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Estrés adolescente y burnout adulto: una relación cada vez más estudiado
Según explicó el especialista, los datos de la Organización Mundial de la Salud reflejan la magnitud del problema: el 50% de los trastornos mentales comienzan antes de los 14 años y cerca del 75% antes de los 24. “Son números que realmente impactan y que hacen que tengamos que ocuparnos de esta temática”, señaló.
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En ese sentido, Ghietto aclaró que el estrés no siempre es negativo. “El estrés es una respuesta emocional y fisiológica ante determinadas situaciones. No es bueno ni malo en sí mismo, pero cuando los niveles son elevados y se sostienen en el tiempo es importante prestar atención”, explicó.
El profesional también advirtió que existe una relación entre el estrés que comienza en la adolescencia y el desarrollo de burnout en la adultez. Este síndrome —conocido popularmente como “cabeza quemada”— se vincula con un desgaste progresivo que puede derivar en agotamiento mental y físico, irritabilidad, desgano y baja tolerancia a la frustración.
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Entre los factores que influyen en este fenómeno, Ghietto mencionó las exigencias académicas, la presión social y la hiperconectividad con las pantallas, que generan una sensación de demanda constante. “Hoy aparece con más visibilidad la necesidad de estar todo el tiempo conectados y de responder permanentemente”, indicó.
Por último, el especialista remarcó la importancia de la prevención y del acompañamiento del entorno, especialmente durante la adolescencia. En ese sentido, recomendó estar atentos a señales como cambios sostenidos en el comportamiento, irritabilidad, aislamiento o dificultades para interactuar socialmente, ya que pueden ser indicios de una sobrecarga emocional.
“Lo fundamental es llegar antes de la crisis. Detectar esas señales y poder acompañar a tiempo puede marcar una gran diferencia”, concluyó.