menu
search
Revista El Pato |

Se largó en Córdoba

Como cada octubre, abrió la temporada de truchas en las sierras de Córdoba: una pesca muy particular, en ambientes más que interesantes y para todos los niveles técnicos, que no defraudará ni a novatos ni a viejos mosqueros.

En los círculos mosqueros está instalada la falaz idea de que la “verdadera” pesca de truchas es la patagónica … y las demás son sólo paliativos para calmar la sed de pesca de salmónidos. Esto es, a todas luces, algo tan absurdo como injusto.

Desde esa circunspecta y mezquina mirada, el país truchero sólo existe al sur del río Colorado, dejando relegadas a un segundo plano a las truchas cordobesas, puntanas, mendocinas, catamarqueñas, bonaerenses, tucumanas, y demás. Esto no sólo es ocultar buena parte de la geografía truchera argentina sino, y sobre todo, negarse la posibilidad de pescar salmónidos muy particulares, fruto de su aclimatación a ambientes sumamente originales y extraordinariamente extravagantes para esa especie.

Digámoslo más claramente: más acá del Colorado, no sólo también hay truchas, sino que ofrecen pescas muy interesantes y desafíos muy estimulantes.

 

Pesca de truchas en cordoba

Desde las primeras décadas del siglo XX, los cordobeses trataron de sembrar salmónidos en sus ríos serranos luchando contra muchos enemigos: los torrenciales aluviones que barren los ríos, los biguás que diezman los alevinos, los furtivos que arrasan con las grandes, los administradores del Estado de inconmovible indiferencia…

Como si eso no fuera poco, la última década también trajo sus nuevas dificultades: ambientalistas y técnicos se oponen a la presencia de estos peces exóticos (no sin argumentaciones válidas, por cierto) y nuevas generaciones de administradores de agencias estatales abandonaron la indiferencia para pasar a obstaculizar el trabajo de las organizaciones de pescadores cordobeses.

A pesar de todo, los mosqueros cordobeses han seguido tozudamente por generaciones a aquellos pioneros que, para bien o para mal y más allá de todo debate sobre los exóticos, tuvieron la visión de dotar de valor turístico y deportivo a las sierras con la presencia de salmónidos. Así, las varias asociaciones, grupos, clubes y peñas de mosqueros han sabido abonar con mucho compromiso el cuidado de las truchas que habitan esos ríos turnándose para mantener a raya a los furtivos, colocando cartelería, pagada muchas veces de sus propios bolsillos, costeando sueldos de guardapescas, realizando campañas de educación, y muchos esfuerzos más. Argentinos: ¡a aprender de esos pescadores!

Como es bien sabido por todos, un porcentaje de la población de truchas habita permanentemente el río (las llamadas “residentes”) y otra parte migra hacia lagos o mares para volver a desovar. Fruto de las muchas siembras y los fuertes torrentes de las crecidas, las poblaciones de las arco iris cordobesas fueron decantando en peces eminentemente residentes, ya que los migratorios bajaron a los lagos para no regresar más, donde fueron capturados por pescadores de pejerreyes. Esto les confiere a las arco iris cordobesas una particularidad un tanto especial.

Pero no crea que sólo están presentes las truchas de la mancha roja, pues también hay otras especies. En Pampa de Achala hay una vieja población de fontinalis, también fuertes rumores de pequeñas marrones que habrían sobrevivido a algunas siembras e, inclusive, todavía es una mítica incógnita los salmones encerrados que fueron sembrados en el río Grande.

 

Pesca en Córdoba

 

Como se ve, las sierras ofrecen pesca más que interesante para los amantes de los salmónidos que, como decíamos al principio, está caracterizada por ambientes muy particulares y truchas adaptadas a ellos, lo que resulta una ecuación llamativa y atrayente: grandes y profundas hoyas, pequeños pozones, correderas diminutas, lentos y cortos flats … todos marcados por las mismas características: peces muy esquivos que nos ven muy fácilmente y exigen técnicas bastante depuradas.

En cuanto a los portes las sierras cordobesas guardan truchas de muy buen tamaño para los que dan cuenta de técnicas bien pulidas y para aquellos que combinan la pesca con el trekking, pues muchas veces el tamaño es directamente proporcional a la distancia de los lugares de fácil acceso. Si tuviese que resumir en pocas palabras cómo se logra pescar las grandes arco iris cordobesas diría lo siguiente:

-las que están cerca de donde se deja el auto, créame, saben leer y escribir, por lo que están reservadas para los maestros del fly

-las otras, menos cautas porque soportan menos presión de pesca, se pagan con largas caminatas por paisajes majestuosos

Para los que recién empiezan, las sierras ofrecen gran cantidad de peces chicos y medianos que hacen que el novato pescador que no conoce a este especie (típico caso de nosotros, los pescadores del Litoral, para quienes la trucha significa un pez absolutamente nuevo) pueda encarar el debut con las arco iris aprendiendo a usar ninfas y secas.

