A seis años de la pandemia: el recuerdo de Poletti como director del Cullen que aún conmueve
A seis años del COVID, Juan Pablo Poletti recordó su etapa como director del Hospital Cullen y el impacto humano de una crisis que marcó a toda la sociedad.
A seis años de la pandemia, Juan Pablo Poletti recordó los días en los que le tocó estar al frente del Hospital Cullen.
Había asumido en 2016 y nunca imaginó que le tocaría conducir el hospital en medio de una pandemia mundial. Todo comenzó con una señal lejana.
A seis años de la pandemia: cuando todo era incertidumbre
Embed - A seis años de la PANDEMIA: el RECUERDO que aún emociona a POLETTI desde el Hospital Cullen
En febrero de 2020, el Ministerio de Salud les pidió que prepararan un espacio por si aparecía algún caso sospechoso. Era apenas una habitación en la guardia, acondicionada en un lugar que antes era un depósito.
En ese momento, el virus parecía algo que ocurría lejos. Europa, Estados Unidos, imágenes de hospitales colapsados que se veían por televisión. “Uno creía que no iba a llegar”, recordó.
Pero llegó. Y lo cambió todo.
A seis años de la pandemia: el hospital como centro de la batalla
Con el correr de los días, el Cullen se transformó en un frente de batalla permanente. El COVID pasó a ser parte del día a día, no solo para el sistema de salud, sino para toda la sociedad. El miedo, la incertidumbre y el aislamiento marcaron a cada familia.
Para Poletti, uno de los cambios más profundos fue entender que el hospital funcionaba como un todo. “Ahí empezamos a hablar de equipos de salud y no solo de médicos o enfermeros”, explicó.
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La instalación de un hospital militar permitió que el Cullen concentrara los casos más críticos. Durante meses, ese espacio funcionó con alta ocupación.
Maiquel Torcatt / Aire Digital
En ese esquema, cada rol se volvió decisivo. Incluso aquellos que muchas veces pasan desapercibidos. Recordó especialmente el trabajo del admisionista. Era quien, con apenas dos preguntas y observando a la persona que ingresaba, debía definir si podía permanecer en una sala común o debía ser derivada a un área COVID.
No había margen de error.
Una decisión equivocada podía significar contagios en cadena dentro del hospital. “Era clave”, dijo. Y lo era porque esa primera mirada, muchas veces sin intervención médica directa, ordenaba todo el sistema de atención.
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Decisiones en tiempo real y trabajo colectivo
Nada estaba escrito. Todos los días, un comité de crisis se reunía sin falta. Participaban distintas áreas del hospital y se analizaban escenarios que cambiaban hora a hora.
"¿Cuántos casos podían llegar?, ¿Cuántas camas quedaban disponibles?, ¿Dónde abrir una nueva sala COVID?".
Así se fueron cerrando sectores, adaptando espacios, reorganizando recursos.
Hasta que apareció una decisión clave: crear un hospital de campaña. La idea surgió dentro del propio Cullen y fue elevada al gobierno provincial. En poco tiempo, con apoyo nacional, se montó una carpa frente al hospital. Ese hospital militar permitió liberar camas y evitar el colapso.
Allí se internaban pacientes no COVID, lo que permitía que el hospital principal concentrara los casos más críticos. Durante meses, ese espacio funcionó con alta ocupación.
Cuando la política y la salud trabajaron juntas
En medio de la crisis, también hubo decisiones que marcaron la diferencia. Poletti destacó la conformación de un comité de expertos convocado por el gobierno provincial.
Allí participaron especialistas de distintos espacios políticos y gestiones anteriores. “Se dejó de lado la grieta para enfrentar la pandemia”, recordó.
Ministros de salud de otras gestiones, infectólogos del ámbito público y privado, todos aportaron su mirada para tomar decisiones en conjunto. Ese trabajo articulado fue, según Poletti, uno de los pilares para sostener el sistema.
La noche en que todo pudo terminar en tragedia
Si hay un recuerdo que todavía lo atraviesa, es una noche en la que el hospital estuvo al borde del colapso. El sistema que abastecía de oxígeno a los pacientes falló en un momento crítico. Había decenas de personas conectadas a respiradores.
El repuesto necesario venía en un camión desde Rosario. Pero no podía llegar.
Era la noche en la que Colón regresaba campeón y la autopista estaba colapsada. La caravana de festejos impedía el paso.
Dentro del hospital, la tensión crecía minuto a minuto. Había 44 pacientes que dependían de ese suministro de oxígeno. Poletti pasó la madrugada allí, gestionando, esperando, intentando que el vehículo pudiera avanzar.
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Poletti reconoce que hay momentos que todavía le cuesta traer al presente. “Hubo mucho miedo de morirse”, admitió.
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Cuando finalmente llegó y lograron reparar el sistema, la escena fue tan silenciosa como profunda. El operario que hizo el arreglo se quebró.
“Se largó a llorar y nos abrazamos”, contó Poletti. Había entendido lo que había pasado: con ese trabajo, había evitado una tragedia.
A seis años de la pandemia: el miedo y lo que no se quiere recordar
El paso del tiempo no alivió todo. Poletti reconoce que hay momentos que todavía le cuesta traer al presente. “Hubo mucho miedo de morirse”, admitió.
La pandemia también lo golpeó en lo personal. Su hermano estuvo internado y cada día implicaba enfrentarse a una realidad que no daba respiro.
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Maiquel Torcatt / Aire Digital
Al mismo tiempo, el hospital seguía funcionando con una exigencia extrema. Reuniones diarias, decisiones urgentes, adaptación constante.
Nada era definitivo. Todo cambiaba.
A seis años de la pandemia: una marca que no se borra
Poletti dejó la dirección del Cullen el 31 de marzo de 2023. Ese mismo año fue elegido intendente de Santa Fe. Pero hay algo que no cambió: la huella que dejó la pandemia. Habla con orgullo del sistema de salud santafesino y del compromiso de quienes lo integraron. También con emoción.
Porque, seis años después, hay recuerdos que siguen intactos. Y otros que, simplemente, prefiere no revivir.