Los corralitos, baches y hundimientos son notorios en las calles de la ciudad de Santa Fe. AIRE realizó un recorrido por las principales arterias del microcentro santafesino que abarcó el radio comprendido entre Urquiza, Suipacha, Rivadavia y General López.
El mapa de corralitos, baches y hundimientos en el microcentro de Santa Fe
Las fallas fueron registradas a través de un detallado mapa en el que se plasman los corralitos y hundimientos. Las arterias que no se mencionan, como por ejemplo Eva Perón o Mendoza, no presentaron inconvenientes.
En avenida General Urquiza se registró la presencia de tres corralitos en diferentes puntos de la arteria.
El primero de estos elementos se detectó a la altura del 2.800, los otros dos se localizan uno al 1.600 y el último al 1.400, en donde durante el transcurso de la semana se realizó una importante intervención.
Sobre la misma arteria, pero a la altura del 1.800, asoma un hundimiento que está revestido con material. En general, los conductores no advierten su presencia.
Si bien la cantidad de corralitos no es significativa, hay que destacar que la presencia de estos elementos dificultan la transitabilidad por tratarse de una avenida en la que se circula con onda verde.
La mayor complicación se da en horas de la noche, ya que los dispositivos no se advierten hasta que el conductor se encuentra a escasos metros de los mismos.
San Jerónimo, 4 de Enero y 9 de julio son las arterias en las que se detectaron mayor cantidad pozos y hundimientos, que si bien no impiden la normal circulación de los vehículos, son obstáculos al momento de contar con un tránsito ágil.
En calle 9 de Julio a metros de la intersección con La Rioja, apareció un imponente cráter, el pavimento se hundió y se quebró. La arteria es una de las más transitadas tanto por vehículos particulares como por el transporte público de pasajeros y en esa esquina se ubica una parada de colectivos.
En el caso de las calles que corren de este a oeste, los primeros tramos de Irigoyen Freyre 2500, entre 25 de Mayo y San Martín, presentan depresiones a sus costados y el desgaste del pavimento dejó al descubierto los históricos adoquines que una vez fueron parte del paisaje de la ciudad.
En tanto, el tradicional hundimiento de Irigoyen Freyre y San Jerónimo es cada vez más prominente. Los vehículos pequeños y medianos son los que más esfuerzos tienen que realizar para sortearlo con agilidad.
Por otro lado, Hipólito Irigoyen a la altura del 2.600 presenta un notorio hundimiento en la vereda norte.
Un detalle a tener en cuenta es la cantidad de tapas de alcantarilla que también presentan importantes hundimientos y que muchas veces representan una sorpresa para los conductores que no alcanzan a divisarlas.
En el sur de la ciudad, los baches también se multiplican. La esquina de 1° de Mayo y Monseñor Zaspe registra una gran depresión y rotura del pavimento. Es un área donde, aparte del importante caudal de vehículos, circula gran cantidad de colectivos y peatones.
Cabe destacar que esta situación no se da solo en el microcentro, sino que es un problema en la mayoría de los barrios de la ciudad. Los vecinos utilizan su ingenio y con los pocos recursos que poseen "señalizan" presencia de los baches, ya sea con palos en altura, cajas o guirnaldas para evitar incidentes.
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