Un hombre de 52 años fue identificado tras el allanamiento a un predio de tres hectáreas en la zona rural de Desvío Arijón hace un mes. Hasta el momento poco y nada se sabe sobre qué pretendía hacer con casi 100 animales silvestres y autóctonos más cueros de especies protegidas, como el aguará guazú. La investigación se aboca a la información que se pueda obtener de los teléfonos celulares secuestrados, ya que el hombre no declaró.
Tanto la ley nacional de Fauna Silvestre como la ley provincial establecen penas privativas de la libertad que tienen un plazo máximo de un año, por lo que son excarcelables y el dueño de la propiedad allanada el 13 de mayo está en libertad. Tampoco se constató maltrato animal.
El parte policial detalla que en el lugar se hallaron cuatro gatos montés, un búho, una comadreja, una tortuga de tierra, un lobito del río, un puma, dos jabalíes, 10 nutrias, ocho chajás, seis gansos, 13 siriri común, 23 siriri pampa, 12 crestones, un siriri correntino, cinco silbadores y otras especies.
¿Qué pretendía hacer este hombre, identificado como H.E.G., con 100 animales silvestres? Las hipótesis más fuertes son dos. Una se relaciona con lo que el mismo hombre expresó al personal de la Guardia Rural Los Pumas e inspectores del Ministerio de la Producción el día del operativo: quería abrir un zoológico o una pequeña granja de animales. Sin embargo, no contaba con las autorizaciones correspondientes y tampoco se constató la existencia de algún trámite en curso en los organismos competentes. Aunque la aparición de los cueros de carpincho, iguanas, yacaré overo, gato montés y aguara guazú -una especie protegida- no tendría cabida en esa hipótesis.
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La segunda teoría es que el hombre se dedicaba a la caza y tráfico de animales. De hecho, en el predio que contaba con un pequeño galpón donde H.E.G. pasaba la noche, se encontraron al menos unas 10 tramperas y dos rifles de aire comprimido. Como contracara, hasta ahora no hay denuncias en torno a la presunta comercialización de animales en ese lugar. Además, los médicos veterinarios constataron el excelente estado de conservación de todas las especies y el hábitat donde se alojaban, algo generalmente inusual en el tráfico de animales silvestres.
Tampoco hay denuncias anónimas que dieran cuenta de cómo llegaron los animales a ese predio de 30.000 metros cuadrados. Según declaraciones del aprehendido al momento del operativo, un vecino de campos aledaños le acercó uno de los pumas que merodeaba la zona, por temor a que cazara otros animales y para evitar que sea presa de la caza ilegal.
Desde la Fiscalía aclararon a Aire Digital que aún hay animales que permanecen en el predio cercano a Desvío Arijón en calidad de "depósito judicial" por la falta de recursos para su traslado y refugios indicados, por lo que siguen bajo el cuidado del dueño de esas tierras. Algunos otros fueron trasladados a la granja La Esmeralda de la ciudad de Santa Fe.
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Como H.E.G. fue imputado por las leyes vigentes de fauna silvestre, no está obligado a dar declaraciones, y la investigación que lleva adelante el fiscal Marcelo Nessier será clave para determinar a qué se dedicaba este hombre, qué pretendía hacer con ese centenar de animales y si existen o no otros delitos. Hasta el momento se encuentra en libertad por tratarse de penas mínimas y excarcelables, aunque sí tuvo una fuerte sanción económica por tener en su poder cueros de aguará guazú, una especie autóctona protegida por considerarse, todavía, en peligro de extinción.
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