"Si nos regalamos por un momento la posibilidad de pensarnos sin la seguridad del mañana. Si nos permitimos entender que todo se puede terminar en un simple parpadeo. Si nos entregamos a la certeza ineludible de que no somos más que una partícula de polvo en el espacio, pequeños y finitos. Si por un segundo tuviéramos conciencia de nuestra pequeñez, entonces miraríamos el mundo desde otro lado".
En estas cuantas palabras, entrelazadas con el ingenio de una persona inteligente y la claridad de quien sabe que el final se acerca de manera inexorable, Romina Mazzola, la entrañable Pechu, se encargó de reflejar lo esencial y lo verdaderamente importante.
El último adiós a Pechu fue durante la triste mañana de este jueves. Y aunque seguramente hubiese preferido que se la despidiera entre risas y abrazos, el desconsuelo pudo más en el preciso momento del adiós.
Pero solo será cuestión de tiempo. Más temprano que tarde; las anécdotas, el humor, la transparencia y la estridente sonrisa de Pechu se terminarán imponiendo en la memoria de cada uno de quienes la recuerden.
Y entonces sí... Como ella hubiese querido, las sonrisas cómplices y cariñosas prevalecerán sobre estas lágrimas pasajeras e inevitables.
Chau Pechu.
Gracias por tus palabras. Gracias por tu risa estridente. Gracias por la complejidad de tu simpleza. Gracias por enseñar sin proponértelo.
Chau Pechu.
Te vamos a extrañar.
Así se transmitió la despedida a Pechu en el Aire de Santa Fe
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