En el 2000 hicieron una encuesta con personas que cumplían 100 años para preguntarles cuál era el avance tecnológico que más los había sorprendido en el siglo que habían vivido. La respuesta recurrente fue “el teléfono sin cables”.
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El celular vivió su época de oro en la transición entre el siglo XX y el XXI hasta que en 2007 todo cambió. Apple no inventó el smartphone pero la llegada del iPhone cambió la industria para siempre y los pequeños teléfonos móviles con teclas físicas y pantallas de baja resolución comenzaron a desaparecer. En la superficie parecía un cambio tecnológico pero en realidad estábamos ante el nacimiento de un fenómeno cultural: la hiperconexión a internet y la vida en redes sociales, todo en un dispositivo de bolsillo.
Según informa el sitio web Los Andes, a pesar de las grandes ventajas de contar con una “caja de herramientas digital”, como lo es un smartphone, muchas personas viven agobiadas por la cultura de las redes sociales y la comunicación impersonal a través de las apps. Por eso no sorprende realmente que haya quienes busquen una forma de desconexión para vivir sin ansiedad.
Qué es un teléfono tonto en 2022
El concepto de “tonto” nace por oposición. Es decir, hay un teléfono tonto -conocido como dumbphone- porque también hay uno inteligente al que conocemos como smartphone.
Los dumbphones en realidad no son tontos pero su denominación sirve para distinguirlos de los teléfonos actuales. Son los viejos celulares que servían para enviar sms y también algo que hoy casi suena extraño: hacer llamadas telefónicas.
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Los celulares tontos no cuentan con conexión a internet, no poseen redes sociales y su batería dura semanas. Sus funciones están reducidas a unos pocos servicios y su tamaño suele ser pequeño. Cualquier que lea esta nota y tenga más de 30 años los recuerda bien porque quizá su primer teléfono móvil fue un “celular tonto”.
Menos funciones por más tranquilidad
La principal razón por la que muchos abandonan el smartphone y pasan al dumbphone es para vivir menos tiempo conectado. ¿No podrían simplemente usar menos tiempo su teléfono inteligente y listo? Para muchos no es posible. Los viejos celulares no tienen correo electrónico, ni YouTube. Pueden sacar fotos pero no tienen apps para compartirlas y pueden enviar mensajes pero ningún sticker, GIF o audio.
Solo mantienen funciones básicas como una agenda de contactos, linterna, calculadora y hasta radio pero poco más. Estas limitaciones hacen que muchos sientan que los ayuda a enfocarse en sus trabajos mientras están frente a una computadora en sus horas laborales y que nada los distraiga en sus momentos de ocio.
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A este fenómeno se lo conoce como bienestar digital y suma adeptos a diario. Un informe de la BBC sobre la temática comparte un testimonio llamativo: una adolescente de 17 años sin smartphone. “No me di cuenta de cuánto se apoderaba de mi vida el smartphone hasta que compré un ‘ladrillo’”, explicó al medio británico y agregó: “Tenía muchas aplicaciones de redes sociales y no trabajaba tanto porque siempre estaba en el teléfono”.
Su realidad agobiante es la de muchos que pasan cada vez más tiempo frente a pantallas. Incluso los sistemas operativos móviles -tanto Android de Google como iOS de Apple - sumaron funciones para medir ese tiempo de uso y evaluar cuándo se transforma en un problema.
“Estoy contenta con mi ladrillo, no creo que me limite. Definitivamente soy más proactiva”, afirma la joven entrevistada y asegura que no volverá a tener un smartphone. Evitar el agobio de la hiperconexión es el objetivo, ya sea propio o ajeno. Porque elegir un teléfono básico también es la opción que toman muchos padres para que sus hijos estén comunicados pero limitados. Buscan que los chicos no pierdan tiempo e intimidad en internet, aunque varios expertos señalan que además se les debe enseñar el uso responsable para cuando den el salto al smartphone.
La opción del ahorro económico también entra en la ecuación para muchos usuarios. Un celular tonto es más barato que un smartphone, dura más y además gasta menos. La seguridad es otro factor determinante. Muchos adquieren un teléfono básico para salir a boliches, recitales o eventos públicos donde el robo o pérdida no representa un gran problema.
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