Gorda. Esa es la palabra que no se atrevió a escribir la Revista Caras en su tapa de esta semana sobre la hija del rey Guillermo y Máxima Zorreguieta y decidió decorarla con un término más “cool”: look Plus Size. La tapa recibió infinitas críticas. En primer lugar, por el término utilizado. En segundo lugar, porque surgieron de allí miles de debates en torno al título, la fotografía y el texto en el interior. La gota que rebalsó el vaso fue el “descargo”, la columna editorial de su directora Liliana Castaño.
“La hija mayor de Máxima luce con orgullo su look ‘Plus Size’”, tituló el medio gráfico. Las preguntas fueron directo hacia el término que eligieron para reemplazar a la palabra gorda. Pero, ¿qué es realmente el Plus Size? La Dra. Laura Zambrini, profesora de la cátedra de Sociología en la carrera de Diseño de indumentaria y textil de la Facultad de de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (Fadu) de la UBA e investigadora del Conicet, explicó a Aire Digital que se trata de talles más grandes pero siempre partiendo del modelo small, medium, largo. }
“Es un modo de nombrar que pondera la delgadez extrema, en un marco que dice que los talles ‘normales’ son esos y todo lo que se salga de esos parámetros son talles especiales, grandes, plus size, real. Con diferentes nombres muestran que va más allá de la línea estandarizada de los cuerpos”, expresó. Sin embargo, destacó que lo que hizo la Revista Caras en su tapa fue decorar un término para no llamar directamente gorda a Amalia, que es lo que verdaderamente intentaron decir.
Las líneas que le siguen al título de la tapa de la Revista Caras son aún más contradictorias: “Amalia (16), la heredera del trono de Holanda, víctima de bullying enfrenta las críticas con fortaleza y el incondicional apoyo de sus padres. Una princesa que vive su adolescencia sin tabúes y defiende su figura de ‘mujer real’”. “Fue como castigarla”, apuntó Zambrini. “Es como si le sacaran la foto porque no tienen más remedio, porque es la hija mayor de Máxima, la futura reina. Luego intentan justificar con su felicidad por qué está allí”, dijo y precisó que predomina muy fuertemente la cuestión de la clase.
La joven fue elegida para la tapa por el lugar que ocupa. “Eso justifica que esté ahí más allá de que no tenga el cuerpo hegemónico, es como una censura. En el caso de Leticia, la reina de España lo que se le criticaba era su extrema delgadez, y a Meghan el color de piel”, aclaró. Para la profesora de la UBA hay un patrón que se repite en relación a las mujeres de la realeza. Se pone énfasis en su cuerpo y su ropa, “pero nunca vas a ver una tapa que diga que el príncipe Williams se está quedando pelado”, señaló. “Es una cosa muy burda a los ojos de hoy, un modelo binario en el que la mujer se reduce a lo doméstico, a la vestimenta·, añadió.
Porque garpa
En su descargo -en el que omiten pedir disculpas-, la revista comienza recordando el video que realizó la cantante, actriz y modelo Oriana Sabatini hace una semana atrás en su cuenta de Instagram. La joven mostró su cuerpo y luego escribió su historia. Contó que por las presiones de ser una figura pública del mundo del espectáculo sufrió enfermedades. Pero hay que destacar una notable diferencia. Nadie tomó el video de Oriana e hizo una interpretación, sino que fue ella misma la que lo realizó.
La publicación de la modelo también generó controversias. Por un lado, hubo felicitaciones porque se animó y logró mostrar lo que ella necesitó "cuando era chica", a la vez que puso el tema sobre la mesa. Por otro, hubo rechazo, porque la cantante es un símbolo de la mujer sexi con un cuerpo hegemónico que en el video busca empeñosamente mostrar sus “imperfecciones”. “No rompe con ningún canon, aunque como historia de vida el testimonio es valioso”, indicó Zambrini, para quien la situación es incomparable con lo que ocurrió con Amalia.
