Advierten por un invierno demográfico en Argentina: fuerte caída de nacimientos y crecimiento natural en mínimos históricos
Datos de 2024 confirman una menor natalidad y más muertes en el país con respecto al año anterior, lo que provoca un envejecimiento progresivo de la población. En Santa Fe, el saldo entre nacimientos y defunciones quedó al borde de cero y replica la misma tendencia nacional, en un escenario que obliga a repensar políticas públicas.
Los datos oficiales de 2024 confirman menos nacimientos, más muertes y un envejecimiento sostenido de la población en Argentina.
ElMinisterio de Salud de la Nación publicó hace unas semanas las estadísticas vitales correspondientes a 2024, que registran los nacimientos y defunciones que se producen cada año en el país y se desagregan por provincias, lo que permite identificar tendencias en el dinamismo de la población en Argentina.
En todo el país, durante 2024 se registraron 460.902 nacimientos, 47.767 menos que en 2023. En paralelo, las defunciones ascendieron a 376.405, es decir, 22.977 más que el año anterior. El crecimiento vegetativo —la diferencia entre nacimientos y muertes— cayó de 107.474 en 2023 a apenas 36.730 en 2024. Una década atrás, en 2014, ese saldo era de 451.473.
“Lo que impacta no es solo que la natalidad baja desde hace décadas, sino la brusquedad del descenso en los últimos diez años. Hubo una caída fuerte alrededor de 2014 y otra en pandemia. Muchos pensaron que después se iba a recuperar, pero no ocurrió”, explicó en AIRE Gustavo Peretti, docente de la UNL y especialista en Problemáticas Sociales de la Geografía.
En la provincia de Santa Fe, los números replican la tendencia nacional. En 2024 se registraron 33.713 nacimientos, 3.922 menos que en 2023. Al mismo tiempo hubo 32.330 defunciones, 1.921 más que el año anterior.
El resultado muestra que la diferencia entre nacimientos y muertes pasó de 7.226 en 2023 a apenas 1.383 en 2024. Las tasas provinciales se ubicaron en 9,2 por mil en natalidad y 8,8 en mortalidad, ambas levemente por encima del promedio nacional.
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En diálogo con el programa Santa Siesta, Peretti advirtió: “Santa Fe está muy cerca del crecimiento vegetativo nulo. Es un escenario de estancamiento natural”. Y agregó: “La clásica pirámide de población, con base ancha y cima angosta, se está invirtiendo. La base se achica y la población envejece”.
A nivel país, la tasa de natalidad bajó de 9,9 por mil en 2023 a 8,9 en 2024. En contrapartida, la tasa de mortalidad subió de 7,6 a 8,1. Según el especialista, este incremento responde en gran medida al envejecimiento poblacional. “Es un sesgo demográfico: si hay más adultos mayores, es esperable que aumente la tasa general de mortalidad”, explicó.
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El invierno demográfico
Hoy, en Argentina, los menores de 14 años representan el 22% de la población, mientras que los mayores de 65 años rondan el 14%. En 1991, los menores de 14 eran cerca del 30%. “Tuvimos lo que se conoce como bono demográfico, con más población en edad activa que dependientes. Pero es transitorio: esos adultos envejecen y ese bono se agota”, señaló.
En este contexto, el país ingresa en lo que los demógrafos denominan invierno demográfico: una baja sostenida de la natalidad y envejecimiento progresivo. Hasta 2023 solo la Ciudad Autónoma de Buenos Aires tenía crecimiento vegetativo negativo; en 2024 se sumó la provincia de Buenos Aires. Las provincias de la región centro —Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos— mantienen, a duras penas, un saldo positivo.
Otro dato que genera preocupación a nivel nacional es la mortalidad infantil, que subió de 8 a 8,5 por cada mil nacidos vivos. “Es un indicador muy sensible a las condiciones sociales y sanitarias. Ese aumento es una alerta”, sostuvo Peretti.
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En 2024 nacieron en Santa Fe 33.713 bebés, el número más bajo en, al menos, 20 años.
Sin embargo, Santa Fe mostró un desempeño distinto: la tasa bajó de 8,4 a 8,2 por mil. “En un contexto de menos nacimientos, mejorar la supervivencia en el primer año de vida es clave y habla de un sistema de salud que logra sostener indicadores”, destacó.
Para el docente, el análisis no debe caer en el fatalismo. “Parte del descenso puede vincularse a políticas públicas que funcionaron, como la reducción del embarazo adolescente en varias provincias. Pero el cambio demográfico es estructural y obliga a pensar políticas previsionales, sanitarias y migratorias de largo plazo”, concluyó.
La estadística anima a poner sobre la mesa un debate impostergable. Los datos muestran una Argentina que envejece, con menos nacimientos y un crecimiento natural cada vez más estancado: es un escenario que impacta en el sistema previsional, en el mercado laboral y en el entramado social. Incluso, con menos niños, pone en puntas de pie al sistema educativo.
De esta manera, la transformación demográfica presenta un desafío para la creación de políticas públicas que, más que reaccionarias, deben ser anticipatorias.