Las particularidades de la pesca en las sierras van más allá de la pesca en sí misma, pues se realiza en fabulosos y cambiantes paisajes: austeros cerros de pastizales secos, montes de espinillos, serpenteantes ríos entre frondosas plantaciones de pinos, tranquilos vados de costas con sauces, saltos de aguas que caen en pozones encajonados por altos riscos coronados de tabaquillos, pozones enormes con playas de arena o diminutos pozos entre fugaces correderas.

Hay para todos los gustos: farallones enormes, cañadas abruptas y cordones fabulosos contrastan con suaves cerros y bajas colinas, de la misma manera que los opacos montes espinosos desentonan con los verdes y frescos pinares.

Pesca de truchas

Córdoba también permite ir con la familia, porque siempre hay vados o pozones con buenas playas donde la “patrona” puede tomar sol y los críos jugar en la arena pasando un lindo día mientras nosotros pescamos. Y si eso no basta, los centros turísticos tienen miles de posibilidades para la diversión familiar mientras nos escapamos a los cerros para deleitarnos con la búsqueda de sus truchas.

Si no se trata de vacaciones familiares, los fines de semana largos son una buena excusa para las “escapadas” con los amigotes del fly, que permiten acampar bien cerca del lugar de pesca o en las cabañas que hay por doquier.

Esta vez, octubre nos regalaría el descubrimiento de ríos que desconocíamos y nuevos amigos. Así nos encontramos con Horacio Heinz y Ernesto Mazzola, viejo conocido de esta revista.

A través de ellos conocimos Rincón del Lago, ubicado en la localidad de Potrero de Garay, un cómodo complejo de cabañas a orillas del lago Los Molinos, con pileta de natación y todas las comodidades para la familia. También cuenta con guardería y bajada de lanchas, si es que a usted también le gusta entrarles a los pejerreyes y carpas, o practicar deportes náuticos. Este complejo está en un lugar estratégico, ya que tiene, en un radio de 20 o 30 kilómetros, muchos ríos con buenas truchas: Reartes, del Medio, de Los Espinillos, San José, sólo para citar los más nombrados. Algo más para destacar: según la temporada, en el lago se pescan con mosca pejerreyes, dentudos y las muy agresivas taruchas.

Nuestra llegada tuvo mucha charla y mejores brasas, como todo encuentro de pescadores argentos. Y al día siguiente partimos a conocer el río de Los Espinillos, famoso por sus truchas y por el grupo de pescadores que lo cuida como si fuese el último reducto virgen del mundo, sólo una muestra de lo que contamos más arriba.

Pero nuestra mala fortuna estaba marcada por la lluvia del día anterior. Para pescar en las sierras es importante saber que posee un clima bastante impredecible que se combina con ríos de pendiente pronunciada, por lo que cualquier lluvia hace que el agua caída en las cumbres fluya rápidamente en forma de aluvión hacia las tierras bajas, de lo que hay que estar muy atento, pues es muy peligroso, ya que arrasa todo a su paso y se ha cobrado muchas vidas de incautos o temerarios turistas que osaron acampar muy cerca de los ríos. Estas “crecientes” o “crecidas” hacen imposible la pesca por uno o dos días hasta que baja el nivel y la opacidad de las aguas. Contamos esto para que sea consciente de que la planificación de la salida de pesca debe ser hecha con el informe meteorológico en mano y, aún así, saber que todo pronóstico es incierto en las sierras.

 

Córdoba pesca

 

Volviendo a nuestros primeros lances de la temporada, una vez llegados al río de Los Espinillos, Ernesto y Horacio vieron la imposibilidad de la pesca por el agua “chocolate” y decidieron rumbear hacia el río del Medio. Allí, si bien el agua también estaba turbia, lo era en menor medida y prometía una mejora con el correr del día a medida que se lavara el lecho del limo acarreado por la crecida.

La pesca estaba complicada, pero con los primeros éxitos de los dos cordobeses fuimos tomándole la mano. Ernesto fue claro en su diagnóstico: las truchas estaban en el fondo de los pequeños pozos esperando que aclarase el agua, igual que nosotros, por lo que los piques logrados fueron con ninfas medianas y streamers muy pequeños, ambos oscuros y bien lastrados.

Luego del almuerzo fuimos aguas arriba, donde incluso apareció un dentudo que tomó una soft hackle. Y al final del día, una larga champa dio muy buenas capturas con streamers chicos que rasguñaban el fondo, por lo que creemos que las truchas estaban aprovechando la abundante comida que, junto con el barro, había traído la creciente.

Así ha sido nuestra primera pesca de la temporada serrana cordobesa, tan apasionante como todas desde mi primer truchita en San Miguel de los Ríos allá por el 87. Esa arco iris jamás se borrará de mi memoria, pues encendió esta pasión truchera que no deja de atraerme a esos ríos serranos.

 

Textos: Gabriel Luis Paccioretti

Fotos: Edgar Ruffinengo

REVISTA EL PATO

Dejá tu comentario