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En la comuna de Casalegno plantaron lúpulo e hicieron una cerveza 100% santafesina

La cooperativa La Colonizadora junto a la comuna de Casalegno lograron algo extraordinario: todo el proceso, desde el cultivo del lúpulo hasta el envasado de la cerveza, se hace en suelo santafesino. Después de una primera tirada en abril, ahora llegó la segunda, que fue envasada en latas y está reservada para la fiesta del centenario del club del pueblo.

“¡Está espectacular! –exclama Lorena Genero–. Es una golden, tiene muy buen cuerpo, un color medio tostado o mostaza, y buen sabor, intenso. Y eso que no soy gran tomadora de cerveza”. Lorena no es sommelier ni catadora de cervezas. Es la secretaria y encargada de la administración de la cooperativa La Colonizadora, que en convenio con la comuna de Casalegno, ubicada en el departamento San Jerónimo, consiguió los primeros éxitos en el proyecto experimental de cultivar lúpulo en la provincia y fabricar la cerveza 100% santafesina.

Después de una primera tirada de cerveza en abril, que fue embotellada, ahora llegó la segunda, que fue envasada en latas y, como muestran las fotos, llevadas a Casalegno para ser comercializadas en el “boliche de campo”. Así llaman a este local que se montó en el predio donde desde 2020 funciona la plantación de lúpulo, pero no solamente allí. Buena parte de esas latas están reservadas para la fiesta del centenario del club del pueblo, que se celebra el próximo 25 de septiembre, y para el cual se hizo un “envasado alusivo”.

Santa Fe tiene una tradición cervecera centenaria, en lugares como San Carlos o Santa Fe, y ahora con innumerables emprendimientos artesanales, pero La Colonizadora y la comuna de Casalegno lograron algo extraordinario: todo el proceso, desde el cultivo del lúpulo hasta el envasado, se hace en suelo santafesino.

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Lo del lúpulo es clave, porque es un insumo imprescindible y determinante del carácter y sabor de la bebida. Tanto para procedimientos industriales como artesanales se compra fuera de la provincia. La Comarca Andina, en Chubut, es la principal área productora de Argentina y otra parte se importa del exterior.

En julio del año pasado AIRE contó la historia de La Colonizadora, la cooperativa nacida en el seno de la Federación Agraria Argentina hace 42 años. Y dentro de esa historia, el proyecto experimental del cultivo de lúpulo en Santa Fe para lograr una cerveza 100% santafesina. Esas ideas surgieron del interés en una experimentación inicial que estaba haciendo en Casalegno un particular, Víctor Luraschi, en un terreno de menos de una hectárea de su propiedad.

Fue sobre esa semilla y en base a un modelo asociativo que se le dio despliegue a la idea, con la participación de la comuna de Casalegno, la cooperativa de Bernardo de Irigoyen (que facilitó un lote de una hectárea para cultivo), la Mutual del club Sportivo Rivadavia de San Genaro (involucrada también en abejas y ovejas en esa ciudad) y La Colonizadora.

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La cooperativa se encargó de todo lo referido a gestiones, capacitación y soporte técnico del proyecto. Contactaron al economista Leonardo Claks, de la estación experimental INTA de Bariloche, que trabajó en el desarrollo de la cerveza 100% artesanal de Patagonia. También a Hernán Testa, considerado el mayor experto en lúpulo del país, y a Emilio Riadigos, director del Vivero Humus en El Bolsón. Desde allí se trajeron los rizomas de las plantas.

La producción del lúpulo en Casalegno avanzó mucho desde que en 2019 se comenzó a trabajar con ocho variedades para identificar cuál era la que mejor se adaptaba a esta zona. La pandemia fue un problema en 2020. La sequía de estos tres años otro tanto. El manejo de la cosecha también.

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El lúpulo es uno de los componentes ineludibles a la hora de fabricar cerveza. Tradicionalmente se produce en la Patagonia, pero la cooperativa Colonizadora trabaja para adapatar el cultivo al suelo santafesino.

El lúpulo es uno de los componentes ineludibles a la hora de fabricar cerveza. Tradicionalmente se produce en la Patagonia, pero la cooperativa Colonizadora trabaja para adapatar el cultivo al suelo santafesino.

