El pequeño Matthew Rosa, de tres años, sufre de trastornos de espectro autista. Vivía prácticamente aislado en su mente sin comunicarse ni mirar a la cara, y por ello necesitaba un acompañamiento por parte de su familia para poder desarrollarse mejor. Sin embargo, cuando empezó a interactuar con la pintura todo cambió, y es que se demostró científicamente que el arte ayuda a superar dificultades.
María y Milton acompañaron a su hijo en el proceso y lograron encontrar una gran salvación en el arte. El mundo de Matthew pasó de ser gris a tener colores: todas las mañanas el niño se levanta, escoge un lienzo, pinceles y pintura, y sale al patio -que él denomina "su rincón del arte"-.
Matt se convirtió en un artista y a día a día se inspira para crear y expresar cómo ve el mundo. Las obras del niño de 3 años fueron exhibidas en eventos como la Feria de Autismo Campina Grande en Brasil, y se exhibieron algunos lienzos durante una exposición. El arte lo salvó y el reflejo es su gran sonrisa.




