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Santa Fe Omar Perotti | Policía de la Provincia de Santa Fe |

La cantidad de policías exonerados creció fuerte en Santa Fe por el avance del narcotráfico

Hasta el 25 de julio, el gobernador Omar Perotti firmó la expulsión de 210 policías por delitos o faltas graves. Son siete más que en toda la gestión de Miguel Lifschitz y más del triple de la cesantías que firmaron sumados Obeid y Reutemann. En el crecimiento de la cifra influye la corrupción asociada al avance del narcotráfico en Santa Fe.

El gobernador Omar Perotti firmó el 25 de julio el –hasta ahora- último decreto con exoneraciones de policías y llegó con él a las 210 cesantías desde el inicio de su mandato, lo cual lo convierte en el mandatario que más acumuló decisiones de estas características en lo que va de este siglo, según un relevamiento de AIRE basado en documentación oficial.

Las causas que llevan a una exoneración son múltiples y van desde la comisión lisa y llana de delitos hasta negligencia, indisciplina reiterada o ausentismo injustificado. La concreción del despido, en definitiva la sanción más grave, exige la firma de un decreto del gobernador.

La AIC realizó allanamientos contra el narcotráfico en Rosario.
La cantidad de policías echados de la fuerza creció en el último tramo de la gestión de Miguel Lifschitz y durante lo que va del mandado de Omar Perotti.

La cantidad de policías echados de la fuerza creció en el último tramo de la gestión de Miguel Lifschitz y durante lo que va del mandado de Omar Perotti.

Precisamente en base a los decisorios firmados por este motivo desde el último gobierno de Carlos Reutemann hasta aquí es cómo se construyó la información para esta nota. Involucra a gestiones de las dos coaliciones que se alternaron en la Casa Gris durante los últimos 22 años.

Como la administración de Perotti aún no concluyó, la primera comparación establece como fecha de corte el 25 de julio de 2022 y se traslada el mismo tramo temporal a los gobiernos anteriores. El resultado es el siguiente: Perotti firmó la exoneración de 210 policías; Miguel Lifschitz la de 87 (al final de su mandato totalizó 203), Antonio Bonfatti 86, Binner 37, Obeid 37 (2003-2007) y Reutemann 41 (1999-2003).

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Allí se puede observar cómo la gestión actual se recorta claramente sobre el resto, al punto que Perotti firmó la misma cantidad de exoneraciones que Miguel Lifschitz, Antonio Bonfatti y Hermes Binner juntos en este período de tiempo. O casi el triple que la suma de cesantías rubricadas por Jorge Obeid y Carlos Reutemann.

También queda claro cómo la evolución de los despidos de policías corre en paralelo con la explosión del narcotráfico en la provincia de Santa Fe. Lifschitz y Bonfatti duplicaron las exoneraciones de Binner, Obeid y Reutemann en el período comparado. Y Perotti hizo lo propio con sus dos inmediatos predecesores.

Esta misma tendencia es aún más evidente cuando se analiza esta misma cifra con el mandato cumplido de los gobernadores: Lifschitz echó a 203 policías en los cuatro años que gobernó, Bonfatti a 119, Binner a 51, Obeid a 41 (2003-2007) y Reutemann a 55 (1999-2003).

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Estos números clarifican aún más el sendero ascendente de exoneraciones, en tanto Lifschitz termina casi duplicando a Bonfatti y cuadriplicando a Binner, Obeid y Reutemann. Esta diferencia entre la primera y la segunda tabla se explica en que el último gobernador socialista firmó la mayoría de las cesantías en el tramo final de su mandato, a diferencia de sus antecesores.

La tendencia a la suba se acentuó tanto que, aún con 16 meses de gobierno por delante, Perotti ya es el gobernador que más policías echó en este siglo, casi duplica a Bonfatti, cuadriplica a Binner y Reutemann, y quintuplica a Obeid. A modo sólo de ejercicio teórico, una proyección hacia el final del mandato actual ubica la cifra de exoneraciones por encima de 300.

Desde ya que para analizar correctamente estos números hay que tener en cuenta que el personal policial fue creciendo con el paso de los años, a medida que las exigencias impuestas por la violencia urbana iban en aumento. Pero también es posible delimitar diferentes perfiles políticos sobre el manejo de las fuerzas de seguridad.

En ese sentido, cuando el Frente Progresista llegó a la Casa Grisen 2007, el entonces ministro de Gobierno y Reforma del Estado Antonio Bonfatti, responsable político del gobierno de Hermes Binner, afirmó: “No creemos en las purgas”. Hay que atender al contexto: las destituciones masivas de policías por hechos de corrupción habían sido una constante en esos años en la provincia de Buenos Aires, bajo el mando de León Arslanian durante la gobernación de Felipe Solá, con el vuelto en formato de secuestros de famosos y otras acciones delictivas de alto impacto.

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En su primer discurso como gobernador, Omar Perotti había advertido que la decisión era cortar los vínculos con el delito.

En su primer discurso como gobernador, Omar Perotti había advertido que la decisión era cortar los vínculos con el delito.

Pasado el tiempo, estallido narco mediante, el ministro de Seguridad durante todo el gobierno de Lifschitz, Maximiliano Pullaro, destacó la cantidad de exoneraciones policiales en su gestión y aseveró: “Desde el primer día aseguramos que íbamos a separar la paja del trigo y que nunca íbamos a pactar con las mafias criminales o policiales”.

Desde su asunción en diciembre de 2019, Perotti sentenció en reiteradas oportunidades que la decisión política era cortar los vínculos con el delito. “Claramente hay un camino en la institución: o se hacen las cosas bien o ya se sabe cómo se termina”, advirtió.

Como se puede observar, en las declaraciones de las distintas autoridades gubernamentales también hay una tendencia que guarda un correlato con las cifras expuestas en esta nota. Las comparaciones siempre son odiosas, pero también reveladoras.