Titi Barletta alertó sobre el impacto ambiental y social del fast fashion: el modelo basado en comprar y descartar ropa barata
Titi Barletta expuso en su columna "Habituate" sobre el "costo oculto" de la moda rápida: contaminación, microplásticos, importación de ropa usada y consecuencias para la industria nacional.
Titi Barletta alertó sobre las consecuencias del modelo fast fashion: en Argentina durante el 2025 ingresaron más de 3.500 toneladas de ropa usada.
La concejala de la ciudad de Santa Fe,Titi Barletta, advirtió sobre las consecuencias ambientales, sociales y económicas del fast fashion, un modelo de consumo basado en comprar ropa barata, usarla pocas veces y descartarla.
“La lógica de comprar rápido, barato y descartar trae muchísimos problemas. Ese valor tan bajo tiene un costo alto y alguien lo paga”, sostuvo Barletta en su bloque "Habituate", que se emite todos los miércoles por AIRE.
La industria textil, una de las más contaminantes del mundo
Barletta explicó que la industria textil genera cerca del 10% de la contaminación global, posicionándose como una de las actividades más perjudiciales para el ambiente.
Uno de los principales problemas es el uso de poliéster, un material derivado del plástico que tarda décadas en degradarse. Según detalló, el 35% de los microplásticos que llegan a los océanos provienen de la ropa sintética.
“Cada vez que lavamos una prenda de poliéster, libera microplásticos que terminan en el agua que consumimos y contaminan ríos y ecosistemas”, advirtió.
Además, la producción de ropa demanda enormes cantidades de agua. Por ejemplo, fabricar una sola remera requiere unos 2.500 litros, equivalente al consumo de agua potable de una persona durante más de dos años.
A nivel global, la industria textil consume aproximadamente 93.000 millones de metros cúbicos de agua por año.
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Argentina, en riesgo de convertirse en “basural textil”
La concejala también alertó sobre el aumento de la importación de ropa usada en Argentina, tras la eliminación de restricciones que existían hasta 2022.
Según indicó:
En 2024 ingresaron más de 13 toneladas de ropa usada.
En 2025 entraron más de 3.500 toneladas.
Este fenómeno replica situaciones como la del Desierto de Atacama, en Chile, donde se acumulan enormes basurales de prendas descartadas.
“Nos estamos convirtiendo en el basural de la industria textil de otros países”, afirmó Barletta.
También explicó que estas prendas suelen transportarse en barcos y rociarse con fungicidas, lo que suma contaminación química y riesgos sanitarios.
basural de ropa desierto de atacama
En el Desierto de Atacama de Chile se encuentra uno de los cementerios de ropa más grande del mundo.
Además del daño ambiental, Barletta señaló que el fast fashion afecta directamente a la industria textil argentina.
“Comprar fácilmente a través de aplicaciones nos trae consecuencias negativas. También estamos destruyendo la industria nacional”, sostuvo.
El modelo de producción masiva y bajo costo se sostiene, en muchos casos, con trabajo precarizado y prendas de baja calidad diseñadas para durar poco tiempo.
Solo el 1% de la ropa se recicla
Otro dato alarmante es que apenas el 1% de la ropa se recicla a nivel mundial.
A diferencia de materiales como el vidrio o el papel, la indumentaria tiene pocas posibilidades de reutilización, lo que agrava el problema de residuos.
“La ropa no se degrada y no tenemos manera eficiente de reciclarla”, explicó.
Cómo consumir ropa de manera más responsable
Durante su columna, Barletta compartió recomendaciones para reducir el impacto ambiental del consumo de indumentaria:
Preguntarse si realmente se necesita la prenda
Comprar ropa que pueda usarse al menos 20 veces
Elegir colores neutros y cortes clásicos
Evitar prendas 100% poliéster
Priorizar fibras naturales
Reparar o reutilizar antes de descartar
Donar o vender en ferias de ropa usada
“Cada decisión de consumo tiene un impacto. Es importante tomar conciencia”, afirmó.