El Instituto Cardiológico Sagrada Familia cerró sus puertas este viernes a media mañana. Los empleados de la Guardia fueron notificados mientras prestaban servicio y el personal policial los desalojó. Desde las 14, se llevó adelante una audiencia en el Ministerio de Trabajo entre los propietarios del efector y representantes de los 52 trabajadores profesionales y administrativos. Durante la reunión acordaron que los trabajadores continúen realizando sus tareas hasta el lunes a las 11, cuando se desarrollará una nueva audiencia entre las partes.
La instancia de diálogo finalizó minutos antes de las 16.30, aunque el propietario del sanatorio se retiró antes. A pesar de que en el hospital ya no queden pacientes, decidieron que los trabajadores sigan ocupando sus puestos hasta que se tome una nueva medida. Se espera que después de la audiencia del lunes, las dudas acerca de la continuidad laboral de los 52 trabajadores queden disipadas.
Al ser desalojados, el grupo de empleados se concentró en las puertas del sanatorio privado que permaneció con las puertas cerradas hasta que una de las trabajadoras forcejeó con el personal de seguridad y logró ingresar al hall a la fuerza para exigir explicaciones. Según informó Bruno Ballesteros desde el móvil de Aire de Santa Fe, los directivos del instituto son custodiados en los despachos del mismo edificio.
Pasadas las 9, el último paciente que se encontraba internado fue trasladado a otro efector debido al desalojo de las instalaciones ubicadas en Rivadavia al 3.100 de Santa Fe.
María Angélica López, subsecretaria adjunta de Atsa (Asociación de Trabajadores de la Sanidad Argentina), aseguró que "es una situación sumamente preocupante cerrar un efector de salud importante en la ciudad y dejar trabajadores en la calle de esta manera". Es que, según sostienen los empleados, no hubo comunicación previa de la empresa. "Hasta ayer (jueves) la administración y el Dr. Di Giovanni (dueño del sanatorio) decían que no iba a cerrar, que eran sólo rumores y no había ningún problema económico grave", dijo López.
Sin embargo, desde el Ministerio de Trabajo admitieron que "es una empresa que ha tenido problemas económicos", pero "de ninguna manera" se justifica el modo. "No se puede cerrar de un momento a otro y que los trabajadores se enteren cuando van a trabajar", dijo el Dr. Juan Pusineri desde la Secretaría de Trabajo.
En el programa Ahora Vengo, el funcionario aseguró que "el cierre fue sorpresivo". "No tuvimos conocimiento de que se iba a obrar de esta manera", agregó. "El Ministerio de Trabajo dispuso la realización de una inspección para constatar los hechos denunciados por los trabajadores", informó.
Esta tarde desde las 14 se desarrollará la audiencia donde se convocó a los dueños del sanatorio y los representantes gremiales de los empleados en el edificio de la cartera provincial. María Angélica López aseguró que los inspectores del Ministerio notificaron a los empleadores pero éstos no aseguraron su presencia. "Más allá de lo que se defina en la audiencia, definiremos acciones a seguir desde lo gremial", agregó.
En un primer momento, se habló de un total de 100 trabajadores que profesionales y administrativos en relación de dependencia cuyas fuentes de trabajo podrían perderse. Sin embargo, durante la reunión confirmaron que se trata de 52 puestos laborales en el sanatorio.
El informe de Bruno Ballesteros desde el móvil de Aire de Santa Fe
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