jueves 25 de noviembre de 2021
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Prematurez: la conmovedora historia de Florencia, Iván y Ernestina, que nació tres meses antes y cabía en una mano

En el 2017, Ernestina nació tres meses antes de la fecha de parto, con apenas 740 gramos. En una charla con AIRE, sus papás contaron la experiencia de pasar 72 días en una sala de Neonatología con un pronóstico muy duro, pero que terminó en algo parecido a un milagro.

"Mamá... el remedio". Ernestina se acerca a su madre y, apuntándole con una cucharita, le hace acordar que ya es hora de tomar el jarabe. Mientras se "autogestiona" el medicamento y da vueltas por el patio plagado de juegos, ignora que toda la charla gira en torno a ella y a lo que debió atravesar hace cuatro años, cuando nació tres meses antes de la fecha de parto, con sólo 740 gramos. Una sola mano adulta bastaba para cubrir su cuerpo entero.

"Ernes" es una de los cientos de bebés prematuros que nacen por año en Santa Fe y, en diálogo con AIRE, sus papás, Florencia (44) e Iván (47), contaron cómo fue la experiencia de pasar 72 días en una Sala de Neonatología, entre la incertidumbre, los miedos y la esperanza de que al final llegara el momento de poder irse los tres juntos a casa. "La vida del padre prematuro es vivir el día. Tenés que disfrutar a tu hijo cuando vas ese día a la Neo porque cuando te vas, no sabés lo que va a pasar", dicen a modo de mensaje para padres y madres que atraviesan esa situación.

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En el caso de Ernestina, el parto prematuro se desencadenó por una fisura de la bolsa amniótica que ocurrió a las 22 semanas de gestación, y que dejó a Florencia 15 días internada en el sanatorio. Después de eso tuvo el alta médica, con el pedido expreso de reposo absoluto para cuidar al máximo el embarazo. Pero a poco de volver a su casa empezó a experimentar dolores que desconocía como madre primeriza y algunas señales en su cuerpo le confirmaron que "había algo raro". Los dolores eran contracciones, aunque todavía faltaba un trimestre para alcanzar la fecha de parto.

Familia prematuro - Iván y Florencia

"La vida del padre prematuro es vivir el día a día", aseguran Iván y Florencia, papás de Ernestina.

El 30 de julio de 2017 Florencia volvió a internarse, sin sospechar todavía que horas más tarde daría a luz. "A las tres de la tarde aparece el obstetra y nos dice 'hacemos la cesárea'. Yo contesté 'sí, cuando quieras', pensando que sería más adelante pero ese mismo día a las 20.30 nació ella", contó la mamá. Para contextualizar: al momento del parto, Ernestina pesaba nada más que 740 gramos y la condición para que un bebé abandone la Sala de Neonatología es que pese, como mínimo, dos kilos. En ese lugar, "cada gramo cuenta".

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El primero en poder verla fue Iván: "Era una viejita, toda arrugada. Con una mano le tapábamos todo el cuerpo". Y siguió: "El día de la cesárea le dije al obstetra 'cantame la justa'...". La respuesta fue dura: había un 80% de posibilidades de que Ernestina no sobreviva.

Al otro día fue el turno de Florencia, que se trasladó con esfuerzo hasta el sector de la Neo para conocer a su hija: "Te encontrás con una realidad que no podés creer, es una cosita muy chiquita en ese útero artificial, intubada, con cables por todos lados. No entendés nada. Ahí adentro te transformás en una persona muy egoísta; mirás tu incubadora y no a tu alrededor. Recién cuando ves que está todo igual o mejor que el día anterior, corrés la cabeza y mirás para el costado".

Familia prematuro - Iván y Florencia
La primera vez que Ernestina y su mamá estuvieron

La primera vez que Ernestina y su mamá estuvieron "piel con piel" en la Sala de Neonatología. "Ahí adentro te transformás en una persona muy egoísta; mirás tu incubadora y no a tu alrededor", dijo Florencia.

A partir de ese momento, empezaron los 72 días de acompañar a Ernestina todo el tiempo posible. Pese a que la estadía de la beba en la Neo fue bastante estable, los padres lidiaron con algunos sobresaltos propios del caso de prematurez extrema. "Cuando pasaba algo en la Neo salían afuera todos los padres. Vos llegabas y veías a los padres afuera y sabías que algo malo había pasado", explicó Iván, al que le tocó atravesar esa angustiante situación una vez por problemas de Ernestina. Es por eso que todavía le cuesta ver fotos de ese momento y prefiere mirar adelante.

"Adentro de la Neo te hablan de retinopatías, ceguera, patologías de oído. Le hacen estudios de audición, de la parte cardiológica... Era tan chiquita y tan finita su piel, que un día Iván le preguntó a las enfermeras qué era 'esa mancha' en el pecho y le contestaron 'es el corazón'", contó Florencia. Poco a poco, primero con alimentación parenteral y después con leche materna que le suministraban de a tres centímetros con una jeringa, Ernestina fue creciendo y ganando peso. A los 72 días de internación, con los 2 kilos de rigor, fue dada de alta y la familia pudo volver a casa, donde empezó otra etapa: la de los cuidados y la estimulación.

Familia prematuro - Iván y Florencia
El 30 de julio de 2021, Ernestina cumplió cuatro años.

El 30 de julio de 2021, Ernestina cumplió cuatro años. "Nunca la dejamos entre algodones. Hace una vida normal, con límites y avances", contaron los papás.

"Una vez que nos dan el alta, la recomendación era la estimulación, porque vos te llevas la criatura con 2 kilos pero no sabés internamente como está", explicó Florencia. Los papás salieron con un "panorama general" de cómo estaban los sentidos de Ernestina cuando dejó el sanatorio en ese momento, pero solo el paso del tiempo y sus avances al crecer van confirmando que todo está bien.

"Es paso a paso", señalaron, y aseguraron que "la estimulación siempre está, nunca la dejamos entre algodones. Es una vida normal, con retos, límites y avances". Hoy, Ernestina tiene cuatro años, y, contra los primeros pronósticos que recibió al nacer, goza de perfecta salud. Posa para la cámara de AIRE ya reconociéndose protagonista principal de esta historia y su mamá pregunta y contesta sin dudar: "¿Existen los milagros? EXISTEN".