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Santa Fe Antonio Bonfatti | Intento de magnicidio contra CFK |

Tras el atentado contra CFK, el recuerdo de la ráfaga de balas que puso en riesgo la vida de Antonio Bonfatti

Es uno de los hechos más graves de la historia política santafesina. El 11 de octubre de 2013, dispararon más de 20 balazos contra la casa del entonces gobernador Antonio Bonfatti, que no fue herido de milagro. El brutal atentado fue vinculado a las internas narco y también utilizado políticamente. En una entrevista exclusiva con AIRE, Bonfatti recuerda un hecho que le cambió la vida.

En el veloz repaso de la historia que se pueda hacer, será difícil encontrar similitudes: un gobernador en funciones recibió en su casa una ráfaga de balas que milagrosamente no le arrancaron la vida a él, a su mujer y a una empleada doméstica. ¿Por qué esa balacera de más de 20 balazos no tuvo -ni tiene- semejante connotación en la opinión pública nacional? Puede haber varias razones.

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Porque si bien la reacción (política, institucional y social) inmediata fue de apoyo y solidaridad, con el correr de los días posteriores a aquel 11 de octubre de 2013, se fue apagando y diluyendo hasta quedar, lamentablemente, en un hecho policial más, tapado por la frecuencia de las balaceras cotidianas, no esclarecido del todo por la propia investigación judicial, salpicado por las dudas que la política instaló y porque tal vez pocas veces contó, como ahora, la propia víctima.

En Rosario, Antonio Bonfatti recibió a AIRE un mes antes del atentado contra la vicepresidenta para hablar de un tema que le duele. Al exgobernador lo recorre, siempre, un aura imponente, una mirada desconfiada y penetrante. Es de esas personalidades que, de entrar a una reunión, seguramente, provocará un silencio inmediato. Pero toda esa apariencia de tough man (tipo duro) desaparece al hablar del atentado. Del hecho en sí. Del peligro que significó para su familia y su entorno cercano. Ese que cambió para siempre luego del 11 de octubre de 2013.

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Antonio Bonfatti recibió a AIRE para recordar el brutal atentado en su casa de Rosario.

Antonio Bonfatti recibió a AIRE para recordar el brutal atentado en su casa de Rosario.

“A partir de ahí cambió mi vida. Hasta se convive con un cierto temor porque uno no sabía a qué estaba expuesto… pensar en la familia, con esta circunstancia inesperada. Fue traumático. Perder la libertad es algo muy fuerte: no poder decidir las cosas cotidianas de la vida, ir al cine, a caminar…”, recuerda Bonfatti.

Ese dolor que le provoca hablar del ataque, luego se transforma, rápidamente en bronca, en indignación. Eso sucede cuando se lo consulta por cómo la política tomó el caso. Para el exgobernador, el gobierno nacional de entonces, encabezado por Cristina Kirchner, tuvo maniobras sospechosas para golpear al socialismo santafesino que era “un modelo nacional exitoso”, indica el socialista.

“En lo político se dio algo aberrante, en lo personal e institucional también. Cuando para aprovecharse de este hecho y sacar rédito político alguien empezó a hablar de narcosocialismo, nada más y nada menos que en el Congreso de la Nación. No es un hecho menor. No nos dieron respuesta pese a todas nuestras demandas de enfrentar al narcotráfico. Nos abandonaron, se armó un circo con la presencia de gendarmes y con eso no solucionamos nada”, recuerda Bonfatti.

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Más de 20 balazos impactaron contra la casa del entonces gobernador Antonio Bonfatti.

Más de 20 balazos impactaron contra la casa del entonces gobernador Antonio Bonfatti.

La vida del gobernador estuvo en peligro ¿Quiénes? ¿Por qué? ¿Cómo? ¿Para qué? Todos los interrogantes que la Justicia hacía puertas adentro también las exponían los medios de comunicación. Por entonces, las hipótesis se orientaban en dos direcciones: un ataque de bandas narco por las investigaciones judiciales sobre el crimen organizado en el Gran Rosario (durante ese 2013 se registró el récord de homicidios: 264), o de un sector de la policía.

La investigación del atentado contra Antonio Bonfatti

Los días posteriores a la balacera, se sucedieron las detenciones, los operativos y allanamientos. Se acumulaban los sospechosos. El proceso se terminó enfocando en dos de ellos: Emanuel “Pimpi” Sandoval, un joven con probados vínculos con el narcotráfico, y Pablo Espíndola, un policía al que se le secuestró en su auto una de las armas utilizadas para atentar contra Bonfatti (calibre 11.25 milímetros).

