sábado 29 de febrero de 2020
Salud y Ciencia | Medioambiente |

Cambio climático, plástico y basura tirada, el combo perfecto para el desembarco del dengue en la región

Más calor y más lluvias es lo que precisa el mosquito Aedes Aegypti para reproducirse, un insecto de modos urbanos que busca recipientes plásticos para poner sus huevos.

De la mano del calentamiento global, ciertas patologías que no se registraban más en la región, así como nuevas enfermedades, encontraron en la zona del Litoral argentino un ambiente favorable para desarrollarse por la tropicalización del clima.

El dengue, una patología reemergente que volvió a estar en la agenda pública tras la aparición en Rosario del primer caso de la temporada, había sido considerado erradicado de Sudamérica. “Los especialistas pensábamos que se había eliminado, pero volvió a ser relevante en función de la mayor cantidad de lluvias”, explicó Analía Chumpitaz, epidemióloga y docente de la Universidad Nacional de Rosario.

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En la región del Litoral existen más de 200 eventos que se contagian o transmiten a través de animales, virus o bacterias. “La tropicalización de nuestra región es un dato a tener en cuenta, ya que al modificarse las temperaturas promedio también cambian los organismos presentes”.

“Antes no teníamos ciertos insectos y ahora sí y no se puede descartar que aparezcan nuevas enfermedades como la leishmanasis, que ha ido avanzando hacia el sur desde los trópicos”, dijo la especialista para quien “es hora de darle perspectiva ecológica al estudio de las enfermedades”.

Cambio climático y salud

Según Chumpitaz, el nuevo patrón climático de la región “es la punta de iceberg de muchas cosas”. “Desde la salud observamos el aumento de ciertas patologías y la aparición de nuevas enfermedades asociadas a este fenómeno”.

Dentro de las patologías emergentes, las más conocidas son chikungunya, zica y la fiebre mayaro, otra de las enfermedades que transmite el Aedes Aegypti, la “estrella” de la temporada en función de la cantidad de enfermedades que pueden transmitir.

Las olas de calor, cuya frecuencia es mayor ahora que hace algunas décadas atrás por el calentamiento global, es otro factor de riesgo ya que la secuencia de muchos días con altas temperaturas (sobre todo con las mínimas elevadas) genera una mayor morbilidad y potencia otras patologías.

“Todavía falta perspectiva ecológica en la nomenclatura de las enfermedades, por ejemplo para registrar su relación con el cambio climático” señaló la experta, para quien los cambios en el clima producen modificaciones en los nichos ecológicos de algunas especies.

El Aedes Aegypti, un mosquito posmoderno

Desde una mirada más general, no se trata sólo de lluvia y temperatura. Algunos aspectos de los modos de vida del siglo XXI como el fuerte consumo de plásticos, el sedentarismo y los viajes frecuentes por necesidad o placer, reconfiguraron el patrón de algunas enfermedades emergentes o re-emergentes.

Puede parecer increíble, pero la enorme presencia de plásticos en la vida cotidiana es un aliado imbatible para el mosquito que transmite el dengue, amante de los modos urbanos y las modernidades.

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“El Aedes se reproduce en reservorios de plástico ya que necesita paredes lisas para sus huevos. Puede utilizar orificios de árboles, pero lo que más busca son viejas ruedas de auto, macetas y los bidones en los que se vacía el agua que dejan los aires acondicionados. Es un mosquito de hábitos urbanos”, explicó Chumpitaz.

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En el caso del Aedes, las que pican son las hembras, con el fin de obtener proteínas que están en la sangre humana que luego usan a modo de pegamento para fijar los huevos en las paredes. “Nos usan como pegamento, no como alimento, ya que comen plantitas”.

Es un insecto muy inteligente que puede persistir mucho tiempo en el interior de las viviendas. Como no zumba ni provoca picadura (lo que sí hace el Culex, el mosquito “clásico”), la mayoría de las veces pasa desapercibido.

Tienen un metabolismo muy bajo por lo que vuelan más bien poco. Buscan colocar sus huevos en lugares donde pueda haber agua y ponen hasta 200 huevos, por lo que tienen una gran capacidad reproductiva. “Pican a varias personas para buscar su mejor pegamento y pueden tener crías hasta 6 veces en su corta vida, que dura unos 40 días en promedio” señaló la docente.

Descacharrar, la mejor forma de prevenir

Si bien en décadas pasadas su expansión se había controlado, en los últimos años fue avanzando desde las zonas tropicales del continente y hoy está presente en todos los países de la región. “El dengue aquí no es una enfermedad endémica, sino que aparece en brotes epidémicos, sobre todo en verano”.

Chumpitaz explicó que si bien el mosquito con temperaturas menores a los 15 grados no se reproduce, los huevos no se mueren con el frío y pueden durar hasta un año. Por eso, la mejor forma de evitar su propagación es eliminando todo recipiente que pueda servirles de hábitat.

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Un solo Aedes puede transmitir el virus a muchas personas y puede convertirse en un fenómeno exponencial. Sin trabajo epidemiológico toda una ciudad podría afectarse”.

Como el radio de acción del mosquito es de 150 metros, cuando aparece un caso se trabaja en toda esa zona descacharrando y pidiéndoles máxima atención a los vecinos.

La fumigación en patios o espacios verdes, que suele ser pedida por la comunidad cuando aparecen estos insectos, tiene un efecto muy acotado y muchas contraindicaciones. “Después de varias fumigaciones, el mosquito se vuelve resistente y es muy baja la probabilidad de que una gota de producto impacte en el insecto. Lo ideal es manejarse con repelente y descacharrar. La clave acá es la prevención”, destacó Chumpitaz.

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La fumigación aérea, además, mata a los predadores de los mosquitos como sapos, ranas y alguaciles y afecta a los murciélagos, un animal clave que consume su peso en mosquitos por día.

El buen uso del repelente es otra excelente herramienta para disminuir al máximo las chances del mosquito. “Hay que usarlo siempre y respetar su forma de administración. También rociar la ropa porque allí dura todo el día y no debe mezclarse con el protector solar porque se anulan mutuamente”, dijo la experta.