Según la directora de Caras, la idea era “tirar por la borda todo aquello que esclaviza y estigmatiza” y mostrar la historia de la princesa como “inspiradora”. El aspecto de Amalia se utilizó para enviar un mensaje al resto de las chicas que no encajan en los talles hegemónicos que ya están super cuestionados. En cambio, para Zambrini, lo que logró fue un discurso disciplinador que quiere resaltar pero termina estigmatizando. “Hay muchas cosas para preguntarse: ¿Lo único que se puede destacar de Amalia es su cuerpo, su talle? Es una chica que estudia, tiene amigas, es buena en otras cosas. Además, ¿por qué asociar el cuerpo directamente a la felicidad o infelicidad?”, se preguntó la investigadora del Conicet.
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Zambrini destacó una vez más que lo que se puso en duda fue la felicidad de la mujer en relación a su cuerpo y vestimenta, pero señaló que eso jamás ocurre con los varones ya que de ellos no se hace la misma lectura. “Es una discusión que atrasa. Se reduce lo femenino a lo gordo o flaco y a la asociación con la felicidad”, aseguró.
Para Zambrini, lo que logró Caras fue un discurso disciplinador que quiere resaltar pero termina estigmatizando.
La doctora en Comunicación Social, docente e investigadora santafesina María Laura Schaufler resaltó aspectos similares a Zambrini. En su análisis del discurso del medio, señaló que tanto el video de Oriana Sabatini como la tapa de la Revista Caras son parte de lo mismo: “marketing”. Para Schaufler, se trata principalmente de que “no garpa más el modelo de los ‘90”. La revista pasó de mostrar cuerpos hegemónicos y desnudos a una tapa en la que presenta una “mujer real” y con un vestido largo. Para la especialista, no se trata de una ruptura que sorprende. Al contrario, es más de lo mismo. “Yo estoy investigando algunas cuestiones que se debaten en Brasil y estos videos como el de Oriana los subían las modelos de allá hace dos meses”, aclaró, y remarcó que se convirtieron en una moda.
“No se trata de un logro de la Revista Caras ni de ningún medio de comunicación, se trata de la lucha del feminismo por mostrar todos los cuerpos”, destacó Schaufler.
A pesar de que Oriana mostrando la celulitis y el cuerpo de Amalia salen de lo que se acostumbraba a ver en los medios, siguen siendo cuerpos hegemónicos. “La princesa es una chica rubia, blanca, rica, hija de la nobleza”, señaló Schaufler. “No es que ponen a una persona desarreglada, morena o humilde, porque acá en Argentina eso todavía no vende”, agregó.
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Ambas especialistas coincidieron en que, si bien las imágenes de las jóvenes continúan mostrando modelos hegemónicos que no logran romper del todo con las estigmatizaciones de la mujer, celebran que estos cuerpos comiencen a aparecer en la escena. “No se trata de un logro de la Revista Caras ni de ningún medio de comunicación, se trata de la lucha del feminismo por mostrar todos los cuerpos”, destacó Schaufler. Al contrario de lo que parece, la revista debió empezar a cambiar para continuar en el mercado, para no quedar totalmente desfasada de la sociedad.
En relación al mensaje que la revista “intenta” transmitir, la santafesina señaló que hay que tener en cuenta el público que lee el contenido del medio. “No creo que chicas de 20 años lean alguna revista, ni siquiera las de 40. La revista debe tener un público general de 50 años o más”, indicó. En este punto es posible preguntarse por qué, entonces, en el descargo señalan que la idea era que la princesa sirva de inspiración para otras chicas. “Esto tiene algún efecto en personas más grandes que siguen la línea conservadora de la revista. Para ellos la imagen de Amalia rompe con lo que están acostumbrado a ver”, dijo.
Para Zambrini y Schaufler el lado positivos de estas formas de mostrar los cuerpos es eso mismo, que aparezcan en escena, que no queden silenciados como hasta ahora. “De alguna forma se masivizan”, remarcó Schaufler. A pesar de las pocas cuestiones positivas que se puedan encontrar en la publicación de la Revista Caras o de las intenciones que dijeron tener, el título ya hizo efecto. Zambrini fue contundente: “El daño ya se hizo a las chicas que vieron eso. ¿Ahora qué pasa con las que no son hijas de Máxima?
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