La etapa de investigación se dio en el proceso de transición entre el viejo y el nuevo código procesal penal de Santa Fe. Por entonces, la jueza de instrucción era Alejandra Rodenas, actualmente vicegobernadora de la provincia. Ella, finalmente, procesó a dos: a Sandoval por amenazas agravadas por el uso de arma y anonimato, abuso de arma y daño calificado; y al policía Pablo Espíndola, por encubrimiento agravado. Es decir, Sandoval como sospechoso de ser autor intelectual del atentado y ejecutar los disparos y a Espíndola por entregar el arma.

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Emanuel “Pimpi” Sandoval fue detenido por el atentado contra la casa de Bonfatti.

Emanuel “Pimpi” Sandoval fue detenido por el atentado contra la casa de Bonfatti.

¿El móvil del ataque? Según se desprende del fallo judicial, se disparó contra la propiedad del gobernador para destituir al comisario Ronald Cuñé de la comisaría N°10, dependencia a la que pertenecía la casa de Bonfatti, porque había manifestado su convicción de luchar contra el narcotráfico y eso afectaba los intereses de Ema “Pimpi” Sandoval que mantenía estrechos lazos con Espíndola.

Sin embargo, en la misma resolución, se vincula el atentado con apellidos directamente relacionados al crimen organizado. “En ese documento habla de un testigo de identidad reservada que dice que Bonfatti recibió el atentado como decisión de los grupos que manejaban el narcotráfico en Rosario, porque había aparecido una foto que mostraba a mucho de los referentes de las bandas narcopoliciales en una fiesta de la familia Cantero y que por eso decidieron “darle un susto” al gobernador. La investigación de Alejandra Rodenas no fue seria”, le cuenta a AIRE el diputado Carlos Del Frade.

A dos años del ataque, la querella del gobernador Antonio Bonfatti, representada por el abogado Héctor Superti, decidió quitar los cargos contra Sandoval por no tener pruebas contra él y se terminó acordando un juicio abreviado en el que Sandoval se reconoció culpable. La condena estableció una pena de tres años y medio de prisión efectiva, de los cuales llevaba cumplidos más de dos años por lo que quedó en prisión domiciliaria.

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Ema Pimpi Sandoval murió ejecutado a balazos en una casa del barrio La Florida en Rosario, en octubre del 2019.

Ema Pimpi Sandoval murió ejecutado a balazos en una casa del barrio La Florida en Rosario, en octubre del 2019.

Esa decisión le valió una buena cantidad de críticas al exgobernador. “Hasta el último momento fui querellante de la causa. A la hora de presentar pruebas usted tiene que presentarse ante el juez y acusar. ¿A quién iba a acusar? Yo era gobernador de la provincia, no puedo prestar falso testimonio. Así me digan fue él yo no podía acusar porque no yo lo vi. No puedo decir fue fulano de tal. Se agarraron de eso para decir 'Bonfatti no presentó las pruebas'. No las tengo. Encerrado en mi casa, balean el frente... no pude individualizar a nadie. Hay que ser serio en estas cosas”, aclaró Bonfatti.

Años más tarde, a Sandoval lo volvieron a condenar por un homicidio y luego lo asesinaron a balazos en el interior de una casa del barrio la Florida de Rosario, en octubre de 2019. Por su parte, Pablo Espíndola permaneció preso en Piñero hasta 2019, cuando obtuvo la prisión domiciliaria.

“El caso nunca se terminó de investigar en profundidad. Por qué se había producido, quiénes estaban detrás de todo esto. Esos interrogantes que quedaron aportaron una sensación particular: uno de los hechos más graves de la historia de la provincia quedó bajo una sombra extraña”, señala Germán de los Santos, periodista de AIRE.

No obstante, en junio de este año 2022, durante el juicio a Esteban Alvarado, se descubrió que Sandoval lo había visitado en varias oportunidades mientras estaba preso, incluso días antes del atentado a la casa del por entonces gobernador. Por lo que hoy se cree que el atentado fue una maniobra de Alvarado para que culpen a la familia Cantero y así ganar más territorio con los Canteros en la mira de la justicia provincial y federal.

“Con el paso del tiempo entendimos que esta persona pertenecía a otro grupo delictivo, de alguien que estaba preso en Ezeiza por robo de autos (Alvarado) cuando ocurrió el atentado hacia nosotros. Y su modus operandi, como quedó demostrado, era amedrentar a quiénes accionábamos en contra del narco delito para echarle la culpa al otro. Era su forma establecida de generar temor”, remarcó el exgobernador.

Al momento del atentado, Bonfatti estaba en la mitad de su gestión como máximo mandatario provincial. Desde entonces, hasta que culminó su mandato y luego como diputado provincial hasta 2019, reforzó su custodia con personal especializado. La custodia lo acompañó a cada acto público. Como lo acompaña, hasta la actualidad (y tal vez para siempre) recurrentemente en su memoria el evento institucional más dramático de la historia santafesina.