Una tensa situación se vivió este jueves a la tarde en el Hospital Mira y López, cuando un hombre de unos 50 años le quitó el arma a un agente penitenciario y se disparó en la cabeza. Este viernes, se le inició un sumario administrativo al agente penitenciario, que tiene 33 años, por este grave incidente.
El hecho produjo conmoción en la comunidad sanitaria por las consecuencias que pudo haber ocasionado la situación: se trató de una persona con problemas de salud mental que tomó un arma de fuego en un hospital a raíz de un descuido del integrante del Servicio Penitenciario.
Según informaron fuentes policiales, el hecho se produjo a raíz de un descuido del funcionario del Servicio Penitenciario quien se encontraba custodiando a una persona internada en calidad de detenida. En circunstancias que son materia de investigación, el paciente tomó el arma reglamentaria y se disparó en la cabeza.
Tras el lamentable episodio, la víctima fue trasladada en una unidad del 107 al hospital Iturraspe donde se le realzaron las primeras atenciones de urgencia en el shockroom, para luego ser derivado al hospital Cullen, donde permanece internado.
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Al respecto, el director del Hospital Cullen, Juan Pablo Poletti, brindó detalles del estado del paciente y afirmó que "ingresó el jueves con un estado comatoso, con una herida de arma de fuego en cráneo, con dos orificios, posiblemente entrada y salida. Tiene un serio daño cerebral, se le tuvo que colocar asistencia respiratoria mecánica, está en terapia intensiva con un pronóstico muy dudoso y un estado de salud desesperante", dijo.
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