Es una enfermedad poco frecuente que afecta más a los varones que a las mujeres, el 80% de los pacientes presentan síntomas antes de los 10 años. Las manifestaciones iniciales consisten generalmente en pérdida de visión unilateral, pues la enfermedad suele afectar solamente a un ojo. La Enfermedad de Coats también conocida como Síndrome de retinitis exudativa es un proceso crónico que comienza en la juventud y niñez y que se desarrolla de forma lenta y progresiva, produciendo pérdida de visión.
También puede producirse estrabismo y en las fases avanzadas, manifestaciones más graves, como desprendimiento de retina. Debido a la alteración de los vasos sanguíneos de la retina, se producen exudados amarillentos que son visibles mediante la exploración del ojo con un oftalmoscopio. Es una de las patologías con las que hay que hacer diagnóstico diferencial de leucocoria. Si estos exudados afectan a la mácula (la porción central y más sensible de la retina), la pérdida de capacidad visual es muy importante. Otras veces se produce una complicación grave que se conoce como edema macular.
La evolución es lenta y progresiva, el pronóstico es en general malo en lo que respecta a la capacidad visual del ojo afectado. No obstante existen tratamientos que pueden ser efectivos y a veces la enfermedad se detiene por sí misma. Los investigadores concluyeron que la enfermedad de Coats no es hereditaria, sin embargo su origen es desconocido.
El tratamiento recomendado es la aplicación de laser sobre la retina o la crioterapia (destrucción de las lesiones mediante frio), dependiendo del grado de evolución de la enfermedad y de la localización y amplitud de las lesiones en la retina.
Enfermedad de Coats en niños
Es entre los seis y los ocho años de edad cuando se presentan más casos, que afectan predominantemente a niños varones. Se calcula que el 80% de los pacientes presenta síntomas antes de los 10 años. Generalmente no es hereditario, aunque existe un componente genético, pero el origen de esta enfermedad es todavía desconocido.
De manera unilateral (en un solo ojo), los vasos sanguíneos que irrigan la retina nacen débiles y no siguen la trayectoria habitual. Parecen dilatarse y forman como unos pequeños hilos, telangiectasia retiniana, que conllevan riesgo de sangrado.
También se conoce como Síndrome de Retinitis Exudativa, ya que afecta a los vasos sanguíneos de la retina y la manifestación clínica más frecuente es la leucocoria (el aspecto de la pupila es blanco, en lugar del color negro habitual). Existen muchas causas que provocan leucocoria infantil, y entre las más frecuentes está la enfermedad de Coats. Y es que a la anomalía vascular se le suma un depósito progresivo de exudados de materia fluida que sale de los vasos pequeños en las inflamaciones.
¿La enfermedad de Coats tiene cura?
Al tratarse de una afección crónica, no tiene cura. De hecho su evolución es progresiva, aunque si se diagnostica en una etapa temprana y se trata, puede estabilizarse. El tratamiento va a depender del estado de la retina. Si se encuentra en los Estados I y II de la enfermedad, la fotocoagulación con láser o la crioterapia son las principales opciones de intervención. Con la crioterapia se consigue congelar los vasos sanguíneos débiles para que dejen de expulsar líquido a la retina.}
Los Estados III y IV no responden bien a estos tratamientos, pero se puede drenar quirúrgicamente el fluido subretiniano y/o usar antiangiogénicos para reducir la formación de nuevos vasos sanguíneos.
En aquellos casos en los que no se trata la enfermedad de Coats y llega al Estado V, la fase más avanzada, el ojo pierde totalmente la visión. Solamente se podrá continuar con una vigilancia médica y controlar el dolor, siendo aconsejable en algunos casos retirar el ojo.
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