan no solo a sus colegas sino a toda la sociedad a acompañar la movilización.