sábado 17 de julio de 2021
Sociedad |

29 años sin María Soledad Morales: soñaba con ser modelo y terminó asesinada por los hijos del poder

María Soledad Morales fue hallada asesinada el 8 de septiembre de 1990. A 29 años del recuerdo de la primera víctima de trata del país muerta a manos de los hijos del poder catamarqueño.

Redacción Aire Digital

El crimen de María Soledad Morales destapó un escandaloso entramado de intereses políticos vinculados a clanes familiares en una provincia feudal como Catamarca. Los dos imputados por el homicidio, Guillermo Luque (49) y Luis Tula (51) -ex novio de la joven-, recuperaron la libertad tras cumplir dos tercios de su condena.

El hijo del ex diputado Ángel Arturo Luque fue detenido por ser considerado autor material del crimen. A pesar de que su padre trató de usar todas sus influencias en el gobierno catamarqueño para que Guillermo saliera impune del homicidio, el 28 de febrero de 1998 fue condenado a 21 años de prisión.

El 12 de abril de 2010 la jueza catamarqueña Alicia Cabanillas le otorgó la libertad condicional tras 14 años entre rejas por su “impecable” comportamiento como presidiario. Tras ser liberado, Luque sostuvo que no participó en el crimen y que fue “un preso inocente”.

El recuerdo vivo de María Soledad, en el testimonio de Ada su madre, que habló con Aire de Santa Fe hace tres años.  Con la voz quebrada, como cada 8 de septiembre en que revive el dolor del asesinato de su hija, Ada, habló con la humildad y el padecimiento de siempre sobre el gran vacío que dejó en su corazón el asesinato de su hija, una ausencia que se agiganta porque Elías, el padre de María Soledad, se fue de este mundo hace muy poco tiempo y sabrá Dios con cuanto dolor vivió estos últimos 26 años.

Ada Morales, madre de Soledad

Cuando habla de Elías, el papá de Sole, la voz se vuelve a entrecortar. “El está junto a Sole gozando en el paraíso celestial. El era de pocas palabras, siempre fui yo la que hice las notas, el llevó su sufrimiento durante 26 años”, recordó.

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El relato desgarra y le anuda la garganta. ”El llevó a Sole a ese baile donde elegían a la reina y él tuvo que ir a reconocer a la morgue el cuerpo de Sole. Yo quería verla y se opusieron, fue solo, debe haber sido un golpe tremendo”, contó.

Ada tiene el don de ” la palabra”. En su boca todo se exacerba, se agranda, es como si tuviese el don de contagiar una extraña mezcla de dolor, furia, impotencia por la  injusticia. ”Cuando se hizo el segundo juicio y hubo muchos más a la orilla del camino a quienes deberían haber condenado, ahí me enteré del estado en que habían dejado a mi hija, por los forenses. Pobre Elías cómo habrá sido para él verla a su hija en ese estado”, insistió.

Ada habla de Tula, el entregador, a quien la justicia lo condenó a 9 años y de Guillermo Luque condenado a 21 años de prisión por el asesinato y violación de María Soledad y dice ”ellos fueron presos VIP, tuvieron el beneficio del dos por uno. Hoy Tula es abogado, el merecía la misma condena que Luque porque él es el entregador y sin embargo camina tranquilo por las calles. Ellos apelaron las condenas, ocho miembros de la Corte Suprema de Nación las ratificaron.”

La hermana Marta Peloni, mentora de las marchas del silencio para pedir justicia por Sole

Y como una bofetada a esta injusta justicia que nos duele dice con un hilo de voz “yo Ada esperaba que se cumplan las condenas y eso no pasó. Yo lo vi Tula cuando comenzó a salir por trabajo. A ninguna madre le deseo que tenga que encontrarse con el asesino de su hija y una de mis hijas hace poco.”

La cronología desangra, duele; la indiferencia y la corrupción del poder desarman y es en ese momento cuando Ada recuerda el compromiso de la hermana Marta Pelloni: “Es el símbolo de la justicia, fue la artífice para que se llegue a lograr las condenas.”

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