El último incidente ocurrió el pasado domingo, cuando Paula, una de las residentes, regresó a su departamento y descubrió que había sido nuevamente víctima de un robo. “Me fui al mediodía y cuando volví a las 19 horas encontré todo revuelto. Se llevaron zapatillas, lentes, ropa y otros objetos personales”, relató. Este sería el tercer robo bajo la misma modalidad desde julio, lo que ha generado sospechas entre los vecinos.
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Inseguridad y sospechas de negligencia
Los robos comparten patrones que preocupan a los vecinos: las puertas principales y las rejas del edificio no presentan signos de forcejeo. Paula explicó que tanto ella como Gonzalo, otro vecino afectado, tuvieron que cambiar las cerraduras por su cuenta ante la inacción del consorcio. Sin embargo, el problema persiste.
En uno de los robos anteriores, los delincuentes sustrajeron objetos de mayor valor, como una computadora portátil, dinero en efectivo y perfumes.
Medidas urgentes exigidas por los residentes
Ante la falta de respuestas, vecinos impulsaron suspender el pago de expensas hasta que el consorcio garantice la seguridad en el edificio. Esta acción logró que finalmente se cambiaran las cerraduras principales, pero otras demandas, como la instalación de cámaras de seguridad, aún no han sido atendidas.
“Queremos cámaras que podamos monitorear desde nuestros teléfonos, pero hasta ahora no hemos tenido ninguna respuesta concreta”, afirmó Gonzalo. La repetición de los robos y la focalización en el cuarto piso generan inquietud entre los vecinos, quienes temen que los delincuentes conozcan los movimientos de los residentes y los puntos vulnerables del edificio.