El hecho ocurrió el viernes por la madrugada, cuando un agente del Servicio Penitenciario Federal (SPF) abrió fuego mientras estaba a bordo de un colectivo en La Matanza, e hirió a un joven de 18 años. El agresor de 46 años, estaba presuntamente alcoholizado.
El hombre, que trabajaba para el Servicio Penitenciario Federal, tomó su pistola reglamentaria de calibre 9 milímetros y comenzó a disparar hacia el resto de los pasajeros, según consignaron fuentes del caso a la agencia Télam.
En el momento del ataque, Leonardo, un joven de 18 años recibió dos de los disparos: uno impactó de frente en su mochila, mientras que el segundo le dio directamente en su pierna izquierda.
“Estaba re borracho. ‘Los voy a matar a todos’, dijo, y empezó a tirar”, relató uno de los testigos del hecho.
“Yo salía de trabajar porque me sentía mal, y salí para la Ruta 3. Me subo al colectivo, y como estaba muy lleno, me dijeron que entre por la puerta del medio. No se podía ni entrar”, indicó la víctima en diálogo con TN. De acuerdo a Leonardo, los disparos comenzaron “de la nada”, una cuadra antes de llegar a Marconi.
Al advertir la violenta situación, algunos de los pasajeros iniciaron un forcejeo para intentar quitarle el arma al oficial del SPF, identificado posteriormente como Hugo Rolando Robledo. “Yo estaba al lado del timbre, siempre me paro de un lado más adelante. Escuché el impacto de una bala, vi que estaban forcejeando, y cuando escucho el segundo, me pega a mí en la pierna. Cuando me quiero correr la gente se tira al piso y yo me tropiezo”, dijo.
“Abajo de la mochila tengo otro disparo más que sobresale. La ropa del trabajo, la toalla, el buzo, el pantalón y el hilo para ajustar la mochila tienen un impacto de bala. Estoy vivo gracias a Dios porque el primer tiro me podría haber dado en el pecho, estaba de frente. Si yo no me hubiera tropezado no la estaría contando”, agregó la víctima.
Los papás de la bebé de 21 días que falleció en La Matanza dicen haber sufrido torturas
Omar y Layla son los padres de la beba de 21 días que murió por un problema cardiaco, pero en el Hospital Balestrini de La Matanza emitieron un informe en el que los acusaron de abusar de ella y matarla.
En diálogo con los medios, la pareja contó el infierno que atravesaron al ser detenidos y torturados en la comisaría por la Policía Bonaerense hasta que se demostró que todo era falso.
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“Fue una pesadilla, me acusaron de algo aberrante y me lo dijeron cuando estaba en la comisaría, porque yo les pregunté”, empezó diciendo Gabriel.
“Nosotros no pudimos despedir a la beba, no habían hecho la autopsia y ya nos acusaron de un abuso”, agregó Layla, quien además reveló que, en la comisaría, las demás presas la golpearon al creer que había matado a su hija, mientras que Gabriel contó que lo dejaron sin agua ni comida durante dos días.
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