domingo 15 de diciembre de 2019
Economía | Actividad económica | pobreza |

Radiografía de la era Macri: la economía retrocedió 5%, la pobreza subió 6% y la inflación es la más alta desde 1991

Los principales indicadores económicos terminan la gestión de Cambiemos de la misma forma en que empezaron: en rojo y sin posibilidades de recuperación en el horizonte cercano.

El dato económico central a la hora de hacer un balance de la administración Macri es el de la actividad productiva. Las cifras oficiales indican que el Producto Bruto Interno (PIB) cayó el 5% entre el segundo trimestre de 2019 y el mismo período de 2015. Si se considera el PIB per cápita o por habitante la contracción alcanzó al 8,8% en apenas 4 años. Y en los últimos 8 años (estancamiento más recesión) la contracción por habitante ronda el 10%.

Las cifras del INDEC marcan una caída del 2,1% en 2016, una recuperación del 2,7% en 2017, para volver a retroceder un 2,5% en 2018 y una baja en torno del 3% durante 2019. Así, la única excepción a la larga fase recesiva corresponde a 2017. Luego a comienzos de 2018, la economía argentina ingresó en una segunda fase recesiva, combinada con alta inflación, baja del consumo y de la inversión, caída del empleo, de los salarios y las jubilaciones.

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“El único componente de la demanda agregada que registró un incremento fue el de las exportaciones”, dice un informe de CIFRA (Centro de Investigación y Formación de la República Argentina). Pero el superávit comercial que se generó se explica en mayor medida por el derrumbe de las importaciones, como consecuencia de la recesión.

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Pese al ajuste y la recesión económica, el ritmo inflacionario se aceleró en 2016 (40,9% anual), se desaceleró en 2017 (24,8%), volvió a expandirse en 2018 (47,6%) y se espera que 2019 culmine en torno del 55/57%. Se registraría el nivel inflacionario más alto de los últimos 27 años.

Este ascenso de los precios minoristas no obedeció al incremento de los costos salariales ya que el salario real tuvo una caída del 15% y además se aplicó una importante reducción de las contribuciones patronales a la Seguridad Social. Las causas hay que buscarlas en las sucesivas devaluaciones de la moneda por la “dolarización” y salida de capitales, la trepada de las tasas de interés y los incrementos de las tarifas de los servicios públicos acompañando el aumento del dólar.

2019 terminará con una inflación ubicada entre el 55% y el 57%, el nivel más alto de los últimos 27 años.

“Entre el segundo trimestre de 2015 y el mismo período de 2019, el desempleo trepó del 6,6% al 10,6% de la población económicamente activa. Ello, en un contexto en el que la población activa –es decir, que tiene trabajo o que sin tenerlo lo busca activamente- se incrementó del 44,5% al 47,7%. Ese aumento de la tasa de actividad estaría indicando que, en un contexto de reducción de los ingresos reales de los hogares, más personas salen a buscar empleo y que, o bien, no lo encuentran (desempleo) o bien consiguen subempleos. De allí que el leve incremento en la tasa de empleo responde al efecto neto de la destrucción de trabajo asalariado y al incremento de monotributistas que se ve reflejado en el incremento de la tasa de subocupación (del 9% al 13,1% de la población activa entre el segundo trimestre de 2015 y mismo período de 2019)”, señala CIFRA.

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En la primera mitad de 2019 el nivel de pobreza alcanzó el 35,4% de la población lo que equivale a 15,9 millones de personas. En el primer semestre de 2018 había sido del 27,3%: es decir que en sólo 12 meses 3,8 millones de personas cayeron por debajo de la línea de pobreza. Con relación a 2015 (estaba en el 29,3%), la pobreza aumentó en 6,1 puntos porcentuales: son, 3,3 millones de nuevos pobres.

Ahora se estima que en el segundo semestre de este año, la pobreza podría alcanzar el 38%, o sea a 17 millones de personas, golpeando con mayor fuerza a los niños con tasas superiores al 50%.