“El miedo muchas veces nace del desconocimiento. Iluminar es educar, y educar es el camino para dejar atrás los prejuicios”, expresó María Marta Bertone, presidenta de FundHemi, organización fundadora de la federación.
Además de la iluminación simbólica de edificios como el Obelisco, el Monumento a la Bandera, casas de gobierno y legislaturas provinciales, el Purple Day cobra fuerza con actividades concretas: este miércoles se firmará un convenio entre la UNL y la Federación para capacitar a las escuelas secundarias, garantizando entornos escolares informados y preparados ante una crisis epiléptica.
Una enfermedad invisible, pero presente
La epilepsia es un trastorno neurológico crónico que afecta a 1 de cada 100 personas en Argentina. Aunque muchas crisis pueden controlarse con medicación, el 30% de los pacientes no responde a los tratamientos convencionales. Según el epileptólogo rosarino Dr. Santiago Galicchio, “la epilepsia es aún una enfermedad poco conocida, y por eso no se sospecha ni se diagnostica en muchos casos”.
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El Purple Day busca derribar mitos, visibilizar la enfermedad y promover la educación como herramienta clave para combatir la discriminación.
Las manifestaciones clínicas pueden ser muy diversas: desde movimientos involuntarios, ausencias, deja vu, hasta alucinaciones breves. La enfermedad no discrimina: puede aparecer en la infancia, la adolescencia o en adultos mayores.
Un derecho protegido por ley
Desde 2001, Argentina cuenta con la Ley Nacional de Epilepsia (N.º 25.404) que garantiza derechos, prohíbe la discriminación y establece medidas de protección integral, incluyendo el acceso a la educación y al trabajo, además de la atención médica.
A pesar del marco legal, la falta de información y formación específica en ámbitos escolares sigue siendo un desafío. Por eso, desde la Federación insisten en que la concientización no debe limitarse a un solo día al año.
“Cada luz violeta que se enciende en el Purple Day no solo visibiliza la epilepsia. También ilumina el camino hacia la inclusión y el respeto”, subrayó Bertone. Este 26 de marzo, Santa Fe se une al mundo para teñirse de violeta y recordar que hablar de epilepsia es el primer paso para dejar de temerla.