Mientras Mari Asselborn, una enfermera de Santo Tomé, amanecía el miércoles con un cartel amenazante en su casa por el simple hecho de ser personal de salud; Tatiana Aguilar, una bioquímica de Colastiné, recibía un cartel de agradecimientos por su labor.
Leer más ► Cuarta amenaza a una enfermera de Santo Tomé: "Vamos a envenenar a tus perros"
Tatiana se encarga de examinar las muestras en el Hospital Iturraspe. Como muchos trabajadores de la salud, ella corre riesgo todos los días. Sus vecinos entienden la situación y la alentaron a seguir. "Tati: el barrio te da las gracias y te felicita por el esfuerzo y el valor que ponés, adelante, te necesitamos!", le escribieron los vecinos.
"Cuando lo vi pensé que era algo malo porque como miraba para la calle no lograba leerlo", contó Tatiana en diálogo con Aire de Santa Fe. "Cuando vi realmente lo que decía me sorprendí y emocioné", aseguró. "Decidí contar mi historia porque la sentí como un reconocimiento a todos los trabajadores que tienen que salir de su casa, no sólo los de salud", expresó, y agregó que "más allá de que hace 19 días no haya casos en Santa Fe, sigue siendo un riesgo salir".
Leer más ► Amenazas, insultos y aplausos: los contrastes en la forma en que se trata al personal de salud
En relación a los insultos, amenazas y discriminación hacia algunos profesionales de la salud, la bioquímica sostuvo que "es indignante" la forma en que tratan a varios de sus compañeros. "No entiendo que pasa por la cabeza de la gente que los amenaza, sobre todo, sabiendo que capaz mañana los necesita", aseguró.
Reiteradas amenazas
El miércoles la enfermera santotomesina Mari Asselborn amaneció con el cuarto cartel con amenazas en la puerta de su casa. "Por última vez andate porque no vas a contagiar a todos le vamo a prender fuego al rancho vos y tu hija y vamo a enbenenar a tus perros, no entendé que son el viru y vos tenés el viru y asé mandados hija de p*** - y te vemos por todos lados-", dice el papel en la entrada de la casa en calle 3 de febrero al 2100 en barrio Villa Luján que la enfermera de los consultorios externos de la guardia del Hospital José María Cullen desde hace 18 años encontró esta mañana. A las amenazas las firman "los vecinos que nos queremos cuidar de los chetos", que antes de que termine la nota escribieron: "Llama a la intendenta si querés".
Por las reiteradas agresiones que recibió, Mari ya no va a trabajar. "Yo elegí ser enfermera porque lo quiero, es mi vocación", dijo. Ahora, no puede llevar adelante su trabajo porque, para cuidarla, desde el hospital le permitieron que se quede en su casa por ser madre de una niña y para que no reciba más amenazas por salir.
Leer más ► El miedo como motor de la discriminación: Santa Fe suma 31 denuncias en el Inadi
Cuando vio el cartel, Mari pensó "otra vez sopa" y eso escribió en su cuenta de Facebook. "Este es más amenazante", aseguró en diálogo con Aire de Santa Fe. La enfermera repitió varias veces que le duele que sus propios vecinos la discriminen de esta forma. "Siento que el corazón me arde, me duele", dijo, y agregó que para ella "los pensantes son varios pero el que pega el cartel es uno".
Desde que comenzaron a aparecer carteles en su casa, Mari está todo el día alerta. "A la noche no duermo, esperando para ver si viene alguien y quién es", aseguró.
Los primeros carteles
El sábado 18 de abril por la mañana, Mari Asselborn salió a pasear el perro y justo al lado de su timbre encontró el primer cartel pegado en la puerta de su casa en el que la pedían -de forma amenazante- que se fuera del barrio junto a su hija de tan sólo cuatro años.
"Sabemos que sos enfermera, hija de p***. Váyanse del barrio vos y tu hija. Nos van a contagiar a todos!! Vamos a juntar firmas", decía el cartel. "Yo al principio me reí y pensé que en serio me gustaría que firmaran una nota para saber con nombre y apellido quiénes piensan eso", sostuvo Mari en diálogo con Aire Digital.
El cartel del domingo 19, en cambio, era aún más amenazante: "Te salieron a defender los políticos en el feibu pero ustedes los chetos son la peste". Esta vez, Mari realizó la denuncia en la subcomisaría 13°. Pero su pesadilla no terminó ahí. El miércoles 22 le dejaron otro cartel con amenazas.
Hace 11 años que la enfermera vive en un dúplex de calle 3 de febrero al 2100, a unos 300 metros de avenida 27 de Febrero. A pesar de que Mari está asustada y dolida por lo que le hizo algún vecino, señala que hay compañeros miembros del personal de salud que viven situaciones peores. "A mis compañeras les dicen que se vayan de los edificios, no los dejan subir a los ascensores y hasta le ponen pegamento en las cerraduras para que no puedan entrar", aseguró.
Te puede interesar







Dejá tu comentario