Junto a su grupo, Susini transmitió Parsifal, de Wagner, desde el Teatro Coliseo, e inauguró la historia de nuestra radiofonía. “Raros” a los ojos de la época, los muchachos fueron apodados “Locos de la azotea”.
El juego inocente del 27 de agosto, marcó un quiebre en épocas en que no existía ni el Obelisco. Mil novecientos veinte, momento en que en paralelo se desarrollaban los Juegos Olímpicos de Amberes (Bélgica) y que transcurría la Presidencia de Hipólito Yrigoyen. Por entonces, Niní Marshall (futura estrella de esa “cajita”), recién terminaba su bachillerato en el Liceo Nacional de Señoritas.
La bendita primera cinta todavía circula democráticamente por las redes sociales y los archivos. El propio Telémaco empuñó el micrófono y grabó su voz para siempre: “Señoras y señores, la Sociedad Radio Argentina les presenta hoy el Festival Sacro de Ricardo Wagner, Parsifal…”, se escucha.
Que fue a las 21 de una noche estrellada, que el transmisor tenía 5 vatios… Dice también la leyenda que la transmisión duró unas tres horas y que almas solitarias de algún barco que navegaba por Brasil, llegaron a escucharla. Hasta el Presidente de la Nación felicitó a Susini, quien murió en 1972, cuando la televisión asumió reinado.
FUENTE: CLARÍN




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