A la hora de querer viajar por Argentina, se pueden visitar sitios tradicionales, pero a su vez hay otros los cuales son muy poco concurridos y conocidos.
Ojos de Mar - Tolar Grande, Salta
Son tres pequeñas lagunas celestes en medio de un salar blanco inmaculado en las afueras de Tolar Grande. Si los salares son de por sí raros, estas lagunas del color del mar Caribe, sorprenden aún más.
Para protegerlas, la municipalidad armó un pequeño estacionamiento, senderos y cartelería que explican que no sólo es peligroso acercarse al borde de las lagunas porque el terreno es frágil y quebradizo, sino que, sobre todo, es muy nocivo para el medio ambiente.
Puente del Diablo - La Poma,
Son unas escondidas cavernas en el cauce del río Calchaquí, en las afueras de La Poma. El sitio no es evidente, y si bien hay algunos carteles, conviene no ir solo. La bajada hasta el cauce del río es bastante pronunciada, y una vez allí, la posibilidad de doblarse un tobillo entre las piedras no es baja, por lo que estar acompañado es importante.
Se trata de una formación que se gestó naturalmente por la explosión del volcán Los Gemelos. Al solidificarse la lava sobre el río Calchaquí, lo obstruyó, y con los años las aguas cavaron un paso y formaron un puente natural de unos 150 metros, lleno de estalactitas y estalagmitas en medio de una gran oscuridad. El óxido de hierro le da una tonalidad rojiza a las piedras que van del ocre al blanco y al negro, en una atractiva paleta mineral.
Campo del Cielo - Gancedo, Chaco
Se trata de un área de 1.350 km2 donde hace 4.000 años cayó una lluvia de meteoritos. Está justo en el límite con Santiago del Estero, y a 15 km de la localidad de Gancedo.
El científico norteamericano William Cassidy, que investigó la zona a finales de los 60 con apoyo de la NASA, fue quien descubrió el meteorito El Chaco.
Campo de Piedra Pómez - El Peñón, Catamarca
Es un lugar tan asombroso que ha empezado a oficiar de postal de la puna catamarqueña. En las afueras de El Peñón, muy cerca del volcán Carachi Pampa, la actividad volcánica gestó este campo de suelo arenoso donde dominan unas formaciones extrañas de roca color talco y ocre con puntas rosadas, como copos de merengue, que se recortan en diagonales contra el cielo azul.
El área, a más de 3 mil metros de altura, tiene una extensión de 25 kilómetros y se la puede recorrer a pie.
Epecuén - Buenos Aires
Fue en noviembre de 1985, fecha de la gran inundación, cuando el destino esta localidad cambió. Todos sus esplendores quedaron sepultados bajo las aguas espesas del lago Epecuén. Calles desiertas, suelos agrietados, árboles blancos, la antigua avenida Colón y arquitecturas quebradas que devuelven imágenes inverosímiles de escaleras son algunas de las cosas que se mantienen en esta ciudad balnearia abandonada.
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