Olvidate por un rato del amontonamiento de sombrillas en la costa atlántica. Este verano, la posta está en buscar esos rincones donde el agua es calma pero la aventura pega fuerte. Argentina tiene una red de espejos de agua que, si te animás a rutear un poco, te regalan postales que la playa ni sueña con igualar y una paz que el mar, a veces, te debe.
Desde las lagunas bonaerenses que tenés a un paso hasta los espejos turquesas escondidos entre glaciares, la variedad en nuestro mapa es total. No importa si sos de los que prefieren un trekking intenso que te deje las piernas cansadas o de los que solo quieren tirar la reposera y ver cómo cae el sol en el horizonte; hay un rincón esperando para que rompas la inercia del año y te conectes con lo natural.
Escapada a 5 espejos de agua escondidos en Argentina que te volarán la cabeza
Chascomús y la Niña Encantada: del relax bonaerense al azul mendocino
Si viajas a Buenos Aires y no tenés mucho tiempo, Chascomús es la vieja confiable que nunca falla. Apenas 120 kilómetros te separan de una costanera gigante.
Deportes náuticos: Podés practicar kayak, kitesurf o windsurf gracias a sus vientos constantes.
Circuito histórico: El pueblo ofrece visitas a la Casa de Casco y la Capilla de los Negros.
Accesibilidad: Es el destino ideal para ir y volver en el día o pasar un finde gasolero.
La Laguna de Chascomús es perfecta para escapadas de fin de semana en familia.
Ahora, si apuntás a la cordillera, la Laguna de la Niña Encantada en Malargüe es de otro planeta. El agua tiene un azul tan intenso que contrasta con las rocas volcánicas de alrededor.
Entorno geológico: Se formó sobre antiguos campos de lava, lo que le da un aspecto lunar.
Mística local: Su nombre nace de leyendas aborígenes que todavía circulan entre los baqueanos.
Fotografía: Los reflejos en el agua cristalina permiten capturar imágenes de alta montaña increíbles.
Pozuelos y Laguna Blanca: santuarios de vida silvestre
Para los que buscan una experiencia más rústica y auténtica, la Laguna de los Pozuelos en Jujuy es una parada obligatoria en la Puna. Acá el silencio manda y la fauna es la verdadera protagonista.
Avistaje de flamencos: Podés ver miles de ejemplares de las tres especies que habitan la región.
Turismo contemplativo: El paisaje cambia de color según la hora del día debido a la salinidad y la luz solar.
Estatus internacional: Es un humedal protegido a nivel mundial por su importancia biológica.
Por otro lado, Neuquén guarda un tesoro llamado Laguna Blanca. Este espejo de agua, protegido por un Parque Nacional, funciona como el refugio preferido de las aves cordilleranas.
Observación de cisnes: El cisne de cuello negro es el gran emblema de este parque nacional.
Senderos volcánicos: El terreno ofrece caminatas cortas entre formaciones de basalto y rocas oscuras.
Pesca controlada: En ciertas épocas del año, se permite la pesca de percas para controlar la población de especies exóticas.
Laguna Blanca, Neuquén
Ubicado del Parque Nacional Laguna Blanca, en Neuquén, este espejo de agua es refugio de aves como el cisne de cuello negro.
Laguna Esmeralda: el trekking que todos quieren hacer
Ushuaia guarda una de las joyas más codiciadas del sur: la Laguna Esmeralda. Llegar no es difícil, pero requiere que le pongas el cuerpo a un sendero que atraviesa la turba fueguina.
Color único: El tono verde esmeralda se debe a los minerales que arrastra el glaciar Ojo del Albino.
Trekking de aventura: La caminata dura unas 4 horas (ida y vuelta) y cruza valles y bosques de lengas.
Paisaje glaciar: Estás rodeado de picos nevados incluso en pleno verano, lo que garantiza frescura total.