sábado 6 de marzo de 2021
Sociedad Armas nucleares | ONU | armas

Entró en vigor un tratado internacional que prohíbe el uso de armas nucleares

Fue ratificado por 50 países, pero faltan las grandes potencias nucleares. Argentina todavía no se sumó a esa iniciativa.

Las armas nucleares, pesadilla de las décadas de la Guerra Fría y asociadas en la memoria colectiva al bombardeo estadounidense de Hiroshima y Nagasaki, quedaron formalmente prohibidas esta semana tras la entrada en vigor del Tratado de Prohibición de las Armas Nucleares, negociado y aprobado en 2017 por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

El acuerdo entró oficialmente en vigor el pasado viernes 22 de enero tras haber conseguido la ratificación de 50 países, aunque todavía tiene por delante el desafío más intrincado: convencer a las potencias atómicas y a organizaciones con perfil militarista como la OTAN, que agrupa a las potencias del Atlántico Norte.

“El tratado representa una etapa importante en el camino hacia un mundo exento de armas nucleares”, subrayó en un comunicado el secretario general de la ONU, Antonio Guterres.

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La bomba de Hiroshima, ocurrió en 1945 y es el antecedente más pesado en torno a la aplicación de armas nucleares en el mundo.

La bomba de Hiroshima, ocurrió en 1945 y es el antecedente más pesado en torno a la aplicación de armas nucleares en el mundo.

El papa Francisco también apoyó la iniciativa al señalar que se trata del “primer instrumento jurídicamente vinculante que prohíbe explícitamente estas armas, cuya utilización tiene un impacto indiscriminado, afecta a un gran número de personas en poco tiempo y causa daños a muy largo plazo en el ambiente”.

Un paso adelante

A pesar de lo sesgado que es aún el apoyo a esta iniciativa, los expertos de Naciones Unidas destacaron como un paso clave para alejar la posibilidad de una nueva pesadilla nuclear en el planeta. En el lado del haber, destacaron que se trata del primer tratado multilateral de desarme nuclear aprobado en más de dos décadas.

Los países que lo firmaron se comprometen a no desarrollar, adquirir, almacenar, usar o amenazar con usar armas nucleares u otros dispositivos explosivos nucleares. El documento incluye además procedimientos para que los países con armas nucleares que quieran sumarse declaren y destruyan sus arsenales.

América Latina fue pionera en prohibir las armas nucleares en la región en el año 1967. Ahora, casi todos los países de la región firmaron el Tratado, con excepción de Argentina.

Presentes y ausentes

Si bien la entrada en vigor formal se dio después de la ratificación de 50 países, son en total 120 Estados los que ya aprobaron el tratado, muchos de ellos latinoamericanos. Aunque desde Naciones Unidas saben que es poco probable que las potencias atómicas se unan en un tiempo corto, confían en que la nueva norma contribuirá a la larga a aumentar la presión para que se deshagan de sus arsenales.

De hecho, todas las potencias nucleares boicotearon las negociaciones del tratado, tanto las reconocidas oficialmente en el Tratado de No Proliferación de 1968 y que son los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (EE.UU., Reino Unido, Francia, China y Rusia) como el resto de países que se sabe que disponen de bombas atómicas (Corea del Norte, Pakistán, India e Israel).

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El Estado de Corea del Norte en reiteradas oportunidades advirtió sobre el posible uso de este tipo de armamentos altamente mortales para la humanidad y nocivos para el planeta.

El Estado de Corea del Norte en reiteradas oportunidades advirtió sobre el posible uso de este tipo de armamentos altamente mortales para la humanidad y nocivos para el planeta.

Tampoco participaron en las negociaciones los miembros de la OTAN, con la excepción de Holanda, que sí lo hizo pero no se sumó al tratado.

Varios de esos Estados tienen armas nucleares estadounidenses estacionadas en su territorio y la Alianza Atlántica, como organización, se opone al instrumento y defiende que no dará lugar a la eliminación de "una sola arma" nuclear por la ausencia de las potencias y la falta de mecanismos de verificación.

Campaña mundial

El actor principal en todo esto es la Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares (ICAN). Fue fundada en 2007 y agrupa a cientos de entidades y ONG de un centenar de países, y recibió en 2017 el Premio Nobel de la Paz por su rol clave para impulsar este Tratado.