Fue un viaje histórico para la Iglesia: participaron más de 3 millones de personas de 195 países y el Papa envió un fuerte mensaje a pocos meses de asumir: “¡Queridos jóvenes, cuando vuelvan a sus casas no tengan miedo de ser generosos con Cristo! Llevar el Evangelio es llevar la fuerza de Dios para arrancar y arrasar el mal y la violencia; para destruir y demoler las barreras del egoísmo, la intolerancia y el odio, para edificar un mundo nuevo”.
Dos años más tarde, en 2015, el Sumo Pontífice estuvo nuevamente cerca de su tierra natal, cuando visitó Bolivia y Paraguay -dos países limítrofes- previo paso por Ecuador. Cristina Kirchner también viajó a tierras guaraníes para un encuentro, cuando en Argentina se vivía otro año electoral.
En este viaje, el Papa arremetió contra la corrupción: “Es la gangrena del pueblo”. Y pidió un “cambio real” en el mundo: “Este sistema ya no se aguanta, no lo aguantan los campesinos, no lo aguantan los trabajadores, no lo aguantan las comunidades, no lo aguantan los Pueblos… Y tampoco lo aguanta la hermana Madre Tierra”.
En las últimas horas, la oficina de prensa del Vaticano confirmó que Francisco, que transita su quinto año de pontificado, regresará a Sudamérica el próximo año, pero nuevamente Argentina no está entre sus destinos, que serán esta vez Chile y Perú.
Infobae consultó sobre el tema a Gustavo Vera, un hombre cercano al ex arzobispo de Buenos Aires. “Me dijo hace algunos meses que va a venir cuando sienta que es un factor de unidad y pueda ayudar a sumar y no a dividir”, indicó el legislador porteño y titular de La Alameda.
Sobre cómo impactará la decisión en la Argentina, Vera fue contundente: “Cada uno que lo interprete como quiere. Él siempre me respondió lo mismo: cuando sienta que pueda venir a unir a los argentinos lo va a hacer. Tiene muchas ganas de venir, sigue de cerca lo que pasa aquí“.
Y también se mostró optimista sobre el futuro: “Estoy seguro de que vendrá”.
Infobae
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