miércoles 8 de julio de 2020
Sociedad | Arte | Rosario | Belgrano

Los secretos que esconde el nuevo rostro de Belgrano

El artista y diseñador Ramiro Ghigliazza cuenta cómo compuso el inédito retrato digital del prócer que se presentó esta semana en Rosario. Debates y decisiones en torno a un hombre clave de la historia argentina.

“No sabemos mucho de la historia argentina. Escucho a chicos tratando de memorizar el nombre completo de Belgrano y pienso que detenerse en nombres o fechas es una pérdida de tiempo. Más vale detenerse en lo importante, en que no solo fue el hombre que creó la bandera, fue el tipo que se cargó la patria al hombro”. Ramiro Ghigliazza no es historiador pero pareciera serlo por la pasión con la que habla. Este artista y diseñador gráfico fue quien moldeó la imagen de Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano que se presentó este jueves en Rosario, en el marco de la conmemoración de los 250 años de su nacimiento y 200 de su muerte. Se trata de una particular pieza de arte digital que demandó muchos meses de trabajo.

Con labios cerrados que no llegan a una sonrisa y una amplia frente cubierta por rizos castaños, el Manuel del retrato lleva sus ojos claros hacia un punto indefinido de su izquierda, su mirada perdida quizá en algún pensamiento vinculado a la patria. Ese retrato se exhibió esta semana en el recinto de sesiones del Concejo rosarino, luego de que se escuchara el himno nacional y tras la proyección de un video con detalles del proceso.

https://twitter.com/ConcejoMRosario/status/1273648154299285504

“Cada vez que encaro un retrato ahondo en la vida de los próceres. Uno tiene que saber cómo eran sus personalidades. Manuel parecía muy calmo y relajado, pero por dentro era una bomba”, resalta el diseñador, quien trabajó junto a historiadores y fotógrafos en la composición de la obra. “Busco traer a la realidad los próceres, humanizarlos. Mis retratos son como esculturas de barro, casi artesanales”, resume.

Ghigliazza nació en Morón, provincia de Buenos Aires, pero vivió muchos años con su familia en La Pampa. Fue allí, en la ciudad de General Pico, donde confirmó su interés por el diseño. La directora de su escuela secundaria le preguntó dónde se veía en unos años y él no pudo evitar pensarse ante un tablero, dibujando. Volvió entonces a Buenos Aires para estudiar diseño gráfico en Palermo, tras lo cual se instaló por trabajo en Rosario. Hoy vive alejado del ruido, a diez kilómetros de la Cuna de la Bandera, en la localidad de Pueblo Esther.

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Manuel Belgrano, en el retrato digital logrado por Ramiro Ghigliazza.

Manuel Belgrano, en el retrato digital logrado por Ramiro Ghigliazza.

Su carrera estuvo enfocada al diseño gráfico publicitario pero su nombre comenzó a hacerse conocido el verano del año pasado, después de un particular episodio registrado durante el aniversario del combate de San Lorenzo en el convento San Carlos. Fue cuando se viralizó la imagen de un granadero llorando, muy emocionado, tras descubrirse un retrato digital que el diseñador había compuesto de José de San Martín.

“Fue espectacular, los granaderos siempre están siguiendo un protocolo. Yo estaba en el acto y en un momento me señalaron cómo se había emocionado mucho uno de ellos. Una semana más tarde publicaron la foto en redes sociales: creo que es una de las fotos más hermosas que vi en mi vida”, sostiene conmovido. En la imagen se ve al granadero Darío Benítez, quien suele custodiar la Casa Rosada, llorando frente al impactante cuadro.

https://twitter.com/Granaderosarg/status/1093648769336385536

“La idea es mostrar la parte humana de los próceres, darles vida. Esa imagen llevó mi trabajo a todos lados, no solo dentro del país y América Latina, llegó hasta Europa incluso”, remarca. El granadero de la foto y el diseñador se hicieron amigos tras el episodio. Tres años le llevó confeccionar el rostro del padre de la patria, al que se observa con grandes cejas, nariz aguileña y cicatriz. Ese retrato fue distribuido en diferentes lugares clave en la vida del general y también hay uno en la Casa Rosada.

Es que el retrato de San Martín no solo hizo emocionar al granadero. “Un par de semanas después de asumir el nuevo gobierno nacional me llamaron de la Casa Rosada porque el presidente había visto un retrato y quería saber si existía la posibilidad de llevarle uno. Me recibió de manera muy amable, se emocionó hasta las lágrimas”, recuerda Ramiro. “Me pareció un profesor piola. Le pedí ayuda para llevar láminas a las escuelas y me dijo que lo íbamos hacer, pero vino la pandemia y ahí quedó la idea”, lamenta. Espera que quizá más adelante se pueda retomar ese proyecto.