Genero recuerda que “el primer año cosecharon 42 kilos que por falta de experiencia se echaron a perder. En cambio, en el segundo año, que aprendimos a mantenerlo, cosechamos mucho menos, 16 kilos, a causa de las condiciones climáticas”.

“Hacemos el secado artesanal en camas para sacarle humedad solamente y después se envasa al vacío y se mantiene en cámara. Luego se cocina en fresco, que quiere decir que no está pelletizado ni disecado”, explica Genero. Los 16 kilos cosechados se usaron todos para la cooperativa y permitieron producir 1.900 latas de medio litro.

Lúpulo con arraigo

A Genero le gusta hacer hincapié en que La Colonizadora se interesa en producciones alternativas, ambientalmente sustentables y fundamentalmente que apuntalen a pequeños productores y sus familias y que promueven el arraigo familiar en la tierra. “Cuando empezamos con los ensayos en 2020, en la comuna de Casalegno vivían 93 personas y hoy en el pueblo viven 135. Y eso es a causa de la demanda de trabajo que se fue generando vinculada al lúpulo”, cuenta Genero.

Además del proceso productivo de lúpulo, en el que están involucradas diez personas de forma directa, de las cuales ocho son mujeres, el proyecto incluye la comercialización de la hoja y la fabricación de un champú y crema de enjuague sólidos en base a extracto de lúpulo y nuez pecan, que se está empezando a producir y a comercializar con pruebas piloto realizadas en un centro cooperativo de Sunchales y Palacios.

La nuez pecan la provee un grupo de productores de La Colonizadora que tienen plantaciones de esa variedad por medio de sistemas silvopastoriles. Y junto a otros de miel están desarrollando nuevos productos y derivados. Pero esos son otros proyectos…, otra historia que se contará más adelante. El detalle que cierra toda la historia es el boliche de campo que se montó en uno de los dos predios donde su cultiva el lúpulo, en Casalegno, y donde ya se comercializan algunos de esos productos, como la cerveza y nueces y miel y sus derivados.

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En el caso de las hojas de lúpulo, Genero explica que es de la familia del cannabis, y también tiene propiedades certificadas que se utilizan en tratamientos alternativos, porque son antiinflamatorias y descongestivas.

Por eso están convencidos de que el proyecto de cultivo de lúpulo y sus derivaciones no se detendrán. Todo está en desarrollo. En la plantación se está terminando de instalar un sistema de riego fotovoltaico para facilitar y sistematizar el mantenimiento de las plantas. Las dos primeras tiradas de cerveza se hicieron tercerizando la cocción y el envasado, pero la idea es que ambas instancias próximamente se puedan realizar en el mismo pueblo, para lo cual se están gestionando los recursos con apoyo del Instituto Nacional del Asociativismo y la Economía Social (Inaes).

La Colonizadora a su vez tomó créditos por cuenta propia para poder trabajar, a la espera del subsidio de un millón de pesos tramitado el año pasado y que se terminó de percibir días atrás a través de la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la provincia.

Todo el desarrollo inicial del proyecto experimental se hizo con fondos propios de la cooperativa, explicó Fernando Müller, histórico miembro de La Colonizadora. Sobre todo la compra de postes y alambres, las bombas para riego, entre otras cosas que se requerían para alcanzar y poner en marcha esto. La comuna de Casalegno fue clave en todo el proyecto. No sólo en el apoyo e impulso sino que también reunió a un grupo de jóvenes y adultos que se entusiasmó y trabajó fuerte con el cultivo. Para Müller, “desde el punto de vista económico el proyecto es viable y genera arraigo en localidades que sufren procesos de desgranamiento poblacional”.

Enzo Alesi, que es productor de nueces pecan y miembro de La Colonizadora, explicó en su momento a AIRE que “la idea a futuro es proveerles a los productores el conocimiento alcanzado con la experimentación para que desarrollen el cultivo en lotes propios, y que al cosechar entreguen la producción a la cooperativa para colocarla a través de los convenios con productores de cerveza artesanal de la zona y ojalá también con la cervecería Santa Fe que está interesada”.