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El influencer que murió filmando su hazaña desde un piso 62: la historia detrás del hombre araña chino

Wu Yongning confiaba tanto en su entrenamiento que nunca usó protección. Cayó al vacío en plena grabación. Su última acrobacia quedó registrada.

El vértigo urbano se volvió una rutina para Wu Yongning. Solo, con su celular como testigo, escaló el piso 62 del rascacielos HuaYuan en Changsha, China, para grabar otra acrobacia sin protección. Quería sostenerse con una mano en el aire, mostrar la ciudad desde lo más alto y ganar un premio que le permitiría pagar el tratamiento médico de su madre. Pero sus brazos no resistieron. Cayó. Y su muerte, ocurrida el 13 de noviembre de 2017, sacudió a millones.

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Wu Yongning y su último salto: el video mortal que sacudió a China

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Wu había nacido en una familia humilde. Antes de ser conocido como “el hombre araña chino”, trabajaba como doble de riesgo en películas locales, sin reconocimiento ni estabilidad. Soñaba con hacerse viral y vivía en una habitación de menos de 20 metros cuadrados. Desde las alturas encontró su lugar en la era digital: grababa videos desafiando la muerte desde edificios, puentes y grúas, sin arnés ni red.

Su estilo crudo y extremo lo llevó a conseguir más de un millón de seguidores en la red social Kuaishou. “No uso protección porque entreno todos los días y sé hasta dónde puedo llegar”, decía. Esa seguridad, sin embargo, se mezclaba con necesidad: aceptaba donaciones pequeñas, competía por premios, y cada video era una oportunidad para pagar cuentas o seguir ayudando a su mamá.

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Wu Yongning, el osado hombre araña chino que murió al caer de un edificio de 62 pisos.
Wu Yongning, el osado hombre araña chino que murió al caer de un edificio de 62 pisos.

Wu Yongning, el osado hombre araña chino que murió al caer de un edificio de 62 pisos.

El desafío final

Ese día de noviembre, Wu accedió al techo del rascacielos HuaYuan sin autorización. Instaló una cámara, midió el encuadre y se colgó del borde del edificio con las manos. Grababa un video para un concurso que ofrecía 100.000 yuanes. Intentó impulsarse varias veces para volver a subir, pero no pudo. La cámara registró el momento exacto en que se soltó y desapareció del plano.

El cuerpo fue encontrado más tarde, y la confirmación oficial de su muerte se demoró semanas. Su familia, en duelo, mantuvo silencio. Su novia subió fotos y mensajes a redes. La ciudad de Changsha, por su parte, solo recordó que estaba prohibido acceder a infraestructuras urbanas sin permiso.

Un fenómeno global con final trágico

Wu no fue el único en abrazar esta práctica. El “rooftopping”, que mezcla parkour, adrenalina y redes sociales, explotó en todo el mundo con videos virales desde techos imposibles. Pero Wu fue pionero en China, donde el fenómeno creció sin regulación ni límites claros. Su muerte se convirtió en el símbolo más crudo de esa fiebre digital.

En medio del duelo, los análisis comenzaron a aparecer. Algunos medios como The New York Times hablaron de una generación atrapada por la exposición extrema. Otros señalaron a los algoritmos que premian el peligro. La presión por superar cada video anterior lo empujó a más riesgo. El público quería más. Wu respondía con hazañas cada vez más peligrosas.

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La historia detrás del mito

Más allá de los clics, había un joven que quería casarse, ayudar a su madre y ganarse la vida con lo que sabía hacer. Un día antes del accidente, le escribió: “Te operarán muy pronto, mamá. Todo va a salir bien.” Nunca llegó a verla recuperada.

Tras su muerte, el edificio HuaYuan se convirtió en un santuario. Fans dejaron flores, cartas y mensajes. Sus colegas no volvieron a subir. Para muchos, Wu Yongning se convirtió en mártir de una era que mezcla vértigo, fama y soledad.