El derrumbe del techo en el departamento Nº56 del Monoblock Nº4 de barrio Acería dejó al descubierto el drama que viven los vecinos de las torres. Manifestaron su miedo permanente a los desplomes, a la electrocución por las filtraciones de agua provenientes de caños rotos y las cloacas desbordadas. Las paredes apuntaladas para evitar ser aplastados por los escombros son parte del triste escenario cuyas víctimas no pueden revertir y tampoco pueden a donde ir.
Dora, habita el departamento N° 56 del Monoblock N ° 4 y junto a su hijo salvaron su vida de milagro al partir rumbo a la escuela. Al regresar, la mujer encontró el peor de los escenarios. El techo derrumbado, los cables caídos con las cerámicas pegadas colgando. "Menos mal que no había nadie. Estamos siempre mirando para arriba esperando que se nos caiga el techo en la cabeza. En cualquier momento puede suceder algo peor", advirtió Dora al móvil del periodista Ignacio Laurenti por AIRE.
Personal de la municipalidad y la dirección de vivienda visitaron el inmueble y dejaron notificado que el departamento no está en condiciones de habitabilidad.
Con la visita del móvil quedó al descubierto el estado deficiente de las construcciones en general. En el Monoblock N° 2 hay caída de mampostería en los departamentos, filtraciones de agua de caños y desbordes cloacales.
Los vecinos del Monoblock N° 9 están inundados desde todos los flancos. Filtraciones sobre la cocina, en los lavaderos, goteras. La misma situación viven los habitantes del Monoblock N° 5. Una vecina tiene apuntalada las dos habitaciones porque las paredes tienen fisuras.
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