domingo 28 de febrero de 2021
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Colectivos urbanos: Rosario cambia recorridos con menos líneas y menos unidades

Mientras en Santa Fe se aguardan anuncios sobre el sistema de colectivos, en Rosario los cambios se implementan desde este lunes. El precio del boleto subirá a 45 pesos en los próximos días.

Desde este lunes Rosario modifica su sistema de transporte urbano para “adecuarlo” a la nueva realidad que dejó la pandemia, con menos líneas y menos colectivos. Según la Intendencia hacer o no hacer los cambios no es una elección, sino la diferencia entre la supervivencia o no de un sistema que, de acuerdo a los datos oficiales, pasó de 450 mil pasajeros diarios en marzo de 2020 a 130 mil en diciembre pasado, bajó su recaudación un 80%, llegó a pérdidas de hasta 10 millones diarios y sufrió 83 días de paros por atraso en los salarios. Si retocar el sistema de colectivos suele ser traumático en cualquier ciudad, más lo es cuando viene acompañado de un descongelamiento de tarifas.

La adecuación incluye fusiones: donde había dos o tres líneas que superponían parte de sus recorridos pasan a funcionar como una sola, obligando a los usuarios a desplazarse más distancia para tomar el colectivo o para volver a sus casas. A su vez esas desviaciones significan tiempos más largos de viaje.

Otras 24 líneas no sufrirán modificaciones. La Secretaría de Movilidad sostiene que buena parte, además, mejorarán su frecuencia, favorecidas por la redistribución de unidades de las líneas que se suprimen.

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El boleto de colectivo en Rosario pasará a costar 45 pesos.

El boleto de colectivo en Rosario pasará a costar 45 pesos.

El intendente explicó que en marzo, si se recuperase la presencialidad en los ámbitos educativos (escuelas primarias, secundarias y universidades) habrá nuevas modificaciones para atender esa demanda.

El tema de los choferes es otro aspecto sensible a tener en cuenta. UTA planteó de entrada que no admitirá despidos ni recortes, pero la realidad es que hay unos 200 colectivos menos en circulación. Por el momento el período de vacaciones del personal encaja justo, pero la incógnita es cómo seguirá a partir de marzo.

UTA planteó de entrada que no admitirá despidos ni recortes, pero la realidad es que hay unos 200 colectivos menos en circulación.

La incertidumbre es tal que la Municipalidad resolvió reducir el sistema a su mínima expresión. Es decir, ajustarlo a la demanda actual. Si el número de usuarios crece, el sistema volverá a expandirse acompañando esa tendencia. Cuándo y cómo, lo dirá la pandemia y lo que deje: una de las grandes incógnitas es si todos los que usaban transporte público volverán a utilizarlo como lo hacían antes.

La adecuación que encara la Municipalidad también descomprime el frente empresario: las dos concesionarias privadas (la tercera es pública) venían presionando por mejorar los números. La mendocina El Cacique incluso puso sobre la mesa la posibilidad de retirarse.

El nuevo precio del boleto

A partir del 5 de febrero, la tarifa del transporte pasará a costar 45 pesos contra los 32 actuales. El nuevo valor está muy alejado del costo real del servicio, que una vez que se actualice el estudio periódico que hace el Ente de la Movilidad se cree que estará bastante por encima de los 77 pesos actuales, sobre todo por los sucesivos aumentos en el combustible. La diferencia entre tarifa y costo real es cubierta por subsidios nacionales, provinciales y de la propia Municipalidad.

Como era de esperar, los cambios trajeron polémicas. Por un lado en los ámbitos políticos, pero también “en la calle”. Algunas organizaciones sociales y vecinales pusieron el grito en el cielo, lo que forzó a la Intendencia a improvisar cambios sobre los cambios.

Quejas de este tipo surgieron desde los barrios Saladillo, Tablada, Hostal del Sol, Echesortu Oeste, entre otros. La intendencia los convocó y aceptó correcciones.

Cinco días antes de que entre en vigencia la adecuación, la Secretaría de Movilidad anunció que se daba marcha atrás con el retiro de la línea 120 (originalmente se suprimía) y se introducían correcciones con el fin de no afectar a zonas a los que se les garantizaba conectividad con el centro pero no con la zona de hospitales o con centros comerciales barriales a donde hacen compras o trabajan.

Quejas de este tipo surgieron desde los barrios Saladillo, Tablada, Hostal del Sol, Echesortu Oeste, entre otros. La intendencia los convocó y aceptó correcciones.

Tras varias reuniones con vecinales, el intendente Pablo Javkin prometió “estar siempre abiertos a escuchar cada aporte que los vecinos hagan. Estos aportes que estamos comunicando fueron propuestas de las vecinales y nos permitió encontrar una mejor idea incluso de la que habíamos planteado”.

Además de la conectividad, el tema de la seguridad estuvo vinculado a muchas de las quejas. Por ejemplo, la vecinal Echesortu Oeste lanzó un petitorio para frenar la fusión de líneas que pasan por el barrio. Explicó: “Las supresiones de las líneas 138/139 llevarán consigo el riesgo de los vecinos ante los incesantes hechos de inseguridad que vivimos a diario. Ahora para tomar una de estas líneas deberemos caminar 4 o 5 cuadras de máxima tensión y peligro”.

Una de las críticas extendida entre vecinalistas y referentes del Concejo Municipal es que la planificación de los cambios se hizo detrás de los escritorios y en base a datos estadísticos.

Si bien es más que previsible que cualquier cambio en un servicio tan sensible como el transporte genere opiniones encontradas, una de las críticas extendida entre vecinalistas y referentes del Concejo Municipal es que la planificación de los cambios se hizo detrás de los escritorios y en base a datos estadísticos: flujo de pasajeros, horarios de mayor uso, porcentaje de utilización de líneas, entre otros, sin tener suficientemente en cuenta necesidades que hacen más al concepto de servicio que de eficiencia.

El concejal justicialista Eduardo Toniolli valoró que el intendente haya decidido revisar parte de lo plan original. “Las vecinales y las organizaciones comunitarias son quienes más tienen en claro las necesidades de los barrios en materia de movilidad. Cuando cuestionamos el proyecto de emergencia del TUP, lo hicimos atendiendo sus reclamos. Es hora de que puedan tener voz en este proceso”, pidió. También hubo advertencias desde los bloques de Juntos por el Cambio e Iniciativa Popular.

Javkin presentó el giro como una fortaleza: "Quiero agradecer a todos por sus aportes, porque no me considero como intendente el dueño de ninguna verdad, sé que la mejor manera de que las cosas salgan bien es escuchar. Por eso presentamos estos cambios que nos fueron planteando, que tienen que ver con barrios históricos de la ciudad, como Saladillo y Tablada por ejemplo", dijo Javkin.

Además, dijo que este lunes no termina nada, sino que empieza, dejando abierta la puerta a nuevas modificaciones en la medida que se verifiquen las necesidades.