sábado 5 de diciembre de 2020
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Cómo se tramó la sesión para sacar al ministro Marcelo Sain del Organismo de Investigaciones

Un sector del peronismo y de la oposición se unieron para enviar un mensaje al gobernador Omar Perotti para que le marque la cancha al ministro de Seguridad. Preocupa la influencia que el ex titular de la PSA tiene en el OI y el avance de causas que podrían afectar al establishment político santafesino.

La venganza contra el ministro de Seguridad Marcelo Sain se empezó a tejer hace seis meses en una mesa que integraban senadores peronistas y diputados de la oposición. Esas conversaciones eran monitoreadas también desde el Poder Judicial. El objetivo era encontrar el momento justo para lograr que Sain perdiera el control del Organismo de Investigaciones, cargo clave del Ministerio Público de la Acusación al que llegó tras ganar un concurso -sin competidores- que se realizó el 27 de julio de 2018, durante la gestión de Miguel Lifschitz. Los jurados fueron el ex fiscal general Julio De Olazábal, el ex ministro de Seguridad Daniel Cuenca y el jurista Alberto Binder.

En diciembre pasado, cuando el gobernador Omar Perotti lo convocó a Sain, el exdirector de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) pidió licencia sin goce de sueldo. El concurso que Sain ganó –aprobado por la Corte Suprema tres meses después, con la oposición de Rafael Gutiérrez y Eduardo Spuler- establece que ocupará ese cargo por seis años, con la posibilidad de presentarse a una reelección, luego de un nuevo concurso.

Sain es hoy el ministro que a pesar de que no logró mejorar la situación crítica de la seguridad en Santa Fe, consiguió, en cambio, acumular mayor voltaje político.

Sain podría tener las riendas de las investigaciones en el MPA hasta diciembre 2030, si decide volver a ese organismo luego de su paso por la Casa Gris. El viernes pasado, horas después de la sesión en la Legislatura, lo prometió: “El día que no sea ministro retomo mi cargo en el Organismo de Investigación”.

Aunque para 2030 muchos legisladores ya estarán jubilados, el establishment político de Santa Fe está preocupado por la figura de un dirigente que rompió el molde de la política santafesina y logró generar un estado de intranquilidad permanente entre quienes aparecen mencionados en investigaciones criminales.

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El ministro Sain asegura que lleva adelante la política que el gobernador anunció en su primer discurso ante la Legislatura, cuando dijo que

El ministro Sain asegura que lleva adelante la política que el gobernador anunció en su primer discurso ante la Legislatura, cuando dijo que "se cortaba con la complicidad con las mafias" (la foto -sin barbiijos- es de principios de año, antes del comienzo de la pandemia en la provincia).

Las dos leyes aprobadas en la Legislatura el jueves pasado, una sobre mayor control sobre los gastos reservados y otra sobre las incompatibilidades políticas en el MPA, buscan –según opinan en el oficialismo- marcarle la cancha a Perotti. “Es un mensaje para que ponga en caja al ministro y haya transparencia en el MPA”, señalaron desde el Frente Progresista.

En la oposición creyeron que Sain no duraba tres meses como ministro. Pero la política cambió, incluso hasta en Santa Fe. Son tiempos que desdibujaron las prácticas tradicionales, en la que los gurúes políticos no paran de estrellarse no sólo en Argentina, sino en el mundo.

Sain es hoy el ministro que a pesar de que no logró mejorar la situación crítica de la seguridad en Santa Fe, consiguió, en cambio, acumular mayor voltaje político dentro del gabinete, espacio que abandonó el viernes de la semana pasada Esteban Borgonovo, un funcionario que está en las antípodas del estilo del titular de la cartera de Seguridad.

El problema no es que Sain siga al frente del Ministerio de Seguridad, un área que se desgasta en medio de una crisis permanente desde 2013 a la que el exdirector de la PSA no le encontró la vuelta, sino que tenga influencia directa –como creen en la oposición- sobre los legajos que se abren en el MPA.

¿Sain es un lobo solitario? Perotti respaldó hasta ahora al ministro, que muchas veces dice algunas cosas por él.

En el Frente Progresista, entre los senadores cercanos a Traferri y en Juntos por el Cambio, creen que Sain tiene influencias sobre el Organismo de Investigación, sobre todo con los cuadros medios que formó en su año de gestión en esa área del MPA. “Están asustados porque estamos cumpliendo lo que marcó Perotti en su discurso de asunción de que se cortó la complicidad con las mafias”, argumenta Sain.

La causa de juego clandestino en Rosario, que nació a partir de una extorsión con Los Monos como protagonistas, ahora la investigación viró hacia cómo funcionaba esa red de juego ilegal, que encabezaba el empresario “arrepentido” Leonardo Peiti, una causa que empezó con dos fiscales presos, como el jefe del MPA en Rosario Patricio Serjal y el supuesto lugarteniente Gustavo Ponce Asahad.

En un inicio en esa investigación apareció mencionado Darío Scataglini, que renunció en agosto pasado a su puesto de asesor en la Legislatura, que llamó a la secretaria del empresario de parte de Traferri. Esa línea comenzó a profundizarse en la investigación, con otros nexos que aparecen en una trama paralela en Melincué, en la que aparecen supuestas complicidades para sostener a este capitalista de juego clandestino. Pero las vinculaciones con la justicia no quedan reducidas a Serjal y Ponce Asahad, sino que el abanico podría ser más amplio si aparecen nuevos arrepentidos.

¿Sain es un lobo solitario? Perotti respaldó hasta ahora al ministro, que muchas veces dice algunas cosas por él. No está claro cómo repercutirá todo este embrollo político, circunscripto a unas pocas manzanas del sur de la ciudad de Santa Fe, en la opinión pública, crispada por los robos permanentes y los cadáveres que aparecen en las calles de Santa Fe y Rosario, como parte del derrame de una violencia en permanente ascenso.

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