lunes 17 de enero de 2022
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Acoso escolar y bullying: llegan pocos pedidos de intervención al Ministerio de Educación de Santa Fe

Este año, la Dirección de Equidad y Derechos de la provincia fue convocada para actuar en 30 situaciones de violencia entre estudiantes, en diez casos de acoso y en uno de ciberacoso.

En las últimas semanas, las noticias sobre bullying –o el término local: acoso escolar– se sucedieron como una bola de nieve. Pero ¿qué pasa en las aulas de Santa Fe? Es difícil medirlo: algunos conflictos llegan a los medios, muchos otros se resuelven, o no, en las escuelas. Son pocos los que escalan a otra instancia. La única medición oficial disponible este año la hizo la Dirección de Equidad y Derechos del Ministerio de Educación, que fue convocada para intervenir en 30 situaciones de violencia circunstancial entre estudiantes en escuelas de la provincia, en diez situaciones de acoso entre pares y en una situación de ciberacoso.

Cuando la institución escolar no puede resolver el problema recurre a los equipos socioeducativos. Son nueve en la provincia –uno por cada región– y están integrados por 120 personas, entre profesionales de psicología, pedagogía y trabajo social. Siempre resultan escasos para atender la demanda y, en ese punto, hay un dato que contrasta: fueron convocados para intervenir en 1227 casos de “dificultades para sostener la trayectoria escolar”, es decir, de abandono escolar o ausencias reiteradas, una problemática que creció con la pandemia del coronavirus.

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La Dirección Provincial de Equidad y Derechos es nueva, la creó la actual gestión provincial y está a cargo de Vanina Flesia, quien se apresura a señalar que la mirada es “integral y de acompañamiento”, con el objetivo de que la escuela pueda adquirir herramientas para manejar el conflicto. “Nosotros trabajamos en el territorio con duplas, para garantizar una mirada interdisciplinaria y muy situada ante situaciones que se dan de manera urgente”, dice la funcionaria.

Hablamos de acoso entre pares porque queremos salir de la categorización entre víctima y victimario. Cuando esta situación sucede entre niños, niñas o jóvenes, entre personas que no son adultas, el abordaje nos permite pensarlo desde la cuestión grupal y ver qué es lo que está sucediendo en esa trama, en ese vínculo que tienen entre pares”, puntualiza Flesia.

La funcionaria asegura que la propuesta de los equipos es “una intervención democrática” que tiene como meta “escuchar a todos los actores involucrados, no solo la voz del adulto referente, escuchar qué es lo que estuvo sucediendo con el acto de violencia, qué es lo que hay por atrás”. Han encontrado adolescentes que, ya en la secundaria, planteaban que esa violencia se sostenía desde hacía años.

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"Muchas situaciones de angustia, de miedo, se tramitan a través del enojo. Hay una efervescencia social muy fuerte", indicó Vanina Flesia.

La funcionaria caracteriza: “Se suma la complejidad de que estamos trabajando en un campo minado, porque venimos de un año y medio de pandemia”. Al respecto, tienen una hipótesis: “Muchas situaciones de angustia, de miedo, se tramitan a través del enojo, entonces hay una efervescencia social muy fuerte y nosotros tenemos que volver a nuestro rol como instituciones educativas, como adultos referentes a cargo de la educación de los niños y las niñas de toda la provincia”. Habla de “justicia territorial” y “justicia afectiva”.

Muchos conflictos “exceden a la escuela, pero la escuela es parte del entramado social y entonces terminan aflorando ahí, porque además es un lugar de confianza”. En la provincia de Santa Fe hay más de 800 mil estudiantes de distintos niveles y modalidades, en unos 8000 establecimientos, de los cuales 4960 son escuelas primarias.

Cuando los medios de comunicación agendan un tema, como ocurre con el bullying, según la mirada de la Dirección de Equidad y Género “a veces hay uno, dos o tres casos resonantes, que son importantes en ese momento, porque la individualidad de cada situación es muy importante, pero parece que eso es lo que más está sucediendo en las escuelas y, en realidad, hay un montón de otras cuestiones que son más frecuentes, pero no toman estado público. No es nuestro rol como Ministerio salir a visibilizar, sino acompañar para trabajar y cuidar”.

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En tanto, María Fernanda González, coordinadora de los Equipos Socioeducativos en la zona norte, plantea que están “parados en las perspectivas de infancias y de género”. Subraya que “la desigualdad económica ha roto los lazos sociales”. Eso genera conflictos y violencia: “Buscamos una escuela que apunte a ver al otro y a la otra como un semejante diferente, pero igual en derechos. Y nos pasa que se está viendo siempre al otro como un enemigo, como una fuente potencial de peligro”.

Desde su tarea cotidiana, señala que “hoy por hoy en los niveles medios, por ejemplo, muchas niñas, niños y adolescentes se enojan por cómo los miran. Se reitera ‘me miraba mal’ y eso resulta llamativo, porque no hay palabras para tramitar los vínculos”.

Como eje de trabajo, subraya que no se toman “los perfiles del alumnado, sino los roles. Por eso, no hay un alumno malo, al que le ponemos el saco del chivo expiatorio, y no consideramos que el conflicto se termina cuando ese chico se va”.

Para que haya acoso, debe haber “una relación asimétrica, hay muchos compañeres que están cargando al gordito, a la flaca, a la negrita, al que se auto percibe diferente. Lo que se trabaja ahí son los roles. Y se trabaja también con la familia, con todos los docentes, porque lo primero que enseña la escuela es cómo establecemos los lazos”.

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