“¿En qué se gasta la plata?”. La pregunta estaba escrita -con trazos de un pincel grueso- en la pared de una esquina de barrio Roma. Las respuestas podrían ser muchas, pero un informe especial de AIRE se sumerge a fondo en las planillas presupuestarias de las ciudades de Santa Fe, Santo Tomé y Rincón para averiguar a qué se destina y cómo se reparte el dinero municipal: ¿qué porcentaje queda después de pagar los sueldos? ¿para qué alcanza? ¿en qué lo gastan? ¿cuánto queda para obras?
Para desenredar el ovillo de los números presupuestarios, lo primero que hay que entender es que lo que se observa en una planilla excel tiene un correlato en la cotidianeidad: desde el foco de la luminaria que no funciona, hasta las bicisendas bien demarcadas o el estado de las calles. Todo tiene que ver con cómo se gasta el dinero. A (muy) grandes rasgos un presupuesto puede dividirse en gastos corrientes y de capital.
Traducción: los gastos corrientes son “los actores que intervienen en la producción de los bienes y servicios que produce el Estado”, según el sitio oficial de Presupuesto Abierto de la Nación. Es lo que se destina para pagar sueldos, jubilaciones, pensiones, entre otras cuestiones. Mientras que los gastos de capital “muestran la inversión que realiza el sector público”, como las obras de infraestructura. Por último, las fuentes financieras son “cuentas de financiamiento presupuestario que tienen el objeto de cubrir las necesidades derivadas de la insuficiencia de recursos corrientes y de capital”.
Desenredado el primer nudo de este ovillo numérico, hay que ir por el segundo. Para entender cómo se divide el gasto en algunas de las ciudades del área metropolitana, AIRE analizó los presupuestos que van desde el 2018 al 2022. Por cuestiones técnicas se tomó el gasto del Departamento Ejecutivo Municipal (DEM) en Santa Fe y Rincón y en Santo Tomé; y la administración central (Ejecutivo, Concejo Municipal y Tribunal de Cuentas). De este estudio se obtuvo qué porcentaje se presupuestó para gastos corrientes y de capital. Más allá de los números, que son importantes y dicen mucho, también se entrevistó a los funcionarios que manejan estas planillas para saber que variables toman en cuenta al momento de definir el presupuesto.
A pesar de las diferencias que existen entre las tres ciudades elegidas del departamento La Capital, hay algunos puntos de coincidencias entre las autoridades al momento de analizar la cuestión presupuestaria. Hay un consenso en que el dinero que se destina al gasto corriente es para “satisfacer” las funciones básicas que ofrece una municipalidad y que en los últimos años se fueron municipalizando prestaciones de otros estratos del Estado. Otro punto en común es que hay que “mejorar” y modificar, más allá de qué color político gobierne, la coparticipación y trabajar sobre la discrecionalidad de cómo se reparten los fondos que llegan a los municipios.
El análisis del presupuesto municipal en la ciudad de Santa Fe
Primera parada: la capital provincial, donde se analizó al Departamento Ejecutivo. Lo que se presupuestó destinar a gastos corrientes en los años analizados no sufre demasiadas modificaciones ya que varía entre el 61% y el 71%, mientras que el resto va a gastos de capital y una parte menor a aplicaciones financieras. Si se tomara lo que gasta toda la Municipalidad (se suma el Concejo Municipal y los órganos descentralizados), lo que se destina a gastos corrientes rondaría entre el 76% y el 84%.
Metiéndose de lleno en la discusión sobre cómo se dividen las erogaciones, el secretario de Hacienda del Municipio, Luciano Mohamad, le explicó a AIRE que “es casi esperado que todos los municipios tengan un gasto muy rígido (corriente) en función de lo que se considera el municipalismo básico: alumbrado, barrido y limpieza. Los servicios se prestan con personas y esas personas son un gasto rígido y no lo podés sacar”.
“No hay que pensar que el gasto corriente es malo de por sí”, explicó Mohamad y argumentó que, por ejemplo, ahí se encuentra la educación o salud, algo que debería ser tomado como una “inversión”. A su vez, el funcionario detalló que cuando se planifica una obra pública (gasto de capital) trabajan los técnicos de la Municipalidad y a eso se lo contabiliza como “gasto corriente”. Por ese motivo, es “importante ver en qué se gasta, porque si -una obra municipal- fuera vista como en una empresa privada debería incorporar el costo de personal a la obra”.
¿Puede una Municipalidad hacerse cargo de obras de infraestructura de magnitud? El secretario de Hacienda reconoce que “los municipios no pueden encarar las grandes obras solos, porque si lo hacen deberían dejar de cumplir con los servicios básicos o deberían cobrar algunos tributos excesivos”. En ese sentido, explicó que en Santa Fe el “intendente (Emilio Jatón) gestiona mucha financiación, ya sea internacional, nacional o provincial”. Si bien se puede observar que el gasto corriente puede bajar porcentualmente, eso tiene que ver con que se aumenta el de capital, explicaron desde el Palacio Municipal.
