menu
search
Salud Hospital de Niños Orlando Alassia | Santa Fe |

Casa de las Madres: 22 años de amor, abrigo y esperanza junto al Hospital de Niños de Santa Fe

La Casa de las Madres celebra 22 años acompañando a familias con hijos internados. Un refugio de amor, solidaridad y lucha constante.

Ubicada detrás del Hospital de Niños “Dr. Orlando Alassia, late un lugar donde el tiempo se detiene para abrigar, sostener y acompañar. La Casa de las Madres del hospital cumplió 22 años, y su historia —tejida con esfuerzo, empatía y trabajo colectivo— es un testimonio vivo del poder de la solidaridad santafesina.

Casa de las Madres: 22 años de amor, abrigo y esperanza junto al Hospital de Niños de Santa Fe

Embed

“En cada paso una familia, en cada historia un pequeño gran guerrero. En cada rincón de esta casita hay amor que abriga, sostiene y no se rinde”, reza la placa conmemorativa descubierta este lunes, durante un emotivo acto encabezado por Fabiana Roa y Leticia Martínez, las mujeres que hoy continúan escribiendo esta historia de entrega y esperanza.

Fundada el 3 de noviembre de 2003, la Casa nació como respuesta a una necesidad tan urgente como humana: brindar refugio a las madres de los niños internados en el Hospital de Niños, que por entonces dormían en bancos o plazas cercanas.

“No puede ser que una mamá duerma en la plaza Pueyrredón”, decía con firmeza el doctor Alassia. Ese sueño de dignidad se hizo realidad gracias a la unión de médicos, periodistas, vecinos y voluntarios que pusieron manos, corazón y recursos para levantar la primera casita.

Una historia que nació del agua y la solidaridad

La inauguración original estaba prevista para el 29 de abril de 2003. Sin embargo, el agua de la histórica inundación que azotó a Santa Fe cubrió por completo el hospital y también la pequeña casa que recién nacía. Lejos de rendirse, el grupo organizó nuevas colectas y festivales para reconstruir lo perdido. Fue así como, unos meses después, aquel sueño volvió a florecer con más fuerza.

Casa de las Madres. Fabiana Roa
“De aquella habitación grande con una cocina y un baño, llegamos a lo que hoy es un verdadero hogar para miles de madres”, recuerda con emoción Fabiana Roa.

“De aquella habitación grande con una cocina y un baño, llegamos a lo que hoy es un verdadero hogar para miles de madres”, recuerda con emoción Fabiana Roa.

“De aquella habitación grande, con una cocina y un baño, llegamos a lo que hoy es un verdadero hogar para miles de madres”, recordó con emoción Fabiana Roa en una emotiva entrevista con Luis Mino en el programa Ahora Vengo.

En estos 22 años, más de 200.000 familias pasaron por la Casa de las Madres. Detrás de cada una hay una historia de lucha, de noches sin dormir, de lágrimas compartidas… pero también de abrazos, contención y fe.

Una luz encendida las 24 horas

“La Casa de las Madres no cierra nunca. Las luces están encendidas las 24 horas, los 365 días del año”, afirma Roa. Allí se brinda alojamiento, abrigo, ropa, artículos de higiene, alimentos y —sobre todo— compañía. Porque cuando un hijo está internado, la soledad es una carga demasiado pesada.

Durante la pandemia, el equipo amplió su misión y abrió sus puertas también a los padres. “No podíamos dejar afuera a los papás. Acomodamos el SUM con camas, cocina y baño para que pudieran descansar dignamente”, recuerda Leticia. Esa experiencia, que surgió de la urgencia, hoy es un ejemplo de empatía y organización en tiempos difíciles.

El sueño que sigue creciendo

A pesar del crecimiento, la Casa de las Madres sigue enfrentando desafíos materiales. El espacio ya no alcanza para todas las familias que lo necesitan, y el equipo trabaja con la esperanza de lograr una ampliación. “Nuestro sueño es que también los papás tengan su propio espacio, que esté a pocos metros del hospital. Porque una madre o un padre que puede descansar, también puede cuidar mejor”, dice Roa.

Casa de las Madres (3)
La Casa de las Madres sigue enfrentando desafíos materiales. El espacio ya no alcanza para todas las familias que lo necesitan.

La Casa de las Madres sigue enfrentando desafíos materiales. El espacio ya no alcanza para todas las familias que lo necesitan.

En la actualidad, la Casa funciona gracias a un entramado solidario que incluye al Hospital de Niños, la Fundación Cardiopatías Congénitas, la Fundación Mateo Esquivo, la cooperadora del hospital y el Hogar Susanita, entre otros actores que suman esfuerzos día a día.

Un cierre con luz y esperanza

Como cada año, el próximo 16 de diciembre el Hospital de Niños se iluminará con el tradicional Festival “El Hospital es Luz”, donde los chicos internados acompañan desde las ventanas mientras suenan villancicos y se encienden las luces de todas las habitaciones. “Es un momento mágico —dice Fabiana—. Cada niño que mira esas luces es un recordatorio de por qué estamos acá: porque la esperanza siempre brilla, incluso en la noche más oscura”.

Veintidós años después de aquella inundación que lo arrasó todo, la Casa de las Madres sigue en pie, más fuerte que nunca. No es solo un techo: es un abrazo colectivo que demuestra que, en Santa Fe, el amor también puede salvar.