menu
search
Santa Fe Basílica de Guadalupe | Virgen de Guadalupe |

Basílica de Guadalupe: los restos de Antonia Godoy ya descansan a los pies de la Virgen

Este lunes a las 19.30, los restos de María Antonia Godoy, la "guardiana" de la Virgen de Guadalupe, llegarán a la Basílica para ser sepultados en el templo. La celebración será oficiada por el arzobispo Sergio Fenoy y el Padre Olidio Panigo contó detalles de este hecho histórico.

Los restos de María Antonia Godoy, la última "guardiana" que tuvo la Virgen de Guadalupe, fueron trasladados este lunes desde el Cementerio Municipal a la Basílica de Guadalupe y sepultados a los pies de su querida “Chinita”, como solía llamar a la imagen que custodió durante años. Los fieles de la comunidad guadalupana que participaron de la ceremonia vivieron momentos que quedarán plasmados para siempre en su memoria.

La celebración comenzó con una misa oficiada por Monseñor Sergio Fenoy y tras la ceremonia los restos de Antonia Godoy fueron ubicados frente al altar, cerca del lugar donde descansa el Padre Genesio. El párroco de Guadalupe, Olidio Panigo, habló con el móvil de AIRE minutos antes del inicio del evento y contó detalles de este hecho histórico.

María Antonia Godoy fue la última guardiana de la Virgen de Guadalupe y pidió que sus restos y los de sus familiares descansen en este lugar. Cuando murió en 1915 no fue llevada a la Basílica, sino al panteón de las Hermanas Terciarias Franciscanas del colegio San José de Guadalupe. Estaban ahí porque cuando Antonia fallece, estaba viviendo con ellas", contó Panigo. "El traslado de sus restos cumple con su voluntad y recupera la historia de la Virgen de Guadalupe", agregó.

Basílica de Guadalupe: los restos de Antonia Godoy ya descansan a los pies de la Virgen

Panigo explicó que el terreno donde se emplaza la Basílica fue donado por la familia de María Antonia: "Hay una primera donación que hace su mamá en 1893 a la Iglesia. En ese momento nosotros dependíamos del obispado de Paraná. La donación esa recién se acepta en 1900 cuando ya está creada la Diócesis de Santa Fe, y quien la acepta es Monseñor Boneo".

María Antonia Godoy había pedido al obispo de Paraná que los restos de su familia y los de ella descansaran en la primitiva capilla de Guadalupe, lo que hoy es la Basílica, un deseo que se hizo realidad este lunes, más de un siglo después de su muerte.

maría antonia godoy basílica de guadalupe virgen de guadalupe 004.jpg
Monseñor Fenoy encabezó la misa celebrada tras el arribo de los restos de Antonia Godoy a la Basílica de Guadalupe.

Monseñor Fenoy encabezó la misa celebrada tras el arribo de los restos de Antonia Godoy a la Basílica de Guadalupe.

Quién fue María Antonia Godoy

María Antonia Godoy, hija de Buenaventura Godoy y Ventura Barco, fue la última representante de su familia en la custodia del Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe a partir de la muerte de su madre en 1894.

En 1893, su madre donó a la Curia Eclesiástica (entonces del Paraná) la parte del terreno en que se encontraba la Capilla de Guadalupe. La donación fue aceptada recién el 18 de septiembre de 1900 por la Curia santafesina.

maría antonia godoy basílica de guadalupe virgen de guadalupe 001.jpg

Era tal su identificación con la devoción a la Virgen de Guadalupe que con motivo de su muerte el diario 'Nueva Época' escribía: 'Era toda una tradición la pobre viejecita muerta a la tarde de ayer a la sombra del amado Santuario de la virgen de su devoción, y a la que consagrara su larga existencia'.

Cuando muere, el 30 de junio de 1915 a la edad de 78 años, sus restos son llevados al Cementerio Municipal, al panteón de las Hermanas Terciarias Franciscanas de la Caridad con quienes había compartido los últimos años de su vida.

María Antonia Godoy.jpg
María Antonia Godoy junto a su madre.

María Antonia Godoy junto a su madre.

Desde el año 1932 una calle del barrio Guadalupe lleva su nombre, como reconocimiento a la importancia que tuvo en el desarrollo del culto guadalupano, pero sus restos esperaban descansar definitivamente junto a su 'Chinita', como ella lo había pedido y el obispado se lo había concedido.

Por eso, el traslado de sus restos a la Basílica de Guadalupe vino a saldar una deuda con esta mujer que tanto hizo por la devoción a la Virgen de Guadalupe y por el barrio.