En las tierras del Brigadier López surge la queja del reparto desigual de fondos. Mohamad planteó la discusión por la coparticipación y que hay que poner la lupa en “la distribución del Estado nacional a los Estados subnacionales y después de la provincia al municipio. Nosotros tenemos una coparticipación que es del 13,43% y es muy baja”. Por otra parte, opinó que debería trabajarse sobre la autonomía "porque es muy fácil darle todas las competencias a los municipios pero no darle los recursos (...) El municipio es el primer eslabón con el vecino, tenés el impacto de todas las necesidades de la gente y no podés decir ‘no es competencia mía, que vaya a Nación o provincia’”.
Los gastos del Municipio en la ciudad de Santo Tomé
Del lado santotomesino del Puente Carretero, lo que se observa al tomar el presupuesto de la administración central es que el porcentaje destinado a gastos corrientes varía entre el 64% y el 77%. Una particularidad es que en el 2018 el presupuesto fue reconducido, es decir que es un “mellizo del año anterior”.
En diálogo con AIRE, la intendenta Daniela Qüesta, del Frente Progresista, explicó que las municipalidades “cada vez absorbemos más funciones que las debería prestar la provincia o la Nación. Eso hace que la composición del gasto de funcionamiento (corriente) sea más fuerte que la inversión en obras públicas”. Sin embargo, indicó que “esto no sucede en Santo Tomé desde este año o el anterior, ocurre hace 30 o 40 años”.
Refiriéndose a las responsabilidades del municipio, comentó que “el vecino nos demanda que demos más presencia del Estado. Eso se lleva adelante con seres humanos y hace que el impacto de la inversión en personal sea superior al 70% del gasto corriente”. En esa línea detalló que con lo que cuenta para gastos de capital “nos permite hacer pequeñas obras de mantenimiento, las que no requieren inversiones importantes”.
Para intentar resolver los problemas planteados, en el municipio santotomesino creen que “hay que trabajar en la coparticipación, tanto a nivel nacional como provincial” y que “los recursos que se fueron incorporando tienen que repartirse de manera automática”. Desde su óptica, Qüesta planteó que para la obtención del dinero “no se trata de cobrarle más a los vecinos, sino que se trata de ver cómo distribuimos la torta de los recursos”.
La intendenta cree que es importante que se debata la autonomía municipal. Más allá del color político que gobierne “lo que recauda la provincia se lo tenés que ir a pedir, no se coparticipa automáticamente. No ha mejorado esa coparticipación automática que es lo que nos permite a nosotros saber con qué recursos vamos a contar y saber qué podemos priorizar esa inversión y ese gasto”.
La gestión del presupuesto en la ciudad de San José del Rincón
En la ciudad costera de calles arenosas y árboles frondosos, los números marcan variaciones más bruscas. El gasto previsto en los presupuestos del Municipio indican que lo que se destina a gastos corrientes ronda entre el 82% y el 92%, salvo 2019 y el 2020, año que se prorrogó el presupuesto del año anterior donde lo destinado a gastos de capital fue del 53% aproximadamente. En la ciudad rinconera, las aplicaciones financieras van desde el 2% al 6%. “Tener estos números nos lleva a tener muy poco margen para planificación de obras con recursos propios”, le dijo a AIRE el intendente Andrés Soperez.
“Lamentablemente en un Municipio deficitario como el que tenemos, hay que priorizar el pago de sueldos y la prestación de servicios básicos, porque ni siquiera podemos decir que hoy tenemos la posibilidad de prestar los servicios óptimos”, describió el mandatario radical de Juntos por el Cambio. En ese sentido, señaló que “muchas veces se dejan de hacer obras para sostener los gastos corrientes”.
Ahondando en el panorama que se vive en Rincón, el intendente dijo que “nos siguen sumando responsabilidades, municipalizando cuestiones”. Indicó que tienen la intención de pedir la actualización de la coparticipación: “Sin una actualización en base a la cantidad de habitantes que tenemos, se nos presentan muchísimas dificultades para poder pensar en ejecución de obras con fondos propios”.
Debido a la estructura de recursos y gastos de Rincón, Soperez aseguró que terminan “siendo dependientes del gobierno provincial y las decisiones del gobierno nacional en cuanto al otorgamiento de fondos”. Metiéndose en la discusión sobre autonomía sí o autonomía no, el intendente dio su opinión y dijo que “es imposible pensar en autonomía municipal sin siquiera tener claridad y celeridad en la llegada de los fondos provinciales”.






