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Actualidad Guerra de Malvinas |

Argentina donó sangre a los ingleses en medio de la guerra de Malvinas

La instrumentadora quirúrgica, Silvia Barrera, que atendió a los soldados argentinos heridos en el buque hospital ARA Almirante Irízar, contó cómo fueron esos días de "dolor y muerte" a bordo de la embarcación y reveló que Argentina le donó sangre y plasma a los ingleses para que curaran a sus militares. "Así como los ingleses curaron a nuestros hombres, nosotros también los curamos a ellos", dijo en una entrevista con Luis Mino.

"Cuando uno pertenece a la sanidad, no hay banderas", afirmó Silvia Barrera, que fue instrumentadora quirúrgica en el buque ARA Almirante Irízar durante la guerra de Malvinas cuando tenía tan solo 23 años. En una serie de entrevistas que AIRE realiza para conmemorar los 40 años de este conflicto bélico, la mujer contó detalles estremecedores de los heridos en la batalla que llegaban a la embarcación. Desde "el Irízar" no sólo curaron soldados argentinos, sino que donaron sangre y plasma a un buque hospital británico.

Barrera fue reconocida, junto a otras 15 mujeres, como veterana de guerra. Es en la actualidad la mujer más condecorada de la historia de las Fuerzas Armadas. Cuando fue enfermera voluntaria en el conflicto por Malvinas, el Ejército Argentino aún se resistía al ingreso de las mujeres a la institución.

En una entrevista con Luis Mino en Ahora Vengo, Barrera contó que no tuvo miedo durante la guerra, de la que participó atendiendo soldados heridos en el buque ARA Almirante Irízar junto a otras cinco enfermeras. "Estar en un buque hospital nos daba una cierta protección, aunque hubo una noche en la que se rompieron todas las reglas y la gente del buque se tiroteó con los ingleses", contó. Los ingleses llegaron al buque en gomones y muchos resultaron heridos.

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"Yo soy sanidad y fui a sanar. No curé a ningún inglés pero sí les dimos sangre nuestra a los buques hospitales de ingleses para que curaran a sus heridos", reveló la mujer. "Cuando uno pertenece a la sanidad, no hay banderas, los curás. Así como los ingleses curaron a nuestros hombres, nosotros también los curamos a ellos", dijo.

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Barrera y otras cinco enfermeras curaron a los heridos en las batallas por Malvinas desde el buque ARA Almirante Irízar.

Barrera y otras cinco enfermeras curaron a los heridos en las batallas por Malvinas desde el buque ARA Almirante Irízar.

Esa noche, desde el buque argentino Irízar trasladaron sachets de sangre y plasma al buque hospital británico HMHS Uganda. "No tuvimos pacientes ingleses en el Irízar, pero el otro barco nuestro Bahía Paraíso sí tuvo heridos ingleses y los curaron", relató Barrera. "Les dimos sachet de sangre de soldados argentinos que llevamos y les dimos suturas porque ellos tenían muchos quemados y necesitaban plasma. Se llevaron todo lo que necesitaban", contó la veterana.

"Cuando uno pertenece a la sanidad, no hay banderas, los curás. Así como los ingleses curaron a nuestros hombres, nosotros también los curamos a ellos", dijo Barrera.

"Toda actividad en una guerra es dolor y muerte. Nos tocó asistir a los soldados que venían del hospital de Puerto Argentino. Nos tocó atenderlos, hacer de camillero, llevarlos hasta la sala y eso se hace con el paciente herido, sin anestesia. Es lo que más nos costó", relató sobre su trabajo esos días.

"Tuvimos que controlar el oxígeno, porque era mucha la cantidad de cirugías que había que hacer. Los últimos tres días hubo que controlar el agua, así que no podíamos bañarnos porque el agua era para los heridos, pero en cuanto a los insumos, no tuvimos problemas", agregó.

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Barrera fue, reconocida junto a otras 15 mujeres, como veterana de guerra.

Barrera fue, reconocida junto a otras 15 mujeres, como veterana de guerra.

Sobre las heridas con las que llegaban los pacientes, la mujer contó: "Lo que más se ve son las fracturas por las balas y distintos tipos de armamento. La mayor cantidad son heridas en los miembros inferiores y superiores, además, muchas heridas en el abdomen por alguna bomba cerca. Había muchas piedras y rocas en las islas, entonces las mismas piedras al estallar una bomba los lastimaban. Muchas heridas de esquirlas y sobre todo pie de trinchera, que es el congelamiento de los pies. Era una amputación cada dos o tres hora, dependiendo del grado de congelamiento".

El cese del fuego se firmó el 14 de junio. El 18 regresaron al continente y, el 20 de junio, a Buenos Aires. "Cuando llegamos acá, nadie quería hablar de Malvinas. Éramos la imagen de la derrota. Era más importante el Mundial de Fútbol que habíamos perdido y la visita del Papa", contó la enfermera.