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¿Cuál es la técnica que hace que estos retratos digitales sean tan particulares? “Algunos se equivocan y piensan que es 3D pero no lo es. Yo hago algo llamado realidad digital, que está en la misma línea del arte digital pero es más amplio”, aclara Ramiro. “Con el fotógrafo rosarino Beto Ritta capturamos diferentes detalles para poder acercarnos a lo que queremos. Él me da las fotos, yo las trabajo muchísimo, durante meses. Las voy trabajando como si fuera una escultura, intentando que no quede un ensamblado, que quede un retrato natural”, precisa. Para llegar al rostro de Belgrano que se presentó esta semana fueron necesarios 40 ensayos, cada uno de los cuales llevó muchas horas de trabajo. Esos bocetos permiten ver los avances en el proceso creativo.

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Construir el retrato digital de Manuel Belgrano le llevó a Ghigliazza más de medio año de trabajo.

Construir el retrato digital de Manuel Belgrano le llevó a Ghigliazza más de medio año de trabajo.

Tanto tiempo de trabajo con próceres deriva en que Ramiro se sienta bastante cerca hoy de San Martín y Belgrano. “Cuando arranco el proceso de retratar a los próceres los empiezo a conocer en profundidad. Me intereso, me doy cuenta de que sabemos poco de historia. Cada vez que me pongo a hacer un retrato ahondo en la vida de la persona, uno tiene que conocer la personalidad”, precisa.

Ramiro confiesa que nunca fue fanático de la historia, aunque ahora lo atrapa cada vez más. La curiosidad por los próceres nació casi de casualidad, tras ver en diversos programas cómo en Venezuela siempre lo tenían presente a Bolívar. “La gente siempre hablaba de él y lo homenajeaban. Me puse a pensar por qué acá no nos pasaba lo mismo. Me llamó la atención que nosotros sólo habláramos de próceres en fechas patrias o los asociáramos a historiadores o periodistas”, confía. Hubo un momento clave: cuando Ramiro vio un rostro de Bolívar elaborado en 3D. “Pensé cómo abordar el tema con San Martín, me di cuenta de que había muchos retratos pero no un hilo conductor. Pensé en armar un único retrato lo más fiel posible, contemplando testimonios de contemporáneos”, señala.

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Ramiro confiesa que nunca fue fanático de la historia, aunque ahora lo atrapa cada vez más.

Ramiro confiesa que nunca fue fanático de la historia, aunque ahora lo atrapa cada vez más.

Más de medio año demandó el creador de la bandera nacional. “En Belgrano trabajé mucho. Me basé en testimonios de José Celedonio Balbín, uno de sus amigos más cercanos, y también en un retrato de 1815 que fue el único autorizado y avalado por el prócer, solo que le di más detalles porque me concentro en el rostro y tengo toda la tecnología e información para avanzar”, amplía. No fue un proceso simple, hubo varios puntos conflictivos. “Celedonio Balbin lo describió a Belgrano como rubio y de ojos azules, pero en el retrato autorizado está con cabello castaño oscuro y sus ojos color café. Tuve que tomar decisiones, consensuadas con los historiadores, para definir cómo representarlo”, admite. El diseñador trabajó en este proceso con cinco reconocidos historiadores: Felipe Pigna, Roberto Colimodio, Rubén Carrillo, Eduardo Mundani y Miguel De Marco (hijo).

Manuel Belgrano ¡Viva la Patria!

Los debates fueron apasionantes. “Respecto de su pelo rubio, pensamos que quizá se haya mojado el pelo o puesto algún producto, también está la posibilidad de que ya hubiera oscurecido y no hubiera tanta luz”, remarca. “Además, en el retrato oficial ya tiene 45 años, quizá estuviera su pelo más oscuro y con canas”, hipotetizó. “Los ojos azules aparecen en el retrato clásico color café pero quizá eran de ese tipo de ojos que cambian con el tiempo, así que elegí un tono intermedio”, cuenta. La textura de su piel se observa muy blanca, incluso rosa en las mejillas. “Belgrano era un dandy, era muy cuidado en su aspecto. Por eso deduzco que se haya podido retocar mucho el pelo porque se estaba quedando medio pelado y tenía mucha frente”, analiza.

Más allá de análisis y controversias, hubo un detalle del retrato en el que el artista no dudó. Un elemento indisociable de la personalidad y la vida del prócer. Además de tener prendida en su pecho una escarapela, Manuel tiene la bandera al hombro. “Por la metáfora de ponerse la patria al hombro”, subraya Ramiro. No podía ser de otra manera.

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